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Extrañeza ante el fenómeno de las bitácoras

fabian | 19 Setembre, 2005 18:59

Miguel de Boulesis se pregunta hoy ¿Se escribe demasiado?. En su artículo me nombra y me enlaza por haber abordado el tema ¿Para qué escribir una bitácora?. Creo que todos o casi todos, como hoy vuelve a hacer Miguel, nos planteamos una y otra vez la cuestión. Yo creo que es lógico y saludable que así sea.

Por muchas bitácoras que haya, es un fenómeno muy minoritario en la sociedad. La bitácora, o los CMS (sistemas de gestión de contenidos) presentan una gran novedad en relación a las formas de escritura tradicionales: la publicación inmediata. Por ello es que siempre hay dos preguntas: ¿para qué escribo? y ¿para qué publico?, aunque entre ellas haya múltiples relaciones.

¿Realmente tenemos siempre "algo que decir"? ¿Merece la pena "leernos" entre nosotros? Sé que la respuesta de muchos será inmediata: ninguna bitácora aspira a ser "alta literatura" o a tener la suficiente calidad como para ser publicada. [...] Una reflexión que debe comenzar por esta misma bitácora: ¿qué escribir? ¿Para qué escribir? ¿Acaso no estaremos escribiendo demasiado?


Árboles podados en agosto sobre la muralla

En el mismo artículo de Miguel hay varios comentarios de Alejandro que me parecen muy atinados. Añadiré aquí la respuesta que dio Álvaro (Ojo al texto):

¿Para qué escribo?

Me pregunto hoy.
Y me pillo de repente sin respuesta. Cosa por demás risible.
De repente me siento como desnudo en una calle. Sin abrigo, ni seguridad. Huérfano de casi todo. Menos de mi cuerpo.

Y sin embargo insisto en escribir. Me atrae. Nadie me lo impone pero lo sigo haciendo. A pesar de que me cuesta y de que corrijo a veces de manera obsesiva cada párrafo tratando de evitar vaguedad e imprecisiones.

Lo sigo haciendo quizás porque varias cosas me mueven a persistir. Las ganas de establecer contacto, de encontrar algo que presiento, una ventana quizás de luz o la complicidad con un lector afín.

Escribo entonces porque me ilusiona. Porque poco a poco voy aprendiendo y me gusta aprender.

Noto que escribir me consuela, me abre puertas, me brinda satisfacciones y me ayuda a pensar algunas cosas que daba por sentadas y verdaderas.

Escribir me sirve de orientación y a veces de autodescubrimiento.
Por eso debe ser que sigo insistiendo.

Ojo al texto: ¿Para qué escribo?

Precioso artículo que, perdona Álvaro, me he tomado la libertad de reproducir íntegro.

Con todo, me inquieta la pregunta de Miguel. Como filósofo que es sé que esas preguntas buscan algo más, algo que posiblemente no esté aún bien definido y que busca formas de expresión. Las bitácoras son, en cierta medida, un fenómeno extraño. Escribir no parece ser una acción corriente, cotidiana; máxime, escribir sin una finalidad concreta. Parece un sin sentido que haya muchas personas (aunque son una gran minoría) que hagan este esfuerzo que supone la escritura, algo con poco fundamento ni finalidad clara. Y Miguel, que escribe cada día, se extraña ante el fenómeno, ¿acaso la filosofía no nace de la extrañeza?

Posiblemente la acción de escribir y publicar sea una respuesta a múltiples necesidades. Se escribe desde la soledad que la escritura rompe. Escribir es siempre una búsqueda de no se sabe qué. Escribir ocupa un tiempo que ninguno de los grandes espectáculos de la sociedad de masas satisface. Escribir implica profundizar un poco en el conocimiento de ese gran desconocido que somos nosotros mismos. Escribir es también luchar contra esa gran ausencia e insuficiencia de palabras que nunca son del todo válidas para expresar las ideas, sentimientos y emociones propios.

Pero todas estas expresiones son las mismas, aunque con diferentes palabras, que han expuesto Alejandro y Álvaro. Quizás no tengamos "nada", algo concreto, que decir. Quizás la necesedad sólo sea la de decir, sea lo que fuere.

