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Recogiendo papeles (la enseñanza de la poesía)

fabian | 08 Febrer, 2006 18:42

Doy clases a Primero de ESO, alumnos de 12 años y es mi último año de docencia. En este curso la programación está en gran parte enfocada al conocimiento de los géneros literarios y, tras haber trabajado la narrativa a lo largo del primer trimestre, he empezado la parte dedicada a la lírica, pero más enfocada hacia la poesía. Los libros de texto ponen algunas páginas sobre la métrica (contar las sílabas de los versos) y un poco sobre la rima, pero muy poco. Además se lanzan ya de principio con poemas de escritores famosos. Yo creo que ya fue el primer año que estaba en el instituto cuando rompí con la programación de los libros de texto y me lancé, en esta temática, hacia un aspecto totalmente olvidado y que nunca he visto en los libros de texto. Se trata de las estrofas populares.


La tortuga en el Ayuntamiento de Palma: ser lento como una ...

El trabajo es sencillo. Los alumnos han de realizar en clase un libro o cuaderno formado con cinco folios doblados por la mitad. El primer día ya les doy el índice: una portada; pareados copiados; soleás copiadas; coplas copiadas y un romance (fragmento) copiado. Luego vienen tres páginas de invención: una para los pareados, otra para las soleás y otra para las coplas. Con ellas ya van ocho páginas. En la novena han de poner las definiciones de las estrofas utilizadas y la última página ha de quedar en blanco.

Yo les dejo un folio con muchos pareados (o soleás o coplas) y los leemos en clase. Previamente les indico en qué consiste la estrofa a trabajar y, una vez leídas, simplemente copian las que más les hayan gustado, primero en el cuaderno de clase y luego las pasan a limpio en el cuaderno de folios. El segundo día dedicado a esa estrofa hay que inventar. La experiencia me induce a partir de una palabra, "ventana" por ejemplo.

- ¿Qué palabra puede rimar con "ventana"? - pregunto.
- Juana - dice un alumno.
- Bien, pues ahora hay que crear dos frases o fragmentos. El primero ha de acabar con ventana y el segundo con Juana. A ver, ¿quién se anima?
- Bajo la ventana ... está Juana.
- Muy bien. Ahora con otra palabra que rime con ventana.
- Miro por la ventana ... y me como una banana - dice uno.
- Tras la ventana ... hay una rana - dice otro.
- Abrí la ventana ... y me di con la rama - canta el de más allá.

Recojo los folios en los que están los pareados que seleccioné ya hace varios años y me pregunto qué he de hacer con ellos. El año que viene ya no los necesitaré. Los meto en la caja destinada al reciclado de papel y mi montaña de folios disminuye su tamaño. Cuando termine esta programación podré tirar la carpeta en la que los guardaba.

Lo mismo que a una veleta
tu querer lo mueve el aire;
el mío es como una roca
que aguanta los temporales

Al marinero en la mar
nunca le falta una pena:
o se le tuerce el timón
o se le rompe la vela.

Doscientas cincuenta leguas
llevo de navegación;
doscientas cincuenta penas
llevo yo en mi corazón.

Está lloviendo en el campo,
mi amor se moja;
quien fuera un arbolito
lleno de hoja.

A la orilla de un río
yo me voy solo
y aumento la corriente
con lo que lloro

Me escribiste una carta
con una cintita azul,
no quiero cartas ni cintas,
que quiero que vengas tú.

Coplas


La rana: Dar saltos como una ...

El Alcalde ya estaba cansado de ver que tardaban excesivamente en construir la escala real que comunicaba con el primer piso del Ayuntamiento. Además habían dejado varios peldaños sueltos para el final por lo que quienes utilizaban esa escala en construcción tenían que dar saltos. En recuerdo de esos días dejó dos figuras: la tortuga y la rana.

Todos los años algunas alumnas me piden los folios de las coplas. Al final recogen coplas y soleás de diversas fuentes. Siempre hay madres que conocen otras y las niñas las apuntan en una agenda. En general en esta programación se lo pasan bien buscando palabras que rimen y al final les encantan las rimas. Además es la poesía que tienen más a su alcance. ¿Por qué no aparecerán este tipo de estrofas en los libros de texto?

