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Hornacinas de Palma

fabian | 04 Setembre, 2006 19:16

Si yo tuviera que buscar información sobre este tema creo que me sería difícil hallarla. Y eso que era uno de los temas que pensaba ir poniendo este próximo invierno. Una cámara digital conlleva una acumulación grande de fotografías. Y un día, paseando te encuentras una de estas hornacinas, "capelletes" las llaman en Palma, y la fotografías. Tal vez a los cinco meses reparas en otra y así una vez más. Al año te preguntas cuántas hay en Palma y, posiblemente, casi nadie sepa la respuesta. Son restos de una Palma de monasterios e iglesias.

Hete aquí que ayer, en el Diario de Mallorca que tiene el acierto de cuidar la información sobre estos temas que conducen a un mayor conocimiento de la ciudad, me encuentro con un artículo titulado Ses Capelletes firmado por el actual Cronista Oficial de la Ciudad de Palma, Bartomeu Bestard. Vaya, me digo, esta información no debo perderla. Así que me he pasado varias horas rebuscando en las carpetas de imágenes del ordenador, preocupado también por tener que subir tantas fotos al álbum, cuya memoria temo que no me baste este mes. Luego, Margarita y yo hemos ido a fotografiar un par más que sabía dónde estaban.

La fotografía de estas capelletes no es fácil. Luces, reflejos, polvo, sombras ... y la imagen apenas se ve. Pero he modificado algunas para que con mayor brillo y contraste se pueda adivinar, si no ver, el cuadro interior que es difícil o imposible ver al natural.

Así que aquí va el artículo al que me he referido.

Ses Capelletes

Entre los múltiples atractivos que presentan las calles de Palma, entre sus patios o sus suntuosas fachadas, uno se puede encontrar con elementos artísticos que se suelen denominar de "patrimonio menor", y que no por ello dejan de ser interesantes e incluso se pueden convertir en sorpresa agradable ante el turista curioso. Uno ejemplo son las hornacinas callejeras, conocidas popularmente como ses capelletes de carrer, que resguardan imágenes de temática religiosa. Con el paso del tiempo éstas han ido desapareciendo, aunque aún conservamos un repertorio que no debemos desdeñar. Ses Capelletes se suelen ubicar encima del portal o el lienzo de pared de algunas casas particulares. Las más antiguas se remontan al siglo XVI, por lo que no es aventurado pensar que la aparición de éstas sea consecuencia del impulso de la imaginería religiosa que se dio en el Concilio de Trento.

El encargo de estas capelletes se debió, generalmente, a iniciativas privadas de particulares, aunque se dieron casos en que la iniciativa partió del consenso de todo el vecindario que sufragó los gastos de su construcción. También los antiguos jurados del Reino y más tarde el Ayuntamiento de Palma, encargaron algunas blasonando, en algunos casos, las hornacinas con las armas de la Ciudad.

El material utilizado para construir estos elementos de la imaginería religiosa popular fue, para el caso de la fornícula, la piedra arenisca, mientras que la imagen religiosa se representaba en tela y pintada al óleo, o bien pintada sobre cerámica. También se solía colocar un soporte de hierro que permitía colgar la lámpara de aceite destinada a iluminar durante la noche a la imagen. Si se observan las advocaciones de las hornacinas se puede averiguar cuales eran las devociones preferidas de nuestros antepasados. A partir del inventario que hizo el cronista Muntaner en 1946, enseguida descubrimos que la Virgen -sobre todo la Virgen del Carmen y la Inmaculada Concepción-, el Santo Cristo, San Vicente Ferrer, y el beato Ramon Llull fueron los más solicitados para ocupar las hornacinas. No nos sorprenden estas devociones al disfrutar todas ellas de antigua tradición en la Isla. La Virgen del Carmen se representó sobre todo en las calles que rodean a La Rambla, pues era un barrio eminentemente carmelitano al encontrarse allí los conventos masculinos y femeninos de la Orden de los Carmelitas. La Inmaculada Concepción era la patrona del Reino de Mallorca, antes incluso de qué lo fuera de España. Los dominicos no sólo consiguieron incrementar la devoción que los mallorquines tenían por a San Vicente Ferrer desde que el santo valenciano había visitado la Isla, sino que lograron que los Jurados lo nombrasen copatrono del Reino. La representación del beato Ramón Llull debe relacionarse con las luchas entre lulistas y marrells (bando antilulista), furiosas durante el siglo XVIII y que provocó la destrucción o profanación de las imágenes del patriarca mallorquín. Para evitar estos actos vandálicos se ideó representar su figura a los pies de la Inmaculada, de Jesús crucificado, o en compañía de algún santo.

Tiempo atrás, cuando las capelletes eran más numerosas y su cuidado era diario por parte de los vecinos, tuvieron utilidad pública durante la noche, pues la pequeña lumbre de sus lámparas era la única luz de las calles de Palma. En aquellos tiempos, al toque de oración -popularmente se conocía como el toque del seny del lladre-, la gente de buenas costumbres se retiraba a sus casas y las calles quedaban desiertas. En caso de tener que realizar una salida nocturna se usaban los faroles de mano y las personas más pudientes se hacían acompañar por criados con antorchas. En algunos casos la advocación de la hornacina dio el nombre a la calle. Recordemos, por ejemplo, la calle Eccehomo, del Santo Cristo, de Sant Vicenç?

Ya se ha advertido que hoy en día se conserva sólo una parte del repertorio de hornacinas de nuestra Ciudad. Por poner algunos ejemplos citamos el Vía Crucis. De las catorce capelletes, correspondientes a las catorce estaciones sólo se conservan unas pocas: en Can Coll -o Can Moragues- frente a la plaza de San Francisco, en la calle Montesión, frente a Can Moranta -o Can Lloeta-, y en la fachada de Can Salas -también Can Jordà- al final de la calle Morey. Se sabe que había otro en la calle Fonollar, junto a la portassa de Santa Clara. Otros ejemplos que se pueden citar son la hornacina del Eccehomo, en la calle del mismo nombre, o la de Nuestra Señora del Carmen, en la calle de las Teresas. Entre las más antiguas encontramos el alto relieve que remata el portal de acceso a Can Armadans, en la calle Estudio General, en dónde está representada Nuestra Señora de las Nieves. En su zócalo hay una breve inscripción latina con la fecha de 1575. A simple vista se puede apreciar que estas imágenes no son pinturas de gran calidad artística, pero esto no es óbice para que se permita su degradación. Con un poco de sensibilidad y cuidado por parte de todos, casa una de estas hornacinas podrían convertirse en un bello y digno rincón de Ciutat.

Bartomeu Bestard (Cronista oficial de la ciudad ) : Ses Capelletes (En el Diario de Mallorca)

Bien, pues veo que me faltan algunas que procuraré ir añadiendo. También leo que la Patrona de Mallorca es la Inmaculada Concepción, dato que muchas personas desconocen o tienen equivocado.
No sé si son bonitas, pero no deja de ser un tema curioso éste de las hornacinas o capelletes de Palma.

Comentaris

Re: Hornacinas de Palma

Juan | 02/11/2009, 18:05

Me ha gustado el tema de tu artículo, por añadir una, no es exactamente una “capellete”, añadiría la hornacina de la entrada de la clasta de entrada a la iglesia de Santa Clara.

Capellestes a Gowalla

Pere Joan | 03/05/2011, 12:29

Buenas,

Si quieres puedes coger las fotos que he subido al Gowalla en cada una de ellas, son las mismas que constan en la Guia.

bit.ly/mddQ2m

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