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El no tiempo que fluye

fabian | 09 Juny, 2007 06:50

Desde un hospital la conveniencia del mantenimiento de una bitácora queda reducida a un asunto menor, sin importancia. Máxime cuando, tras muchas horas de permanencia, se llega a casa cansado y con ganas de irse a dormir. Me digo: "Algo tendría que escribir", pero sin preparación, sin una búsqueda previa, sin un tiempo de reflexión, me da la sensación de que no es conveniente escribir por escribir. Las paredes de un hospital, como las de una escuela, son paredes, limitaciones que cierran. Aunque las paredes más opresivas no son las físicas, hechas de piedras y ladrillos, sino las temporales, la ausencia de tiempo libre. Mantener una bitácora requiere tiempo para buscar, elegir y reflexionar.

Al hospital llega la prensa. Al entrar, a primera hora de la mañana, encuentro en la habitación un periódico. Es una ventana a un mundo exterior y extraño. En un hospital las noticias quedan muy relativizadas, resultan marginales, ajenas. Y más en estos días en que la vicepresidenta repite lo del "marco de la ley" que tanto sirve para una cosa como para su opuesta y, sin profundizar en el tema, a uno le parece que todavía existen los hados y los caprichos de los dioses y que la suerte de una persona - irse a casa o regresar a la prisión - depende más del humor o malhumor del emperador de turno que de la ley y su marco.

La Misericordia
Entrada al jardín de la Misericordia

En la cartera llevo un libro que apenas leo. El tráfico en la habitación del hospital tiene ratos de calma que no sé aprovechar pues me quedo sin hacer nada y sin pensar en nada mirando la luz que entra por la ventana. Son momentos en que se desea salir, alcanzar la libertad de la salud y de la normalidad, del tiempo del paseo, de la lectura libre sin la preocupación primera de la lucha contra el dolor, del poder regresar a casa.

Tras la cena, dejo al enfermo en la cama. Abandono el hospital y, cansado, cansadísimo, regreso a casa. La luz - son los días más largos del año - ya es mínima y siento el vacío de horas y días que no son del todo míos. Se me ocurre pensar que los esclavos no son dueños de su tiempo, se les ha privado del control de sus horarios, no pueden disponer libremente de sus propias acciones. No me siento un esclavo, voy voluntariamente por el cariño que siento hacia la persona enferma; pero también siento la necesidad de la vida propia, de disponer del tiempo, de poder alimentar mis aficiones y mis ocios.

Parece ser que los días de hospital acabarán pronto. Confío poder reanudar entonces esas horas de internet y de escritura, de paseos en búsqueda de fotos, de documentarme en libros y de poder regresar a la biblioteca a la que en muchos meses no he podido acudir.

Comentaris

Dolor y Enfermedad

Kokon | 09/06/2007, 10:03

Fabian: tus mejores textos son los que reflejan una poética melancolía. A menudo la solventas con erudición y búsqueda de documentos muy interesantes. Dentro de la discreción de los posts .ya me había dado la sensación que estabas ocupado en algún tema clínico. Creo que en estos momentos es cuando la filosofía debe hacerse útil, solo nos debe interesar la filosofía que ayuda a vivir o a morir. Esa filosofía está en el origen de nuestra cultura, en sus raíces y por eso, cuando más antigua más útil.

Re: El no tiempo que fluye

Fabián | 12/06/2007, 19:11

Gracias, Kokon. Es verdad que una muerte o el dolor invitan a replantearse preguntas sobre el sentido de la vida o del dolor o de la alegría. Temo que la búsqueda de esos sentidos no sea a través de la racionalidad de las ciencias; ni tampoco de la irracionalidad, aunque sí abarquen otros ámbitos distintos a la "racionalidad", al modo como sentimos el arte o la simple vivencia de una plácida tarde o una puesta de sol.

El no tiempo que fluye

Belkis Muñoz | 31/12/2011, 22:10

Una cosa llevó a la otra y me sorprendí leyendo la bitácora de un desconocido como quien abre un diario privado. Reviví aquellos dias sin horas, el cansancio, el sentimiento de pérdida. Luego miré la fecha y el nombre: Fabian, 2007. Las emociones no caducan. Belkis, 2011.

El no tiempo que fluye

Belkis Muñoz | 31/12/2011, 22:10

Una cosa llevó a la otra y me sorprendí leyendo la bitácora de un desconocido como quien abre un diario privado. Reviví aquellos dias sin horas, el cansancio, el sentimiento de pérdida. Luego miré la fecha y el nombre: Fabian, 2007. Las emociones no caducan. Belkis, 2011.

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