Alta mar

Contacto

De objetos y cosas

fabian | 13 Agost, 2008 19:16

Días veraniegos en que las tareas se hacen lentamente en un estado de relajo. Pensaba hoy no añadir nada a esta bitácora hasta que he encontrado una conferencia de José Jiménez Lozano titulada La prensa y nuestra herencia histórico artística pronunciada en el III Seminario de Patrimonio: "Medios de Comunicación y Patrimonio" realizado el 31 de enero del presente año.

Es una conferencia corta, ocupa 7 páginas, y con algunas ideas que me han parecido interesantes en el sentido de que son para ser pensadas.

Libro del Arte de las comadres o madrinas
Libro del Arte de las comadres o madrinas y del regimiento de las preñadas y paridas de los niños de Damià Carbó. Impreso por Fernando Villarroel en Palma en 1541
Los historiadores consideran este libro de Carbó como el manual más antiguo para comadres que se conoce en España
y una de las primeras obras de obstetricia que se publicaron en lengua vulgar en el siglo XVI.
El original se conserva en la Biblioteca March, habiéndose impreso una edición facsímil en 1970

La conferencia se inicia con un planteamiento sobre la prensa general y su capacidad cultural debido a que va dirigida a la generalidad de los ciudadanos.

Las relaciones entre periodismo y cultura, por ceñirnos al más clásico y primero en el tiempo de los que hoy llamamos medios comunicación de masas, han sido equívocas casi desde el principio. y siguen planteando interrogaciones. ¿Ha servido realmente el periodismo como vehículo de cultura? ¿Puede llegar la cultura por medio del periódico a las grandes masas, como soñaron los señores ilustrados, o es una desviación y una desvirtuación de esa cultura y en último término, una subcultura, lo único que el periódico puede hacer llegar a un lector? ¿Acaso la esencia misma de la comunicación periodística no es la de ser global, superficial, ligera, aproblemática, y, por lo tanto, muy distinta de la comunicación estrictamente cultural?

No es fácil decidir, sin más, si los temores de Sören Kierkegaard, que vio en el naciente periodismo de su época la liquidación de la cultura a manos precisamente de su expresión truncada, masiva y popular, han tenido luego su confirmación, o no, o sólo parcialmente. “¿Qué hacen hoy los periódicos?”, se preguntaba, en unas hojas sueltas de su “Diario”, que van desde enero de 1847 a mayo de 1848, y explicaba luego que todo sucedía "como si a bordo de una nave hubiese un solo megáfono del cual se hubiera apoderado el pinche de cocina con el consentimiento general... en tanto que el capitán se ve obligado a dar sus órdenes de viva voz, … (y) al final, el pinche de cocina, porque posee el megáfono, se apodera del comando de la nave”. Pro dii immortales!

Así que Kierkegaard pensaba que, en adelante y por mor de la prensa, todo dependería de una bocina, y, como en el caso de la parábola que acabo de citar, también el mundo de la cultura terminaría por ser comandado por quien la bocina tuviera.

Bien, es un tema tratado y en cierto modo paralelo al de la Educación Obligatoria, cuyas finalidades son más bien iniciáticas, de originar interés y motivación que no de lograr conocimientos avanzados. Igual ocurre con las bitácoras y webs donde es factible encontrar informaciones puntuales pero no tratados, cuyo soporte está y probablemente seguirá estando en los libros.

Pero más tarde propone una sutileza verbal presentando la diferencia entre cosa y objeto. La relación con los objetos es puramente instrumental: los usamos para algo, pero no nos importan, los sustituímos en cuanto nos conviene; "No tienen consistencia de cosa individualizada y son puro alargamiento de nuestra mano", "Y no pueden tampoco albergar la belleza, sólo admiten diseño". Guardarlos tampoco tiene sentido pues sólo tenemos con ellos una relación funcional; los objetos no necesitan "cosero".

Con las cosas tenemos una relación diferente: nos sabe mal perderlas e incluso aunque estén rotas o deterioradas, las guardamos con cierto aprecio.

potes de farmacia
Potes de farmacia de los siglos XVI y XVII pertenecientes a la Colección Mulet en el Museo de Lluc (Mallorca)

En el aspecto individual y familiar, contemplamos, amamos, y nos dejamos acompañar, por la herencia de los padres, y guardamos las cosas en nuestro cosero. Y digo cosas y cosero, porque habrá que insistir denodadamente en que los objetos no son cosas. Las cosas tienen siempre memoria de hombre, del tacto de unas manos o unos labios de hombre, y ellas mismas al separarse, han dejado huella en el hombre; quizás solamente un poso de calidez en el alma, pero también puede ser que un gran boquete. Y hay otras cosas que parece que esperan acompañar o ser acompañadas, y tienen una soledad de espera, como una sed de alma, si la tuvieran. [...]

Y, desde muy antiguo, las cosas se han guardado en habitaciones especiales que se celaban y se mostraban alternativamente hasta dar en las llamadas colecciones de los señores, los museos, y también lógicamente otros monumentos que por sí mismos o por las obras de arte que albergaban, en coseros se habían convertido. Y siempre se hizo peregrinación a ver, se veía, y se volvía El buscador de la hermosura, cuya noticia le había llegado por el estudio o la conversación, se convertía primero en peregrino y visitante, y luego sin duda alguna en amigo o algo más íntimo todavía, porque los hombres se acompañan a veces con los libros y las obras de arte de una manera muy profunda, y nuestra vida establece una extraña y particular relación con el arte, como con los libros.

Las cosas, dice en algún momento José Jiménez Lozano, son señal de humanidad y tienen una función reparadora.
"El patrimonio de los padres se guarda, porque está guardándose uno a sí mismo en el plano más sólido y profundo de lo que la cultura es en sí misma en sentido serio; es decir, la conservación o guarda de un ámbito simbólico del pensar y del sentir, al mirar el mundo; y, en el arte la simbolización de la realidad en la belleza, porque la necesitamos para ser y para vivir desde un punto de vista material mismo".

Hacia el final de la conferencia se plantea el tema del museo como un cosero especial. El "uso del museo", indica, "es un uso privado porque sólo en esa privacidad puede establecerse la relación del hombre con la belleza artística o la cosa que mira". Pero añade una indicación muy clara que estaba escrita en un letrero en las antiguas posadas: "Aquí encontrará el viajero lo que traiga". Es decir, sus adentros de saber y sensibilidad, y, si no los tiene, no verá nada.

Comentaris

Keep working ,fantastic job! cacdddccdebc

Johnk414 | 10/08/2016, 21:24

Keep working ,fantastic job! cacdddccdebc

Afegeix un comentari
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb - Administrar