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De Luis Rosales en el centenario de su nacimiento

fabian | 31 Maig, 2010 09:53

Los media nos recuerdan que hoy, 31 de mayo, hace cien años que nació el poeta Luis Rosales (1910 - 1992). De él uno había oído campanas relacionadas con algo de García Lorca, pero prefiero marginar todas esas historias, posiblemente muy manipuladas y acercarme a su obra.

Leídos varios de sus poemas, me ocurre como con la mayoría de poemas, novelas, obras de teatro o cine, etc. No seleccionaría una completa, sino algunos fragmentos que han llamado mi atención. Por ejemplo, este verso:

porque nadie regresa del dolor y permanece siendo el mismo hombre

Pues este verso es para mí todo un poema y el resto de las palabras de "Ahora que estamos juntos", formado por 13 versos, casi sobran. Quizás recordaría unos pocos: "El dolor es un largo viaje, / un largo viaje que nos acerca siempre, / que nos conduce hacia el país donde todos los hombres son iguales, / [...] porque nadie regresa del dolor y permanece siendo el mismo hombre".

Quizás yo mismo pueda pensar que lo que acabo de hacer no debiera haberlo hecho pues un poema es una unidad que no debe romperse y que no es leal recoger parte de los versos de un poema. Bueno. Pero mi yo esquizofrénico me indica que dé una patada a mi yo legal, puesto que el resto de los versos del poema no me interesan para nada y son, en mi entender, ruido, sólo ruido.

Otro semi poema (¿existe este concepto de "semi poema"?)

[Así he vivido yo]
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

El poema se llama Autobiografía y tiene diez versos. Quizás también recordara no los versos, pero sí la idea de "contar olas" como acto inútil sintetizador de la inutilidad de la mayoría de nuestros actos. Pero, siendo interesante la idea, queda palidecida por ese "no me he equivocado en nada, / sino en las cosas que yo más quería", que es el colofón de la reflexión sobre la vida pasada: sólo me he equivocado en lo más importante.

Luis Rosales

Únicamente he leído unos pocos poemas de Luis Rosales, menos de una docena. Si hubiera leído más, probablemente eligiría más de un poema completo. Elijo uno cuyo título es casi más largo que el propio poema: El título dice: "Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía". Realmente este título, ya de por sí es un tesoro. No es que se explique algo, sino que "se explica bien explicado" y no es que una palabra pueda sintetizar una biografía, sino que "al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía", en el que no sólo son importantes las palabras "biografía" y "palabra" sino también son fundamentales "pronunciar una sola palabra" con "hacer tu biografía", porque esto de "hacer la propia biografía" tiene miga-

Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía

La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.

Cuando dices: nunca,
cuando dices: bueno,
estás contando tu historia
sin saberlo.

Es un poema magnífico. Las palabras vienen de lejos, al usarlas, contemos lo que contemos, estamos contando nuestra historia sin darnos cuenta de ello.

A ver, otro poema. Es que sólo he leído siete y me es difícil elegir. Estoy dudando entre "Porque todo es igual y tú lo sabes" y "Siempre mañana y nunca mañanamos" (son originales los títulos). Elegiré este último, aunque los dos tienen elementos comunes: una persona que regresa a su casa. En el primero, recién llegado, atraviesa las habitaciones comprobando que todo está en orden, tal como pocas horas antes lo había dejado y tal como, probablemente, esté al año siguiente.

El título "Siempre mañana y nunca mañanamos" me recuerda que en los años 70 se decía que la profesión de enseñante era la del porvenir - siempre que se habla de educación se incluye la palabra "futuro" y nunca "presente" - y sonaba la sorna de eso: del porvenir que nunca llega. "siempre mañana" y "nunca mañanaremos". Bien, pues como en el anterior poema, una persona llega a su casa, pero la cámara lo recoge cuando aún está en la calle y el sereno (guardia de noche) lo saluda. En el aire, es decir, en algún verso, como si fuera una hoja perdida hay una pregunta "¿quién te cuida?". Son palabras así que aparecen sueltas sin relación con lo que se cuenta, sin ninguna sintaxis relacional: "¿quién te cuida?" y el saludo del sereno "Buenas noches, don Luis" , que, éste sí, entra en el plano sintáctico, con su guión indicativo de que alguien habla. El tiempo, la línea temporal es extraña "al día siguiente, hoy, al llegar a mi casa" y la pregunta que nadie sabe quién la hace ni de dónde sale, pero que está ahí, en el tercer verso: "y ¿quién te cuida?", sin respuesta y, tras el saludo nocturno del sereno, Luis mira arriba y observa las ventanas, todas iluminadas: La casa está encendida.