Momentos vacíos

fabian | 07 Febrer, 2006 18:30

Luís, antiguo compañero de estudios, vino una tarde a la casa de mis padres en la ciudad antigua. Nos explicó que estaba haciendo una tesis sobre las plantas que crecen en los tejados y que le interesaría poder pasar a los tejados colindantes con la casa. Desde esa tarde han pasado más de treinta años. La vida se aferra con enorme fuerza a la existencia y basta un poco de tierra en una hendidura entre dos baldosas o entre dos bloques de una pared o entre dos tejas para que la vida vegetal germine y crezca ... Supongo que entre las especies se produce una larga, gigantesca y callada guerra por ocupar los espacios. No la vemos ni nos damos cuenta de ella por falta de atención y porque nuestro tiempo - en segundos y años - no coincide con los siglos y milenios con que esos combates se manifiestan.

Alguien me dijo que el árbol que poblaba la isla era la encina. De alguna manera llegó el pino y, más feraz, ha ido desplazando al árbol originario y hoy ya sólo aparece en algunas montañas y mezclado junto con el invasor. Pero este combate por la ocupación terrenal se produce en todo momento y por todo tipo de plantas. Los espacios que en primavera ocuparán las amapolas son ocupadas en estos momentos por plantas silvestres invernales, cuyos restos secos servirán de humus para los posteriores ocupantes.


Invierno húmedo en los tejados

Miraba por la ventana los plátanos de sombra de la calle y sus blanquecinos troncos y ramas, así como algún tejado de algunas casas bajas vecinas. Tarde inane (¿por qué no me he atrevido a utilizar este adjetivo - del latín inanis: vano, fútil, inútil - más claro que el ampuloso "vacío"?). Desde una butaca, ordenador encendido, estufa cercana, es fácil imaginar sin detalles ideas o sentimientos opuestos: luchar por una idea, dar la vida por un ideal. Quizás envidie a quienes tienen convicciones acendradas y viven respetándolas. Quizás sienta un vacío difícil y esté necesitado de alguna convicción en la que, cual gran roca, pueda apoyar mi pie y construir en ella una morada.

Recuerdo un libro, aunque no su historia. Un poderoso romano - quizás un emperador - es desterrado a una isla al final de sus días. Ya no le sirven las pasiones mundanas: no aspira ya ni al poder, ni al dinero ... tal vez sí a la venganza. Pero, ya mayor, descubre nuevos sentimientos, nuevas convicciones en las que su afán de venganza queda ahogada. El libro se titulaba "Y Dios ha nacido en el exilio" y lo escribió un rumano llamado Vintilia Horia. Lo leí unas tardes veranigas sentado en una roca junto al mar en la costa norte de la isla ... posiblemente antes de que Luis viniera a ver las plantas de los tejados vecinos.

Tarde inane, vacía, sin convicciones, sin ideales por los que luchar y morir. Suena la "Danza del fuego". Me habla de alguna historia fuerte, rápida, que arde y crepita con la fuerza de la vida y la muerte ofrecida valientemente en un acto de dadivosidad. Gente no atada a las cosas ni a las comodidades, sino a los ideales por los que se muere y se mata ... Y junto a mí, la estufa encendida, el sillón, el ordenador y un gran vacío, una enorme oquedad que, de algún modo, me anula, me bloquea, me resta vida, me convierte en planta.

Grutescos o grotescos

fabian | 06 Febrer, 2006 18:18

Algunos artículos los acompaño con alguna fotografía. Las pongo en el ábum de Flickr y las enlazo desde la bitácora. El Flickr, en su versión gratuíta - que es la que tengo - sólo me muestra las últimas 200 fotos subidas y, las anteriores, están pero no las muestra en sus páginas, aunque sí donde se las haya enlazado.

Estas fotos las realicé y las subí al álbum una en marzo y otra en julio. Ninguna de las dos puede verse ya en el álbum y, me interesa guardar sus enlaces para no perderlas.

Sus contenidos son de caras extrañas, disparatadas, grotescas. Pero para mí son caras que tienen algo de misterio y de extraño, aunque no de ajeno. Es decir, tienen, quizás un poco exagerado, algo humano que siento como propio. Me llaman la atención y no quisiera perderlas. No sé cómo se llaman estas caras. ¿Grutescos, quizá? l diccionario dice:

grutesco, ca.
(Del it. grottesco, der. de grotta, gruta).

