fabian | 01 Agost, 2011 16:55
Trato de hilvanar datos en relación a algunos libros sobre Mallorca que, en unos pocos años, entre 1840 y 1842, se publicaron en diversos lugares del mundo, escritos por viajeros que estuvieron en Mallorca.
Los primeros viajeros de esos años fueron Chopin y George Sand. Ahora aquí es importante la cronología. Llegaron al puerto de Palma el 8 de noviembre de 1838; hasta el día 10 se alojan en una fonda y, desde el 10 al 14, en casa del Cónsul de Francia. El día 13, visitan Valldemossa y descubren la Cartuja. El día 15 de noviembre alquilan Son Vent, donde viven hasta el 15 de diciembre. La estancia en Valldemossa se realiza entre los días 15 de diciembre y 12 de febrero; el día 13 de este mes, embarcan hacia Barcelona. Así que su estancia mallorquina se realiza entre el 8 de noviembre de 1838 y el 13 de febrero de 1839.
George Sand fue una prolífica escritora. Publicó más de 80 libros y el número de cartas que escribió es muy alto, cerca de 15.000. Publicaba mucho en una revista titulada Revue des deux mondes, fundada en 1829, hoy on line, con todos sus archivos en Internet (sí que nos llevan ventaja los franceses). Bien, pues las publicaciones de George Sand en esta revista se interrumpen entre abril de 1838 y enero de 1839, mes en el que aparecen las dos últimas partes de su novela Spiridion. En los dos años, 1839 y 1840, sigue publicando, pero ni una sola palabra de su estancia en Mallorca.

En los meses de septiembre y octubre de 1839 - Chopin y George Sand se habían ido en febrero - estuvo en Mallorca un pintor francés, que también escribía. Era Jean-Joseph Bonaventure Laurens (1801 - 1890). De esa estancia publicó un libro: "Souvenirs d'un voyage d'art a Majorque" que debió publicarse en 1840.
[...] pues Mallorca es, para los pintores, uno de los más hermosos países de la tierra y uno de los más ignorados. Allí donde no hay para describir más que la belleza pintoresca, la expresión literaria es tan pobre y tan insuficiente que no soñé nunca hacerlo. Se necesita el lápiz y el buril del artista para revelar las gracias y las grandezas de la naturaleza a los amantes de los viajes, y si hoy sacudo la letargia de mis recuerdos es porque hallé sobre mi mesa, una de esas mañanas, un hermoso libro titulado: Recuerdo de un viaje artístico a la isla de Mallorca, por J. B. Laurens.
Fue para mí una verdadera alegría hallar de nuevo a Mallorca con sus palmeras, sus áloes, sus monumentos árabes y sus vestidos griegos. Reconocí todos los lugares con su sabor poético, y reviví todas mis impresiones que creía ya borradas. No había ruina o matorral que no despertara en mí un mundo de recuerdos, como se dice ahora; y entonces me sentí si no con el valor de narrar mi viaje, al menos en la necesidad de dar cuenta del de Laurens, inteligente y laborioso artista, rápido y consciente en su ejecución y al cual es preciso restituir el honor que yo me atribuía de haber descubierto la isla de Mallorca.
Ese viaje de M. Laurens por el Mediterráneo en cuyas riberas el mar es, a veces, tan poco hospitalario como los habitantes, es mucho más meritorio que el paseo de nuestros dos ingleses al Montanvert. [...]
Asociado mucho tiempo a los trabajos artísticos de M. Taylor sobre los antiguos monumentos de Francia, M. Laurens, entregado a sus propias fuerzas, decidió, el pasado año. visitar las Baleares, de las cuales había tenido tan pocas noticias que confiesa haber experimentado una gran impresión al llegar a sus costas donde tantas decepciones le esperaban, puede que en respuesta a sus sueños dorados. Pero lo que había ido a buscar allí, debió hallarlo, y todas sus esperanzas se realizaron, pues, lo repito, Mallorca es el Eldorado de la pintura. Allí todo es pintoresco: desde la cabaña del campesino, el cual ha conservado en sus modestas construcciones la tradición del estilo árabe hasta el niño envuelto en andrajos y triunfante en su suciedad grandiosa, como dijo Enrique Heine a propósito de las mujeres del mercado de hortalizas de Verona. El carácter del paisaje, más rico en vegetación que el de Africa, es de mayor amplitud, calma y sencillez. Es la verde Helvecia, bajo el cielo de Calabria, con la solemnidad y el silencio de Oriente.
