fabian | 12 Setembre, 2006 17:37
Durante el día, las nubes volanderas, las hojas de los árboles de la calle y ventanas, muchas. Durante la noche, la Luna, que no las estrellas ocultadas por la luz de la ciudad. Son paisajes desde mi ventana. Tras ella, el mundo cercano; pero siempre allá fuera. Mi mirada se alarga por encima del alféizar y varias decenas de ventanas aparecen. Tras ellas quizás haya otras miradas que, como la mía, de tanto en tanto descansan la vista y la atención prestada por largos tiempos a letras y a ideas y se complacen en el lento navegar de las nubes y en el verde de las hojas que aún no han caído.
Otra ventana es el centro de la imagen de hoy. ¡Ay, mi colección de rosetones perdida entre las páginas de esta bitácora e incompleta aún.! El propósito se renueva con este magnífico rosetón que, en su cara interior, aparece disminuído. Es un rosetón presumido que muestra hacia fuera una gran superficie pero que poca luz envía hacia su interior.

Rosetón de San Francisco
Día de lectura sobre la vida y obra de Edvard Munch. Interesante estudio el que aporta Rafael Argullol en el libro que complementa la exposición que se realiza en Palma. Aprendí que cuando se visita una exposición no sólo hay que hacerlo varias veces, sino que también me es conveniente leer algún estudio o análisis sobre la obra expuesta. Todo ello ejercita la mirada, el "darse cuenta", el aprender a ver lo no visto. Pero el aprendizaje exige tiempo, no ya el de lectura y búsqueda, sino también el de sedimentación de la nueva información. La muerte es uno de los temas que trata la pintura del autor del grito. Se muere solo en un acto individual ajeno al acompañamiento social que pueda conllevar. Es un acto de separación, culmen de todo un largo proceso en que nos vamos separando de cuanto nos rodea. Proceso de individualización y de deterioro, ya por la edad, ya por la enfermedad. Munch realizó muchos autorretratos en los que va observando esos procesos y, en alguna ocasión, muestra una actitud de enfrentamiento o rebeldía, hasta que, ya en los últimos años de su vida - murió a los ochenta años - su actitud es de resignación obligada, de acatamiento a las leyes del tiempo. Bien, pero era un tema que no quería tratar hoy y guardarlo para más adelante.

La realidad del presuntuoso rosetón de San Francisco
Tengo que echar la cuenta de qué rosetones me faltan por publicar, aún quedan varios, y alguno que ni siquiera he fotografiado.
Las ventanas también es otro tema munchiano; no sólo porque la luz entra a través de ellas y se esparce en el interior de las estancias, sino también porque a través de ellas se ve el exterior. Munch no nos muestra ese exterior, pero sí al protagonista del cuadro mirando a través de la ventana y, cuando el protagonista está enfermo - lenta separación del mundo - ya no se interesa por lo que ocurre fuera de la estancia, pero sí por la luz que entra.
En esta tarde nubosa la luz tiende a apagarse con el día. No cruzan aves tras mi ventana. Oí que las golondrinas ya se habían marchado hacia tierras más cálidas y que los estorninos aún no es su tiempo de llegada. Ya no brilla el sol y las nubes han adquirido tonalidades oscuras. Otro día se acaba.
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