  1. adj. Perteneciente o relativo a la gruta (estancia subterránea artificial). Columna grutesca. Artífice grutesco.
  2. (Porque imita los que se encontraron en las grutas, nombre con el que se conocen las ruinas de la Domus Aurea de Nerón, en Roma). adj. Arq. y Pint. Se dice del adorno caprichoso de bichos, sabandijas, quimeras y follajes. U. t. c. s. m.

buscon.rae

Posiblemente no sea éste su nombre, pero no he sabido encontrar cuál es. Caras de este tipo aparecen en distintos lugares de la ciudad y, para tener todas estas imágenes al alcance y poderlas encontrar mediante el buscador de la bitácora, las reúno en este post.




Creo que no tengo más. Pero, en caso de conseguir alguna otra, la añadiré con el fin de tenerlas todas juntas en un lugar que pueda encontrar.

En el Ayuntamiento con el Archiduque Luis Salvador

fabian | 03 Febrer, 2006 18:49

Hace ya bastantes años, para referirme al Archiduque Luis Salvador le hubiera citado como "el primo de Sissí, la Emperatriz de Austria" y mucha gente me hubiera entendido por haberse proyectado en esa época varias películas basadas en su figura. Hoy supongo que las cosas han cambiado y un personaje que fue popular posiblemente haya sido olvidado.

Igual ocurre con la música que durante pocos días aparecerá en este artículo. Es de una historia que ocurre en la ciudad de San Francisco. El protagonista se interesa por una mujer extraña a la que sigue, ya en una tienda de flores, en un museo, en un monasterio... Fue Vértigo una película de culto realizada por Hitchcok y con música de Herrmann, nombres que temo que no digan nada a la gente de hoy.


Una esquina de la tribuna ("banc de si no fòs") del Ayuntamiento

Bien, el hecho es que el Archiduque Luis Salvador de Austria dejó un libro magistral sobre las islas. Y uno de sus tomos está dedicado a Palma. De él, el Ayuntamiento lo hizo publicar con el título "La Ciudad de Palma", del cual me ha llegado un ejemplar y he estado leyendo las páginas en las que habla de la Casa Consistorial.

El Ayuntamiento, casa de Cort, como se la llama en mallorquín, es uno de los más hermosos edificios de la ciudad, situado en una plaza irregular, cruce de cuatro calles. Es del siglo XVI [...] La fachada es de las postrimerías del Renacimiento, de piedra de Santanyí, con zócalos de mármol amarillo de Binisalem y sus detalles se aprecian fácilmente en el dibujo que acompaña.

edificio

En el centro hay una tribuna ricamente ornamentada con el escudo de Palma y un banco elevado sobre dos gradas. En esta tribuna se expone el Cuadro de San Sebastián del que hemos de hablar. Dos portales adintelados con el escudo de Palma sobrepuesto se abren a ambos lados de la tribuna.

Hacia la mitad de la fachada corre un largo balcón con el asta de la bandera en su centro. La ventana central es muy alta y a sus lados hay dos series de tres ventanas cada una de arcos adintelados que se abren al balcón como la gran ventana central.

Uno de los tesoros artísticos más bellos de la ciudad es el gran alero, muy saliente, de la casa de la Ciudad, construído en la madera llamada llenyam vermell, ricamente esculpido, con sus 11 figuras masculinas y femeninas que emergen de hermosos follajes y que corresponden a las vigas de sostén de dicho alero.

Fuente

Bueno, lo importante es que las palabras guían la mirada y, con ellas, selecciona fragmentos de cuanto aparece ante nuestra vista y focaliza algún elemento de lo que vemos. Yo creo que la palabra supera a la imagen en esta focalización y en guiarla.


En el interior del Ayuntamiento

En todo momento, ante nuestra vista llegan multitud de estímulos, de los que muchos no serán captados por nuestra atención; no serán convertidos en señales. Posiblemente la palabra (y quizás la imagen tratada - en muchos casos el dibujo, que no la fotografía -) sea el elemento capaz de conducirnos a convertir algunos estímulos en señales sobre los que nuestra atención se centre. La palabra, en tal caso, nos enseñará a mirar.

