fabian | 26 Juny, 2012 10:48
No sé bien cómo me metí en este lío de los libros digitales. El hecho fue que en Navidad del 2011 me compré un eReader y empecé a husmear en este asunto. Al principio me costó un poco habituarme; fui recogiendo algunos libros y descubriendo sus propiedades. De lo primero que me di cuenta fue de que los archivos pdf no me eran válidos; yo necesito, por problemas de vista, letra grande y los textos en pdf no se ajustaban a la pantalla, resultando totalmente incómodo su manejo. Con otros era peor y son los pdf cuyas páginas son fotografías; con ellos, el cambio del tamaño de letra es un absurdo.
El tipo de archivo Word, no va mal, aunque presenta defectos en aquellas páginas en las que el texto no ocupa toda la página; ya que esos grandes espacios en blanco, el eReader los reduce y un capítulo comienza en la línea siguiente a la que acaba el capítulo anterior. Pese a ello, y a que no presenta "tabla de contenidos", permite una lectura agradable.
Los mejores archivos para la lectura de texto son los tipos epub y fb2, según mi experiencia, siempre que los archivos estén bien formados. Me interesé entonces por el tipo epub. Tal como dice la Wikipedia, es el formato estándar más reconocido para los libros digitales de texto (con pocas imágenes) y es de código abierto, que es lo contrario de ser de "código propietario". Y en esa misma página de la Wikipedia muestra "Herramientas de creación", gratuitas. Indica programas para transformar un archivo Doc (de Word) en epub, y otro para transformar un pdf. Nombra también el programa ABBYY para escanear textos. Pero el programa principal para editar epub es el Sigil.
Un archivo epub es en realidad un "zip", es decir, un contenedor. Y los archivos que guarda de manera ordenada son páginas web, es decir, archivos de códigos HTML. Si se conoce un poco este lenguaje, es perfecto: sus códigos son sencillos e inteligibles, además de ser muy fáciles y, hoy día, muy útiles ya que son los que utiliza la Web. Permiten todo tipo de texto, poner imágenes (y otros tipos de archivos), y poner enlaces.
El programa Sigil presenta para la escritura el uso tradicional de la página en blanco sobre la que se escribe sin preocuparse por el código, pero también, y es lo más importante, la "vista código", en la que se pueden manipular libremente los códigos, lo cual es perfecto - y en ocasiones, imprescindible - para dar forma a los textos. Permite asociar las páginas HTML a archivos CSS u hojas de estilo que dan forma a la presentación. En fin, todo lo que es posible en una página web - que es mucho - es posible en un archivo epub; siempre teniendo en cuenta que éste se adaptará (o se ha de adaptar) a los diferentes tamaños de las pantallas de los eReader y a la selección del tamaño de la letra que puede realizar el lector. Por ello es que, así como para el texto es perfecto, hay que calcular el tamaño de las imágenes. También hay que tener en cuenta las características de los eReader que, por ahora, son de tinta electrónica en blanco y negro, en gama de grises; aunque ya las Tablets permiten el color.

'Santa Catalina' de Gaspar Oms (1600) en el Museo de Mallorca (ahora en la calle Concepción)
Como ocurre siempre que los códigos son abiertos, abrir con el Sigil diversos archivos epub permite ver y analizar cómo los han hecho diversas personas y empresas, lo cual permite el aprendizaje por la observación de formas novedosas.
Tras varias pruebas ya estaba en condiciones de realizar mis propios epub y llevar en el eReader mis propios textos.
Descubrí en algún momento el Google Books que digitalizaba libros de las Universidades. La idea era buena: presentar los libros de Dominio Público en formatos pdf y epub. También lo hacían otras iniciativas. Pero Google Books no corrige los textos escaneados, por lo que hay muchas erratas; tampoco reorganiza el texto como situar las Notas a pie de página al final del capítulo, enlazándolas. Con ello, a veces no es fácil leer los epub del Google Books. Es una lástima, pero no lo hace con corrección. Pero, pese a ello, con numerosas erratas, es texto; lo cual no ocurre con algunas grandes bibliotecas cuyos pdf son sólo fotografías del texto.
