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Chopin - Nocturnos y textos: Op. 27 nº 2

fabian | 11 Març, 2010 16:52

¿Conocéis la expresión "Estoy oyendo cantar a un mirlo"? Pertenece a un poema de Gerardo Diego y se refiere al piano chopiniano. Hay poemas referidos a su música, a los sentimientos y sensaciones que suscita. Y, entre las obras de Chopin, los Nocturnos adquieren singular protagonismo en la poesía.

Estoy oyendo y estaré oyendo siempre
a este mirlo de esta tarde, de aquella aurora,
a este uno y mismo federico mirlo, Purísimo Chopin,
mirlo negro, rosa y verde de mi eternidad.

Gerardo Diego: Antología poética

Conviene empezar con el bellísimo Nocturno de hoy:

Nocturno Op. 27 n.º 2

El segundo nocturno del Op. 27 está compuesto en la tonalidad de re bemol mayor. Es de una gran sofisticación y a menudo se le conoce también por el título de Nocturno Condesa. En contraste con su compañero de opus, el n.º 2 presenta una estructura binaria.

Wikipedia: Nocturnos (Chopin)

¿Es difícil la música de Chopin? Siempre hay obras más difíciles y más sencillas, me refiero al escuchante, no al intérprete. Yo no sé, la he oído desde niño y la mayoría de sus obras no me resultan difíciles. Hoy he leído un texto que voy a reproducir aquí: en el año 2007. un sello discográfico sacó a la venta 30 discos compactos con toda la obra de Chopin. ¿Su precio? - se pregunta el autor de las siguientes líneas - "El de una cena".

Probablemente fueran las cosas que ya había leído sobre él en algún folleto o periódico, o la aureola romántica que envolvía al compositor, o que su sólo nombre invocase en mí un pálpito o una corazonada. La cuestión es que en la revista mensual que llegaba a mi casa de una empresa hoy desaparecida y que se llamaba Discolibro, aparecía en una de sus páginas la oferta de una caja negra del sello RCA que incluía dos vinilos del pianista Arthur Rubinstein interpretando los Nocturnos de Chopin. No lo pensé y solicité a mis padres aquella caja.

Los Nocturnos llegaron a su debido tiempo. Me costó ir haciéndome a su contenido, no estaba acostumbrado. Había momentos, instantes que me llegaban sin ninguna dificultad, pero otros costaban: eran altisonantes, o me parecían monótonos, o no suficientemente claros y atractivos. La cuestión es que me esforcé, que en algún momento incluso me obligué a seguir intentando que mi oído y mi interior fueran desentrañando aquella cantidad ilegible de notas. Y un día lo logré. Todos los Nocturnos empezaron a decirme cosas importantes, empecé a comprenderlos, a degustarlos, a emocionarme con cada uno de ellos, a exprimir su zumo y a beberlo con una avidez entonces rabiosa y desconocida.

Los Nocturnos de Chopin son, en gran medida, la banda sonora de mi juventud. Me veo a mí mismo sentado en la mesa camilla junto al aparato de música, mirando por la ventana cómo la gente se resguardaba de la lluvia en el invierno santanderino, apuntando algo en un cuaderno, dejando vagar la imaginación..., escuchando aquella música tan sencilla y clara, tan compleja y oscura a la vez.

Chopin, desde entonces siempre Chopin. Cómo olvidar, por ejemplo, el comienzo del segundo movimiento del concierto para piano nº 2, cuando Rubinstein entra despacio, intensamente emocionado entre los carraspeos del público, acompañado en el disco del que hablo por Giulini y la Orquesta Philarmonia. Cómo olvidar los estudios del compositor polaco, sus formidables sonatas, los valses, preludios, scherzos, baladas, impromptus..., toda esa música para piano que cada vez que la escucho es diferente, distinta, llena de recovecos en los que cabe la melancolía más rabiosa y el análisis imperturbable de la historia. Cómo olvidar aquella interpretación tan ajena por completo a la sentimentalidad y el amaneramiento que le oí perturbado a Maria Joao Pires en Santander. Cómo olvidar el rostro blanco, antiguo y moderno, del compositor que le hizo Delacroix y que es la explosión más contenida del romanticismo hecho pintura. Y cómo olvidar el poema que le dedicó Gerardo Diego a Chopin, ese “Estoy oyendo cantar a un mirlo” que siempre me ha parecido uno de los poemas más hermosos, complejos y perturbadores de la poesía española del siglo XX.

Juan Antonio González Fuentes: Chopin, entero, por el precio de una cena

Pues acabo hoy con el mismo Nocturno, ¡qué bello!, en una presentación curiosa:

Soneto a Chopin

¿De dónde vienes por la tarde fría
llorando entre las hojas olvidadas,
para dar luz a cosas apagadas
y eternidad a mi melancolía?

¿Hacia qué tarde fría de qué día
y hacia qué criaturas ignoradas
llevas entre tus penas desveladas
ésta que ya no sé si es tuya o mía?

¿Quién nos distinguirá cuando, mañana,
lleguemos con amor a una ventana
donde alguien llore sin saber por qué,

y, recogiendo su dolor profundo,
sigamos confundidos por el mundo
hacia otro ser que sollozando esté?

Francisco Luis Bernárdez: Soneto a Chopin (1945)

Comentaris

Chopin

Álvaro | 11/03/2010, 19:18

Tejes como siempre de manera muy delicada varias cosas que al irlas desgrando adquieren un espesor de gran deleite estético. La versión del nocturno al piano y luego la magnífica sorpresa de la visualización de las notas entralazadas con los poemas me han encantado.
Gracias Fabián

Re: Chopin - Nocturnos y textos: Op. 27 nº 2

Fabián | 12/03/2010, 16:31

Álvaro:
Tus palabras siempre son de ánimo, optimistas y alegres. Son siempre de agradecer.
Muchas gracias, Álvaro.

Cuando descarga X Rumer 7.0.10 Elite??

Natashavof | 16/02/2012, 12:34

?Donde descargar de forma gratuita XRumer 7.0.10 ??
Dame por favor el URL!!!
Es el mejor programa para la masa de la publicacion en los foros ! XRumer puede romper la mayoria de los tipos de captchas !

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