Así que George Sand, en 1840, con el libro de Laurens en sus manos, admirando los grabados que éste publicaba, decide escribir sobre su viaje a Mallorca. Lo publica en tres partes en la revista Revue des deux mondes, en enero de 1841 con el título "Un hiver au Midi de l'Europe" (1841, janvier, Un hiver ..., 3 pdf)
En este mismo año, 1841, José María Quadrado y otros intelectuales mallorquines, responden airadamente a los artículos publicados en la revista francesa. En ese mismo año, los escritos publicados en la revista, aparecen en forma de libro con el mismo título, el cual se reedita en 1842 ya con el título "Un hiver à Majorque". Sé que en 1845, madame Didier también lo publica. En 1855, tras un viaje por la India, George Sand añade, al comienzo del libro, una carta dirigida a François Rollinat, su "amigo sedentario" que publicaba sus escritos:
Este relato, escrito hace ya un año, me ha valido una de las más fulminantes y cómicas diatribas, por parte de algunos hijos de Mallorca. Lástima que sea demasiado extensa para publicarla a continuación de mi narración, pues el tono en que está concebida y la amenidad de los reproches que se me dirigen, confirmarían mis aseveraciones sobre la hospitalidad, gusto y delicadeza con que los mallorquines acogen a los extranjeros. Sería una pieza justificativa bastante curiosa, aunque ¿quién la podría leer hasta el fin? Por otra parte, si hay vanidad y tontería en publicar los halagos que se reciben, ¿no hay mayor tontería y vanidad, aún en los tiempos que corremos, en alardear con las injurias de las que se es objeto?
Te hago, pues, gracia de ella, limitándome a decirte, para completar los detalles que te debo sobre esta ingenua población mallorquína, que, después de haber leído mi narración, los más hábiles abogados de Palma — según me han dicho, en número de cuarenta— se reunieron para redactar, entre todos, un tremendo alegato contra el escritor inmoral, que se había permitido reírse de su amor al lucro y de sus afanes para la cría del cerdo. Viene al caso, como dijo el otro de decir que entre todos tuvieron ingenio como cuatro.
Pero dejemos en paz a estas buenas gentes, tan enfurecidas contra mí; ya han tenido tiempo de calmarse y yo lo he tenido para olvidar su manera de comportarse, de hablar y de escribir. Entre los insulares de aquel hermoso país, recuerdo solamente las cinco o seis personas cuya cordial acogida y cariñoso trato quedarán siempre en mi memoria como una compensación y un favor del destino, a las cuales si no nombro es porque no me considero un personaje tan importante como para honrarlas e ilustrarlas con mi gratitud; pero estoy seguro —y creo haberlo dicho a lo largo de mi relato— que ellas habrán guardado también de mí un recuerdo amistoso, que impedirá que se crean incluidas en mis irreverentes burlas y duden de mis sentimientos hacia ellas.
Esta carta sólo aparece desde el año 1855. Pero vuelvo a 1841, pues en este año, además de aparecer en la revista francesa "Un hiver au Midi de l'Europe", y del escrito furibundo de Quadrado, en los meses de septiembre y octubre, Francisco Javier Parcerisa y Pablo Piferrer realizarían un viaje de 46 días por la isla que daría lugar a otro libro importante: el volumen de "Recuerdos y bellezas de España" dedicado a Mallorca.

Proyecto Gutenberg: George Sand: Un hiver à Mallorca
El libro de George Sand creo que la primera vez que fue traducido al Español fue en 1902 por Pedro Estelrich Fuster (1845 - 1912) [por lo que actualmente estaría totalmente libre de derechos], con un prólogo de Gabriel Alomar. Desde entonces se han sucedido numerosas traducciones desde Mallorca: Payeras (1951); Luis Ripoll (1974); Marcel Planas (1997); Josep Moll (2001), publicándose muchas ediciones. Sin embargo, desde 1841 a 1902, pasaron muchos años sin poder leer esta obra. En Catalán se publicó en 1992 en Barcelona, sin indicar al traductor, y en 1993 en Mallorca con una traducción de Jaume Vidal Alcover.
¿Cuántos siglos habrá que esperar para que las traducciones en las lenguas oficiales de la isla se digitalicen y estén libres en Internet? Si las instituciones culturales funcionaran ...
lorenzo | 02/08/2011, 06:07
Magnifica entrada amigo, magnifica.
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George Sand
Sonja | 01/08/2011, 19:14
Hace poco estuve mirando "Chopin en Mallorca" de Estanislao Pellicer donde se despacha a gusto con la Sand.
Otro libro muy poco mencionado es "La mallorquina" de Ernest Gaubert pero es de principios del XX