Siempre mañana y nunca mañanamos

Al día siguiente,
-hoy-
al llegar a mi casa -Altamirano, 34- era de noche,
y ¿quién te cuida?, dime; no llovía;
el cielo estaba limpio;
-«Buenas noches, don Luis» -dice el sereno,
y al mirar hacia arriba,
vi iluminadas, obradoras, radiantes, estelares,
las ventanas,
-sí, todas las ventanas-,
Gracias, Señor, la casa está encendida.

Bueno, pues hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Luis Rosales. ¡Cuán necesaria nos es la poesía!

Enlaces
El Cultural: 7 poetas, 7 poemas. Luis Rosales, 100 años
Libro de Notas: Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910 – Madrid, 26 de abril de 1992)

Comentaris

CARTA A UN AMIGO CENTENARIO LUIS ROSALES

José Santiago | 31/05/2010, 11:07

Les ruego, por favor, permitan adherirme hoy dia 31 de Mayo, al Homenaje con la siguiente aportación, Muchísimas gracias:

CARTA A UN AMIGO: LUIS ROSALES
EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO GRANADA:
31 MAYO 1910


El día 26 de Abril hizo dieciocho años que decidiste ausentarte para residir en La Casa Encendida. Ya llevabas cierto tiempo divagando CON PASO TERRENAL, CON PASO LENTO, nadie mejor que tú supo azulear donde acaba el mundo empieza el mar. Siempre CON EL VAHO PALPITANTE QUE SE PIERDE en busca del verso preciso que, diluyéndose sólo con la muerte, como un golpe de mar que el hombre inmola o donde un cuerpo se convierte en niebla sobre el prado, nos impregnas más de azul... al ritmo que el sol camina como un hombre bueno que con el sueño en los ojos se levanta.

Aún era ABRIL, y aún te quedaba dolor; ese dolor conmovido y callado que tienen los puertos y las manos de los locos. Aún era ABRIL, y sin temblor, humanamente solo, donde nace el silencio hasta el mar de tus ojos, sin medida de tiempo CUANDO LA TARDE SE ACABA... Sabías que vendría, sigilosa, sin despertarte del sueño. Pero aún no era tarde PARA ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA. No era tarde, no; y en tu casa de la calle Vallehermoso, Maestro de Musas, con voz de cristal y llanto te me desnudaste entre las rejas que volaban por tus ojos: COMO EL NÁUFRAGO METÓDICO QUE CONTASE LAS OLAS QUE LE BASTAN MORIR, / y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores, / hasta la última / hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente / así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño, / sabiendo que jamás me he equivocado en nada, / sino en las cosas que yo más quería.

Aún me pregunto: ¿...Tanto corazón cómo podía caber en el pecho? Cuando se le olvidaba andar le decías "VEN CONMIGO" y ella te seguía como la ola va detras de la ola regalándole palabras que iban haciendo el mar, poquito a poco.
Y te imaginabas y me enseñaste un mundo donde la vida sigue viviendo al inicio de una despedida. Qué el hombre vuelve, que el ser regresa en tardes como éstas donde el silencio me trae de nuevo tu voz. Pero... te has ido...
¡No!, sin ti el mar de mis palabras naufragaría aunque eres tú, casi a tientas, quien abre la puerta de mi estantería sumiéndose tu rostro, como en el recuerdo, más allá de tus arqueadas cejas donde tu mirada queda y en la palabra, vive, el verbo de todo lo vivo. Porque se lo dijiste y me lo perpetuaste: hay algo que no acaba al recordarlo.

Hoy, te vuelvo a añorar y tiemblo, tu letra menuda me ha evocado tu nombre; PORQUE TODO ES IGUAL, TÚ LO SABES, he cerrado la puerta con el mismo gesto con que se tira un día y, al entrar he sentido la extrañeza de tus pasos que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegara, y encendí la luz para volver a comprobar que todas las cosas están exactamente colocadas como estarán dentro de un año... y he mirado tus libros como miran los árboles sus hojas, y me he sentido solo porque todo es igual y tú lo sabes, porque la muerte no interrumpe nada... hasta que nadie viva con los ojos cerrados, hasta que nadie duerma.

Rosales, te escribo embriagándome con tus palabras, y tú lo sabes. Porque archivo en mi cajita negra sola, no sólo sílabas fónicas que nos harian más próximos. La llave perdida se resiste, pero guardo en mí, periódicos atrasados con fotos de inocencia que muchos ignoraron. He recogido trozos de espuma para la madera que duele donde estás sentado para siempre..., y el rumor de brisa, como el barquito en la botella de cristal que compartía con tus amigos en LA CASA ENCENDIDA, ...lo guardaré para siempre.
Gracias, LUIS ROSALES, por haber nacido.
Tu siempre amigo,
José Santiago.-

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