Comentaris

No, no se escribe demasiado

Antoni Ramis Caldentey | 19/09/2005, 22:32

Querido Fabián: Es bueno reflexionar (“antes de actuar cuenta hasta 1000” dicen que dicen los sabios orientales). Es bueno leer (los educadores nos quejamos de que los jóvenes actualmente leen demasiado poco). Es bueno comunicar (quien quiere decir y no es escuchado reacciona depresivamente o agresivamente; quien es escuchado, aunque luego le hagan poco o nulo caso se siente tranquilo y bien). Escribir es ejercer la libertad de expresión comunicando a quien quiera escuchar, bendita virtud la de escuchar, lo que queremos expresar de nuestro saber, pensar o sentir. Es posible que tu no leas mi comentario, pero yo estoy convencido de que sí lo habrás leído (y esto es suficiente). Hablando, escribiendo, ejerciendo la libertad y el respeto, escuchando y leyendo se puede entender la gente y no errando, y por error o por infravaloración y despecho, agrediendo y, si es el caso, matando. No te hablaré de quienes, moderadores de listas de distribución, el 11M de 2004 cerraron los canales de comunicación que coordinaban con burdas razones nada convincentes. Por otra parte, ¿crees que las direcciones de los periódicos El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, La Razón,... se plantearían cerrar su periódico porque ya hay demasiados que escriben? Y finalmente, es cierto que la singularidad o rareza confiere categoría o, por lo menos, admiración popular: Lo que dice el Rey o el presidente del Gobierno tienen más impacto que lo que dice un periodista o un profesor. ¿Cuántos escritores de bitácoras estarían dispuestos a defender la reducción drástica de las mismas (pero nunca suprimiendo la suya), con tal de reducir competencia e incrementar posibilidades de que le lean? Me resulta una reflexión sospechosa. Me alegra que los DIPs, y sus escritos, sean tantos como sus escritores queremos. Luego, los lectores (casi siempre escritores de otros DIPs) elegimos qué leer de acuerdo con la calidad de los DIPs y sus escritos (por cierto tu “Alta mar” es, quizás, el mejor) y de acuerdo con nuestros intereses. Me alegro y me felicito (y felicito a los respectivos Servidores) de que la comunicación a través de los DIPs signifique la democratización y libertad de la comunicación (aunque sea sólo a través de este canal). Un abrazo. Antoni Ramis Caldentey

como ves...

Antoni Ramis Caldentey | 19/09/2005, 22:39

... no es ninguna crítica a tu escrito. Es una respuesta que doy a la pregunta a Miguel de Boulesis y que la contesto en tu "Alta mar" porque me resulta más simpática y agradable.

Re: Extrañeza ante el fenómeno de las bitácoras

Fabián | 20/09/2005, 19:39

Tienes razón, Toni, en lo de la comunicación. Pero, aún con ello -Boulé tiene una cantidad de visitas diarias enorme- es razonable preguntarse a una mismo qué hace y para qué. Las bitácoras son un sistema comunicativo, claro, pero también son un sistema de autorreflexión y puede ser que algunas personas, sin menospreciar el valor de la comunicación, valoren más la autorreflexión que la escritura les exige.// Un saludo.

Querido Fabián...

Sa Talaieta Petita | 21/09/2005, 18:32

... creo que lo que dices... quiero decir: pienso que quien desea autorreflexionar sin más no escribe, y si escribe lo hace en un procesador de texto (para fijar las ideas y poderlas recordar más tarde), pero quien reflexiona en voz alta (escribiendo) desea compartir, comunicar o debatir. El hecho de las lecturas... es un fenómeno psicológico curioso y complejo: se lee (o se escucha) más a los más conocidos, políticos famosos, artistas famosos, comunicadores famosos, buenos o malos, siempre que estos sean constantes, cuiden su blog... y respondan a muchos comentarios... Hay un cierto narcisismo, exibicionismo... o impulso didáctico-educativo-social en quienes escribimos en DIPs. O somos periodistas o escritores aficionados. Creo yo. Un abrazo y te espero ver el sábado. Sabes que te necesitamos.

Re: Extrañeza ante el fenómeno de las bitácoras

Álvaro Ramírez | 27/09/2005, 10:00

Entro muy tarde, querido Fabián a esta discusión que me parece fabulosa. Por la forma como ustedes la han llevado. Desde el mensaje de Boulesis hasta los comentarios de tus dos amigos. Yo concluiría que las dos cosas se dan en mucha gente. En tí Fabián es claro. Se nota que no escribes para atraer lectores, aunque no los desprecias o los ahuyentas. Y hay otra gente que si quiere llegar a muchos, para convencerlos, para adquirir prestigio, para sentirse conocido o amado por muchos. Enrique Dans es un ejemplo. Con Bajtin yo creo que toda escritura es dialógica. Aunque sea un diario íntimo sin publicar, su autor está conversando con otras facetas de si mismo. Muchas gracias por citar mi artículo elogiosamente y por usarlo de forma tan certera en tu propia reflexión sobre el tema.

Re: Extrañeza ante el fenómeno de las bitácoras

Juan Arellano | 30/09/2005, 18:04

Hola Incluí un enlace a este post en uno que preparé con los que más me gustaron de los que leí la semana pasada. El url es: http://arellanos.blogspot.com/2005/09/seleccin-de-posts-ledos-19-al-25-de.html No es el primer artículo que selecciono, y espero contribuir con más lectores. Me perece un muy buen blog. Saludos. Juan
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