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Días de viento

fabian | 25 Abril, 2006 18:17

El viento brama sobre la isla y en la ciudad oigo sus roncos golpes. Con la cristalera abierta, se introduce por las persianas y me deja sobre la mesa del ordenador granos de polvo y arenas que noto al deslizar el ratón. Su sonido me acerca al recuerdo otra isla muy lejana donde Neruda, además de coleccionar mascarones de proa, recitaba: "El viento es un caballo: / óyelo cómo corre / por el mar, por el cielo. / Quiere llevarme: escucha / cómo recorre el mundo / para llevarme lejos. [...] (El viento en la isla). La isla, allá en el Pacífico, se llama La Isla Negra y está abierta a todos los embates del viento, como ésta del Mediterráneo, que dibujan en los mapas con una rosa de los vientos, estrella de ocho puntas.

mascarón
Mascarones coleccionados por Pablo Neruda en su isla Negra

Mascarones de proa coleccionaba Neruda en su casa de la Isla Negra. Mascarones con forma de mujer, efigies del océano perdido ... El viento que recorre el mundo, óyelo como corre. Lejos le llevó a Pablo Neruda.

A mí no. Me resguardo en esta ciudad que huele a mar. Ciudad vieja y nueva. En la ciudad vieja me obervan caras extrañas. No son mascarones de viajeros veleros, son caras de piedra que, desde fachadas nunca bien miradas me observan con sus rasgos acentuados. ¿Son fantasmas, dioses que algo nos quieren decir a los humanos? Sobre la corona del escudo de la ciudad un ser extraño, ¿murciélago?, alarga sus extremidades parecidas a alas y parece gritar con el viento. Sobre él, un dios impertérrito nos observa, mientras que bajo la corona, quizás un antiguo monstruo de los malos sueños ríe rodeado de las sonrisas angelicales. Seres que están junto a nosotros y que no vemos hasta que, como el viento, braman sobre la ciudad.

escudo
Uno de los escudos de la ciudad en la fachada del Ayuntamiento

A veces pienso en estos seres que, desde la piedra nos acompañan. Sus pisadas son tan leves que no nos damos cuenta de su presencia, duendes, misterios que hablan del tiempo, de la memoria perdida, de la vejez y del futuro.

Mai no sabrà la jovenesa
dins l'ardor extrema del seu foc
la gran delícia incompresa
de fer-se vell poc a poc.

La veu, abans garlaire i vana,
es va endolcint d'un so aflautat,
s'acurça amb ritme de pavana
el pas ardit i confiat.

El món, a força de fregar-hi,
perd mica a mica els caires vius,
i el gest es torna estatuari
i els pensaments meditatius.

Minva el seu brill la llambregada,
de tant guaitar horitzons mesquins,
i es fa profunda la mirada
tant com s'enfonsa ànima endins.

Nunca sabrá la juventud
en el ardor extremo de su fuego
la gran delicia incomprendida
de hacerse viejo poco a poco.

La voz, antes charlante y vana
va endulciéndose con tono aflautado;
se acorta con ritmo de pavana
el paso decidido y confiado.

El mundo, de tanto rozarlo,
pierde poco a poco sua aristas,
y el gesto se vuelve estatuario
y los pensamientos meditativos.

Minvan los brillos de los rayos,
de tanto mirar horizontes mezquinos
y la mirada profundiza
cuando se hunde bajo el alma.

Guillem Colom: Mai no sabrà la jovenesa (traducción libre)

El viento y su bramido, espíritus fantasmales de las viejas piedras ciudadanas, mascarones de los barcos ... antiguos, viejos que aún nos cuentan historias nuevas. Conviene hundir la mirada, alejándola de este horizonte mezquino que nos ciega y escuchar, quizás por vez primera, las historias de las viejas piedras del alma ciudadana para descubrirnos a nosotros mismos, ya cansados, paso lento, envejeciendo poco a poco, atendiendo entre los bramidos del viento.

Comentaris

La Jovenesa

A. Thomas | 18/05/2007, 19:57

Jovenesa=Play for:The best life step, very good , but havien been must ever remain en our soul.
La unica etapa bienhechora de la siempre cruel Naturaleza.

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