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Subjetividades contagiosas

fabian | 25 Novembre, 2005 19:30

El termómetro marca a las 20:30 horas los 15º C de temperatura, pero tanto nos avisan y establecen alarmas rojas sobre una ola que aún no ha llegado que estamos frioleros. Este mediodía, en que hacía un sol agradable, íbamos con los abrigos bien tapados. Hay una temperatura de termómetro y un frío o calor de sensaciones subjetivas que se contagian. ¿Es así? No estoy seguro del todo, pero creo que sí.

Cuando en una ciudad se produce un atentado o una catástrofe, en los días siguientes suenan multitud de alarmas que quedan sólo en eso, en alarmas. Tiempo después las alarmas van disminuyendo hasta desaparecer.

San Nicolás
Torre - campanario de San Nicolás de Palma

Este "contagio" en la subjetividad puede ser usado intencionadamente por empresas, medios, políticos, etc. Posiblemente la moda se base en ese contagio de los ojos que "miran bien" algunos productos. Los políticos intentan mediante la repetición machacona de determinadas afirmaciones que la población las crea y posiblemente lo consiguen con parte de ella. Cuanto más totalitaria y de pensamiento único es una sociedad, más lo consiguen los políticos. Lo peligroso es cuando los políticos están en el poder o lo tienen. Entonces también se produce que una parte de la sociedad calla, se abstiene de tratar los temas conflictivos o que acarrean tomar postura. Hay ejemplos históricos muy graves y hay otros muchos no graves. Pero algunos de estos últimos también producen víctimas. El hecho está en que en todos los casos las personas de esa sociedad pierden parte de su libertad y de su espontaneidad.

En estos momentos en España hay unas tensiones importantes que se manifiestan en las conductas de los ciudadanos. Hay temas de los que es mejor no hablar. Hay conductas de los ciudadanos que adquieren importancia porque originan trastornos económicos y sociales importantes que se manifiestan en pequeñas noticias, mientras que las más propaladas importan poco. Son como hablar del tiempo, de algo no comprometido.

Así por ejemplo, entre los temas que importan y de los que no hablamos, están los del proyecto de Estatuto Catalán, el consumir (comprar) artículos de "producción próxima" - eufemismo -, el ¿qué pasa en Cataluña con la información? y con la corrupción que indicó Maragall y de lo que no conviene hablar ... y así varios temas más.

Son malos asuntos. Procuramos no hablar de ellos aunque tomemos partido. Es mejor hablar del tiempo, de que va a hacer frío - y nos ponemos los abrigos aunque aún no lo haga -. Yo creo que debe haber en alguna parte algún estudio interesante sobre este estado de la sociedad en que los ciudadanos nos inhibimos de hablar públicamente sobre determinados asuntos. A mí me recuerdan tiempos pasados de dictadura y me pregunto si no estamos en situación parecida.

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