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Esculturas para sobar

fabian | 22 Març, 2006 14:43

Hoy aparece en el Diario de Mallorca un artículo firmado por Joan Riera con el título que encabeza este post. Lo transcribo a esta página poniéndole enlaces a los posts de las esculturas.

Esculturas para sobar por Joan Riera

El artista Alfons Sard me lo dijo hace bastantes años: "Las esculturas son para que la gente las toque". Y las sobe, añadiría yo. Algunas esculturas palmesanas invitan a ser manoseadas, a recorrer con la palma de las manos cada una de sus curvas en busca de dimensiones distintas a las que nos proporciona el sentido de la vista y de las sensaciones diversas que aportan los materiales usados.

foner

En un recorrido táctil por las esculturas palmesanas me detendría sobre el frío bronce del Foner de s´Hort del Rei, obra de Llorenç Rosselló (1867-1901). Palparía cada uno de los músculos del cuerpo masculino en tensión: los tensos gemelos de sus piernas, el brazo estirado que lanza la piedra, los dorsales marcados...

También apuntaría en mi ruta el Monument de Joan Miró (1893-1983). La sencillez de la obra no la hace menos atractiva, como testimonia el brillo que le han sacado los miles de turistas que se fotografían junto a esta forma con huevo y hueco.

parella

La parella de abundosos senos, espaldas y muslos -obra de Pere Martínez Pavía- rememora a las gracias de Rubens con sus carnes exhibidas sin falsos pudores. Sensaciones similares me produce la Mujer recostada -la gorda para la generalidad de los palmesanos, que la disfrutaron durante unos meses en la plaza Joan Carles I-, que Fernando Botero llevó a fundición y que ha sido destinada -por desgracia- al aeropuerto palmesano.

Leona

No dudaría en ir a "palpar les Lleones del Born", pese sentido negativo que se dio a la expresión y a que en 1895 se redujo el tamaño de los pechos de las originales de 1833.

Hurgaría con las yemas de los dedos, igual que un ciego lee un documento escrito en braille, en la diversidad de las incisiones de la Urbs de gres refactario que Margalida Escalas levantó juntó a la plaza Major.

Pero siento una especial debilidad por la Jònica de Josep Maria Subirachs. Su mármol travertino veteado, sus sensuales curvas y su remate de pechos turgentes fusionados en un capitel jónico, resultan una tentación irresistible. Es como si una diosa eterna -como rezan los versos de Constantin Kavafis tallados en el pedestal- e insinuante nos llamara:

"Per bé que trossejàrem llurs estàtues
per bé que els bandejàrem de llurs temples
no per això moriren pas els Déus".

Un artículo interesante y original.

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Comentaris

Tacto indispensable

Gabriela | 30/03/2006, 05:55

No puedo estar más de acuerdo. Las esculturas hay que tocarlas. He tocado las magníficas que hizo Rodin de Balzac, las de Camille Claudel, las de Oteiza y Chillida en el Guggenheim, los esclavos de Miguel Ángel, la de los esposos etruscos en el Louvre; he puesto en movimiento con mis manos los móviles de Calder en la Fundación Miró (un móvil inmóvil es un contrasentido). Asumo los regaños y reconvenciones de los disgustados responsables de las salas:les explico. La escultura debe "verse" también con las manos, no sólo con los ojos. Es una materia hecha para ser tocada y comprendida así. Te he enlazado. Felicidades por tu página, es muy interesante. Seguimos en contacto.
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