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Vicente Blasco Ibáñez en Mallorca e Ibiza

fabian | 23 Juliol, 2012 10:01

En el año 1902, Vicente Blasco Ibáñez (1867 - 1928) vino a Mallorca a participar de un miting político. Se quedó unos días viajando por la isla; a su vuelta hacia Valencia, recaló en Ibiza donde también estuvo unos días. De este viaje surgió una novela que no fue escrita en ese momento sino pocos años más tarde, en 1908 cuando visitó de nuevo las dos islas.

Vicente Blasco Ibáñez tuvo un gran éxito literario y sus novelas se han publicado bastantes veces. En 1923, en una nueva edición de esta novela ambientada en las islas y titulada Los muertos mandan, añadió unas palabras preliminares bajo el título de "Al lector":

Al lector

En mis tiempos de agitador político, allá por el año 1902, los republicanos de Mallorca me invitaron a un mitin de propaganda de nuestras doctrinas que se celebró en la plaza de Toros de Palma.

Después de esta reunión popular, los otros diputados republicanos que habían hablado en ella se volvieron a la Península. Yo, una vez pronunciado mi discurso, di por terminada mi actuación política, para correr como simple viajero la hermosa isla que vio en la Edad Media los paseos meditativos del gran Raimundo Lulio — filósofo, hombre de acción, novelista — y en el primer tercio del siglo xix sirvió de escenario a los amores románticos y algo maduros de Jorge Sand y Chopin.

Más que las cavernas célebres, los olivos seculares y las costas eternamente azules de Mallorca, atrajeron mi atención las honradas gentes que la pueblan y sus divisiones en castas que aún perduran, a causa sin duda del aislamiento isleño, refractario a las tendencias igualitarias de los españoles de tierra firme. Vi en la existencia de los judíos convertidos de Mallorca, de los llamados chuetas, una novela futura.

Luego, al volver a la Península, me detuve en Ibiza, sintiéndome igualmente interesado por las costumbres tradicionales de este pueblo de marinos y agricultores, en lucha incesante durante mil quinientos años con todos los piratas del Mediterráneo. Y pensé unir las vidas de las dos islas, tan distintas y al mismo tiempo tan profundamente originales, en una sola novela.

Transcurrieron seis años sin que pudiese realizar mi deseo.

Necesitaba volver a Mallorca e Ibiza para estudiar con más detenimiento los tipos y paisajes de mi obra, y nunca encontraba ocasión propicia para tal viaje. Al fin, en 1908, cuando preparaba mi primera excursión a América, pude escapar unas semanas de Madrid, llevando una vida errante por ambas islas. Visité la mayor parte de Mallorca, durmiendo muchas noches en pequeños pueblos donde me dieron alojamiento las familias «payesas» con una hospitalidad generosa, de bíblico desinterés. Corrí las montañas de Ibiza y navegué ante sus costas rojas y verdes en barcos viejos, valientes para el mar, que unos meses del año van a la pesca y otros son dedicados al contrabando.

Cuando regresé a Madrid, con el rostro ennegrecido por el sol y las manos endurecidas por el remo, me puse a escribir Los muertos mandan, y eran tan frescas y al mismo tiempo tan recias mis observaciones, que produje la novela «de un solo tirón», sin el más leve desfallecimiento de mi memoria de novelista, en el transcurso de dos o tres meses.

Esta fue la última obra del primer período de mi vida literaria. Apenas publicada me marché a dar conferencias en la República Argentina y Chile. El conferencista se convirtió sin saber cómo en colonizador del desierto, en jinete de la llanura patagónica. Olvidé la pluma como algo frívolo e inútil para la recia batalla con las asperezas de una tierra inculta desde el principio del planeta y con las malicias e ignorancias de los hombres.

Pasé seis años sin escribir novelas. Quise crearlas en la realidad. Fui un novelista de hechos y no de palabras.

Pero las vidas vuelven siempre a sus cauces antiguos, y después de estos seis años de catalepsia literaria, en 1914, pocos meses antes de la gran guerra, reanudé en París mi trabajo de novelista «de pluma y papel», escribiendo Los argonautas.

V.B.I.
1923

La obra "Los muertos mandan" se ha clasificado en la categoría de psicológico social, ya que el protagonista, Jaime Febrer, un hombre de media edad descendiente de una familia de la nobleza mallorquina se halla totalmente arruinado. Piensa regular su situación mediante una boda con alguna joven adinerada y aquí es donde pesa la tradición familiar con todos sus prejuicios hacia algunos colectivos sociales.

Un libro o artículo largo, 45 páginas, relacionado con esta novela y que nos da una pista sobre parte de su contenido es Los chuetas de Mallorca y"Los muertos mandan", de Blasco Ibáñez: Un capítulo en la historia de los judíos en España de Norman Paul Sacks. Pero sólo es de una parte de la novela de Blasco Ibáñez.

En 1909, al publicarse la primera edición de esta novela de Blasco Ibáñez, Miguel de los Santos Oliver publicó en La Vanguardia el artículo "Una novela de tesis: Los muertos mandan". Procuraré localizar y reproducir este artículo.

La obra de Blasco Ibáñez es actualmnte de Dominio Público y la novela "Los muertos mandan" se encuentra en el Proyecto Gutenberg en epub y kindle, pero no en pdf, formato en el que no la he encontrado.

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