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500 años de 'El Príncipe' de Maquiavelo

fabian | 18 Desembre, 2013 17:20

Acaba el otoño y, en días próximos, el año. En un otoño de hace 500 años se escribió un libro importante: "El Príncipe" de Maquiavelo. Busco el libro y se halla con facilidad en varios formatos digitales. Entre los enlaces que me ofrece el Google asoman noticias periodísticas que celebran este quinto centenario con conferencias, pero sólo son anuncios, únicamente anuncios de conferencias... En este punto me doy cuenta de que no son bibliotecas las que ofrecen este libro, son personas particulares. "¿Qué pasa con las instituciones?", me pregunto. Conferencias universitarias que no se suben a Internet; bibliotecas digitales y virtuales que no ofrecen este libro en la Red. ¿Es ésta la sociedad de la información, de la educación?... Creo que no; las instituciones culturales no han pasado del anuncio (que se lo da la prensa).

El 10 de diciembre de 1513, Nicolás Maquiavelo escribía a su amigo Francesco Vettori:

“Llegada la tarde, vuelvo a casa y entro en mi escritorio. En el umbral me despojo de la ropa de cada día, llena de fango y porquería, y me pongo paños reales y curiales. Vestido decentemente entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres, donde – recibido por ellos amigablemente- me ‘pasco de quel cibo que solum é mio’ y para el que nací. No me avergüenzo de hablar con ellos y de preguntarles la razón de sus acciones y ellos por su humanidad me responden; durante cuatro años no siento pesar alguno, olvido todo afán, no temo la pobreza, no me acobarda la muerte: me transfiero por completo en ellos ... he anotado aquello que por su conversación he hecho capital, y he compuesto un opúsculo De Principatibus, en el cual profundizo cuanto puedo en las particularidades de este tema, discutiendo qué es un principado, cuantas son sus clases, cómo se adquiere, cómo se conservan, por qué se pierden. ”

libro

Esta es la primera noticia en que tenemos constancia de la redacción de El Príncipe. Durante años el pequeño breviario circularía en copias manuscritas (algo que volvería a suceder en la España de finales del XVI como acredita el manuscrito ológrafo que obra en los fondos de la BNE) y sería objeto de pública lectura y discusión en las reuniones cívicas de los más ilustrados habitantes de Florencia. Su destino parecía ser pues, en principio, el que correspondía a los textos redactados antes de Gutenberg, la trasmisión dentro de un restringido círculo, fundamentalmente por medio de comunicación oral. Sin embargo, la imprenta muy pronto cambiará las tornas: en 1532, Antonio Blado, el editor romano, publicará la primera edición del libro, cinco años después de la muerte de Maquiavelo (dos ejemplares de esta ‘editio princeps’, piezas rarísimas, se encuentran entre los fondos de la BNE y forman parte de esta exposición). Le seguirá, casi inmediatamente, la edición florentina de Bernardo di Giunta de ese mismo año. Estamos en suma, ante un perfecto ejemplo de cómo ha surgido el libro moderno; un manuscrito que comienza como tal, y termina convertido en libro. Un libro que es la expresión de la modernidad misma y que como tal, resulta ser el texto más citado de los últimos 500 años, el libro de referencia de los hombres en el tiempo de la modernidad.

[..]

[...] Hay quien habla de modernidad cansada, de postmodernidad, de crisis, de declive, de decadencia… Nos encontramos, en definitiva, ante un tiempo en el que,como hace 500 años, el mundo se ha puesto en movimiento y ha roto los cauces formales por los que discurría la corriente. Nada de lo que nos sucede parece tener precedente. Cuanto acontece no tiene ejemplo, no responde al parangón de los hechos conocidos, y nuestro esquema conceptual para entenderlo, como en el Renacimiento, parece haberse quedado obsoleto para afrontar tanto hecho nuevo.

En este contexto, no es casual que desde los años 40 del pasado siglo XX una corriente de pensamiento, propiciada por las relecturas de Baron y Gilbert, haya hecho de Maquiavelo todo un clásico redescubierto. Isaiah Berlin, John Pocock, Quentin Skinner, Leo Strauss, Harry Mansfield, Louis Althuser, Claude Lefort, son algunos de los prestigiosos hombres que han hecho de la relectura de Maquiavelo una clave para entender la situación del mundo moderno en su actual fase crítica.

Y no es banal la tarea que se imponen, porque tras ella subyace una pregunta capital para nuestro mundo y el actual estado de nuestra civilización ¿Tiene Maquiavelo respuestas para lo que está sucediendo? Hasta ahora El Príncipe representaba una pieza clave en sistema de respuesta basado en la idea de hombre, concebido para afrontar el mundo. Por eso precisamente era un clásico. Porque estaba vivo. Pero de no ser así, de no contener ya respuestas a las nuevas realidades, habrá que derivar la conclusión de que la modernidad y el humanismo que la alumbró han muerto, y que la historia camina ahora por unos derroteros que no son ya históricos en el sentido que todavía hoy concedemos al concepto Historia. El tiempo por venir nos dirá si esto es o no así, pero en todo caso el gran secreto de El Príncipe como libro habrá sido el de haber encarnado plenamente toda una época y una forma de existir del ser humano.

Texto de Eloy García

Ciclo Tesoros de la BNE: Maquiavelo y la Modernidad: 500 años leyendo El Príncipe en la BNE

Algunos vídeos en los que se comenta la obra de Maquiavelo:

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