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Una historia sobre dónde me meto

fabian | 13 Maig, 2005 18:50

La historia es sencilla. Es como en los chistes: se levanta la alfombra con dos dedos y se pone debajo lo barrido. Sólo hay que ir haciendo pequeñas variaciones en la historia. Pasas un apuro, pues levantas la alfombra y te metes debajo. Simple, ¿verdad? Pero quizás valdría cambiar la alfombra por algún otro elemento.

No sé el porqué estoy escribiendo esto. Cuando escribo me dejo llevar por algunos impulsos o ideas. Si por alguna razón pierdo lo escrito, soy incapaz de volver a escribirlo. Pienso que son tonterías que no interesan. Nunca (casi) releo algún escrito mío. Temo arrepentirme de haberlo hecho. Por eso es que cuando escribo me dejo llevar por los impulsos del momento sin darme tiempo a pensar si vale la pena hacer lo que hago.

La idea de hoy es que parto de una historia. Es parecida a la que contaba al principio: meterse bajo la alfombra como si fuera una huida o un no querer saber nada. El impulso del momento ha sido pensar sobre qué música y qué imagen le pondría a esa historia. No sé bien el porqué he elegido esta música:

Es algo absurdo. ¿Esta música puede afectar al contenido de la historia? Si la historia es seria, quizás la afecte dándole un tono irónico que le haga perder credibilidad y origine en el lector ideas extrañas a la seriedad conveniente. Pero bueno. Esconderse debajo de una alfombra parece un chiste y esta música no parece estar en alta contradicción. No he leído nada sobre cómo lo hacen los compositores de música para películas. ¿Se basan quizás en las emociones que debieran sentir los espectadores en una secuencia determinada? En los momentos de mayor tensión, cuando se supone que el espectador debe prestar mucha atención a los diálogos o a lo que sucede en la pantalla, ¿no eliminan entonces la música o ponen unos compases neutros para que en el momento culmen, de resolución, iniciar la melodía que sonará con fuerza en la distensión?

Analizar los momentos tensionales y distensionales que una historia puede crear en los espectadores, tener en cuenta sus estados emocionales, conocer el "tono" de la historia en la línea entre la seriedad y el humorismo y adaptar a ella la música. ¿Hay algo escrito sobre este tema?

Bien. Ahora he de elegir una imagen. No encuentro ninguna alfombra. Quizás valga otro tipo de superficie. ¿Un lago o estanque quizá?

imagen de Moshélio
Fotografía de Moshélio

El agua es una superficie, como si fuera una alfombra. Aceptemos que puede levantarse con dos dedos. ¿Qué hay debajo del agua?

Bien, pues ahora hay que presentar la historia. Pero tendría que relacionar las palabras, la imagen y la música en una unidad en que todo estuviera relacionado. Y esto no lo sé hacer. Paciencia. Quizás sea éste el problema principal. Para relacionar palabras, imágenes y sonidos no basta el HTML, hay que acudir a otros lenguajes de programación porque las palabras, las imágenes y los sonidos han de poderse relacionar en un único discurso. Como hoy no puedo consumir más recursos (la cantidad de memoria utilizable siempre está limitada), tendrá que ser el lector quien los relacione no sé bien cómo. Así que conviene pulsar el circulito verde de la música al empezar a leer esta historia:

Invitación al viaje

Lo más urgente es encontrar
un charco de agua clara
en donde se reflejen los rasgos del viajero.

Una vez comprobada la suma transparencia,
su textura de imagen tocada por la gracia,
conviene aproximarse con sigilo
para no despertar sospecha alguna.

Observando la orilla atentamente
es preciso poner el alma en la tarea
de vislumbrar con toda exactitud
el límite del agua, la piel en que reposa.

Se despegan entonces los bordes con cuidado
empujando hacia arriba con una mano en tierra.
Cuando el charco esté listo bastará incorporarse,
dar un tirón en seco, vertical,
para abrir la trampilla de las aguas.

Para evitar intrusos
hay que dejar caer durante el salto
con endiablada precisión
el charco en su abertura.

Nada impide al viajero
fugarse por el hueco hacia otra parte.

Eduardo García en La dama duende.

Bueno, pues ya está. El poema me ha gustado y he pensado cómo se podría presentar. La verdad es que no está bien. El resultado es una mezcolanza rara y poco compacta y relacionada. Mi mente todavía está en la época del papel. Una presentación digital debe ser diferente, distinta en una web a como sería en otros medios también digitales como en la TV o en la radio... ¿Cómo lo harán quienes lleguen a dominar el medio digital en la web?

Comentaris

modelaje

francis | 10/08/2007, 16:56

quiero abrir una pagina web para meter mis fotos de modelo

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