Con la crisis económica se paralizó la digitalización que realizaban las bibliotecas públicas españolas. Tampoco ninguna empresa había tenido la iniciativa de digitalizar el Dominio Público español y, menos, el mallorquín. Y yo tenía tiempo, algunos conocimientos sobre la digitalización y la edición digital; mala vista, pero sí curiosidad y pensé que podría probarlo. Limitado, con errores, pero podría poner algunos textos en formato digital. Y así empecé.
Convencido que el Dominio Público debiera estar on line de manera gratuita, si no por la Administración o por el patrocinio de alguna empresa, podría ser por algún ciudadano; mejor si fuera por algún grupo, jubilados quizá. Pero el mundo web en Mallorca no muestra trazas de ser muy activo; el "anuncio" es la forma predominante en webs e, incluso, en bitácoras y como temática predomina la polítiquería.
Hay, por otra parte, otra temática importante. No todas las bibliotecas guardan estos libros y,en las que hay, están a cuentagotas; es decir, muy pocos ejemplares que no se prestan, sino que sólo pueden consultarse en la propia biblioteca. No sólo estos libros del siglo XIX, sino incluso libros del siglo XX que son importantes. Así, por ejemplo, el libro que trata sobre Palma de Mario Verdaguer (1885 - 1963) "La ciudad desvanecida" (1953) apenas se encuentra en las bibliotecas ("Si hay un libro que hable del eterno femenino de Palma, ese libro es La ciudad desvanecida, de Mario Verdaguer, una de las sensibilidades más finas y sutiles que haya vivido nunca en la ciudad." José Carlos Llop en Derrotas de Palma DM, 26/07/2009) y menos en las librerías al estar totalmente descatalogado. "La obra original tuvo una corta edición del Círculo Mallorquín" dice José Carlos Llop. Sí se encuentra la versión traducida al Catalán por Nina Moll, pero apenas la versión original. Así ocurre con otros libros interesantes de Verdaguer como "Piedras y viento", novela sobre Menorca publicada póstumamente en 1982.
Quiero decir que la digitalización de esos libros descatalogados de los que las bibliotecas tienen pocos ejemplares sería conveniente. Pero ya para estas obras que no son de Dominio Público, ya sería la Administración quien podría llegar a acuerdos con los poseedores de los Derechos de Autor.
En fin, el Dominio Público, tanto de libros literarios como no literarios, requerería ser conocido, ser digitalizado y puesto libremente en Internet y ser releído y recomentado.
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Consulta
Héctor Camacho Serrano | 27/11/2013, 15:39
Hola Fabian, un saludo muy especial desde Colombia. Antes que nada, te manifiesto mi concordancia con la defensa que haces del conocimiento libre. En segundo término te cuento algo de mí para hacerte ver mi necesidad en la consulta que te voy a hacer. Soy una persona que trabaja voluntariamente con educación popular en zonas gararias de mi país, que como bien sabes es muy difícil por muchas razones. Por eso me he acercado al asunto de los textos digitales como una manera ágil, democrática y económica de participación de la comunidad. Mejor dicho, una biblioteca digital de cinco mil se lleva en un e-reader a un costo mucho menor que una de libros escritos. Entoncs, como te decía, me involucré en este mundo por necesidades muy específicas. He tenido que escanear textos para la comunidad y a partir de ahí estoy en el proceso de convertirlos a formato epub. Sólo, que mis conocimientos en esta área son deficientes. Yo soy una persona mayor sin formación en el campo de sistemas. Yo estoy aprendiendo a manejar el programa Sigil y estoy haciendo mi primer ensayo. Algunas cosas las he superado bien, pero en este momento tengo dificultades para manejar las notas pie de página y los enlaces de las mismas. Y necesito el favor de que me ayudes a solucionar un problema: Me queda bien el llamado a la nota pie de página, pero el enlace para volver al texto no me funciona.
Así, que por favor, encarecidamente te pido el favor de que me asesores en el asunto, ya que me es de vital importancia arreglar varios textos porque tengo programado viajar a una zona campesina en los próximos días.