Chapucerías con la tecnología

fabian | 02 Febrer, 2006 17:20

Hoy ha sido una tarde de experimentación con la cámara fotográfica. Soy bastante desastroso para muchas cosas. Cuando compré un ordenador no me daba cuenta de la bestia que metía en casa ni tampoco sabía para qué lo iba a utilizar. Pasados varios años y usándolo diariamente aún no tengo una idea clara del alcance que tienen las acciones que realizo con él. Pero sin llegar a altos análisis, tan sólo en cuestión de manejo, podría decir que soy un chapucero que se mueve por ensayo y error. Me hace gracia cuando en el instituto alguien cree que sé o conozco algo sobre la tecnología, porque yo no lo considero así.

murallas de Palma
Murallas de Palma de finales del siglo XIX (grabado)

Tenía unos grabados que quería digitalizar, pero no tengo escánner. Pregunté al profesor que se encarga de la informática por si hubiera alguno utilizable en el instituto, pero parece ser que no. Hoy, en la conserjería, donde se realizan las fotocopias, he comentado la necesidad que tenía de un escánner y me dicen que las fotocopiadoras grandes tienen escánner, pero que en su día, cuando se compraron, no se instalaron los programas necesarios por lo que no funcionan.

Me voy dando cuenta de que tenemos aparatos con prestaciones importantes de las que ni siquiera nos damos cuenta. Perdemos, con ello, muchas posibilidades que por ignorancia desaprovechamos. Los ordenadores del instituto están en red. Los profesores elaboran pruebas o materiales en los ordenadores que pasan a papel mediante una impresora que, debido a su uso se estropea con frecuencia. Luego sacan fotocopias. Yo supongo que desde cualquier ordenador podría mandarse el trabajo directamente a la fotocopiadora, la cual directamente imprimiría y sacaría las fotocopias necesarias. Aparte de escanear cuanto documento fuera necesario. Pero nuestro desconocimiento de las máquinas y de sus posibilidades hacen que utilicemos aparatos potentísimos con mentalidad de la época del papel.

Pregunté a los alumnos de Primero de ESO cuántos tenían cámara digital (sin contar las de los móviles) y más de la mitad disponen de cámara. Luego les pregunté quién sabía cómo se medían las imágenes digitales de las cámaras y ninguno tuvo la menor idea. En esto sí que les he ganado puesto que yo al tener que publicar en pantalla y en las bitácoras las fotos tuve que investigar cómo se medían y cómo reducir su cantidad de memoria. Pero en todo lo demás, utilizo la cámara en automático.

Ayuntamiento de Palma
Ayuntamiento de Palma, grabado de final del siglo XIX

Ha sido el guarda del instituto, un chico joven que trabaja y estudia y, además, tiene conocimientos sobre tecnología, quien me ha dado la idea: fotografía los grabados y los tendrás digitalizados. Así que me he pasado la tarde haciendo pruebas: modificando calidades y tamaños, modificando colores, intensidades y contrastes, etc.

Es verdad que yo soy un chapucero, mi método es el de ensayo y error sin conocimientos técnicos. Pero no veo que la situación haya mejorado para nada con los jóvenes salvo para quienes se han interesado ellos personalmente por algún tema. Y sin embargo creo que debieran ser habilidades tan básicas como saber hacer punta a un lápiz.

Disponemos de cámaras digitales de las que sólo sabemos pulsar el disparador. Luego no sabemos ni modificar el tamaño de una imagen. Disponemos de bitácoras y muchos otros elementos que no sabemos en los centros educativos muy bien para qué utilizar. Eso sí, que no se estropee la impresora pues sin ella - es decir: sin el papel - no sabríamos qué hacer aunque tuviéramos ordenadores en todas las aulas. Al menos es lo que me pasa a mí.

Desde el espacio

fabian | 01 Febrer, 2006 19:24

Hoy me han dejado un libro del Archiduque Luis Salvador. Es la parte del Die Balearen referida a Palma. Por ello he estado leyendo gran parte de la tarde. Luego he navegado un rato y he encontrado esta fotografía en una página de la NASA.

Baleares
Menorca en la parte superior, Mallorca y el archipiélago de Cabrera en la parte inferior

Es como un mapa. Y me ha recordado el poema de Rafael Albertí titulado "Canción 5" del poemario Baladas y Canciones del Paraná.

Hoy las nubes me trajeron,
volando el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!

Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.

Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.

Poema , Web oficial.

Poca cosa más en el día de hoy. Me digo que todo esto de Internet me consume mucho tiempo, ¿excesivo quizás? Temo que sí.

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