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Divagaciones agosteñas en el día de la Virgen Dormida

fabian | 15 Agost, 2006 17:49

Tiempo de calma chicha. A lo lejos se ven nubes, pero a lo lejos y la ciudad yace en el silencio y la calma que esta Virgen de agosto, la Virgen dormida, nos ofrece..

En domingos y festivos parece que la ciudad está vacía. No sólo cierra el comercio sino también muchos bares y cafeterías y es poco el tráfico que circula. A algunas personas les gusta que la ciudad esté durante unas horas así. Por la tarde, ya a la caída del sol, la ciudad se anima un poco con peatones que pasean. A mí me hace sentirme raro. Y no porque me guste el bullicio sino por otras causas.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, oigo las voces de los vecinos de una casa contigua que tiene un pequeño patio. Son voces normales - sus palabras no las entiendo pues hablan alguna lengua oriental -, tranquilas, que no gritan; luego permanecen largos ratos en silencio. Margarita no tiene encendida la televisión y en una terraza no muy lejana veo a un hombre de edad, grueso y bajito, sin camisa, que con una bebida en la mano observa con tranquilidad el panorama que le circunda. Extrañamente no veo ningún televisor encendido ni llegan hasta mi oído ni voces electrónicas ni músicas. Así que silencio y calma.

Esta mañana hemos ido a la Catedral para ver el baldaquín de la Virgen. Cuando hay función religiosa se puede entrar sin pagar, aunque piden que durante la función, no se circule por dentro de la basílica ni se hagan fotografías. Hay un par de personas que se ocupan de pedir un comportamiento respetuoso con el rito religioso y piden a quienes circulan que esperen al final del mismo. Yo no sé si con tanto turismo y con tener que pagar una entrada en los días normales, la Catedral - y también las iglesias - nos son las grandes desconocidas para los ciudadanos.

Desconozco los nombres de las capillas y de las imágenes y retablos - muy hermosos muchos - que hay en ellas. Ni siquiera sé, de las esculturas externas al templo, a quiénes representan. Me parece un desconocimiento y una ignorancia que debiera mitigar.Al pensarlo, tengo la sensación de ser un ente ajeno a la ciudad que me da cobijo y en la que he vivido todos los días de mi vida.

Cuando en tiempos de clase digo a los alumnos el nombre de alguna calle importante, son muy pocos los que la reconocen. Para referirme a ella he de indicar el nombre de alguna tienda o almacén que en ella se encuentre y entonces ya saben a qué calle me refiero. Para ellos la ciudad es un mundo de tiendas y nada más. Quizás antaño también fuera una ciudad de personas: "Aquí vive Fulanito, el conocido escritor"... o compositor o guitarrista o lo que fuera. Hoy ya no. Hoy ya no sabemos dónde vive nadie. Sólo por alguna placa de las que pone el Ayuntamiento nos enteramos que en esa casa vivió Fulano ... Pero ni siquiera eso ya que ni leemos las placas y, en caso de hacerlo, tampoco sabemos quién fue ese Fulano.

Conocimiento del entorno. Los niños de las ciudades requerirían fórmulas educativas especiales para conocer su propio entorno, complejo y antiguo. Y hay algunos programas organizados por el Ayuntamiento que están en estos propósitos.

Yo, que desconozco a qué santos representan las imágenes de la fachada de la iglesia vecina, debiera aprovechar para conocerlo mejor y aprender los lenguajes de las piedras y de las placas y de los edificios con los que me encuentro cotidianamente.

Comentaris

pobles

transeünt | 15/08/2006, 20:03

Si tienes ocasión, vale la pena visitar lsa Marededeus de la Part Forana. Recuerdo, como mínimo, las de Muro y Campos, preciosas

Re: Divagaciones agosteñas en el día de la Virgen Dormida

Fabián | 16/08/2006, 07:42

Tienes razón, sé que se celebra en varios lugares en los que muestran bellas tallas. Gracias
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