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Los vientos

fabian | 02 Setembre, 2005 13:11

El pasado viernes, día 20 de febrero, cayó sobre Mallorca una lluvia de barro. A media tarde las nubes tamizaban la luz con un tono opalino, típico de estos vientos del Sur, provenientes de África. Poco después las calles y coches se cubrieron de gruesos lamparones de un barro marrón - otras veces son más blanquecinos, más arenosos, como si provenieran del desierto -.

No es infrecuente que ocurra un fenómeno de estos. A veces, como este verano, el aire se muestra opaco y caliente durante varios días. Las arenas del desierto pasan flotando sobre la isla oscureciendo levemente la luz solar. En ocasiones caen junto con la lluvia; otras veces no; sin embargo se quedan adheridas a la piel. Notas los minúsculos granos sobre la piel de la cara.

En el sur de Marruecos hay un viento en forma de torbellino, el aajej, contra el que los fellahin se defienden con cuchillos. Otro es el áfrico, que a veces ha llegado hasta la ciudad de Roma. El alm, viento otoñal, procede de Yugoslavia. El arifi, también llamado aref o rifi, abrasa con numerosas lenguas. Ésos son vientos permanentes, que viven en el presente.

Hay otros menos constantes, que cambian de dirección, pueden derribar a un caballo y su jinete y se reorientan en sentido contrario al de las agujas del reloj. El bist roz azota el Afganistan durante ciento setenta días... y entierra aldeas enteras. Otro es el caliente y seco ghibli, procedente de Túnez, que da vueltas y más vueltas y ataca el sistema nervioso. El haboob es una repentina tormenta de polvo procedente de Sudán que se adorna con brillantes cortinas doradas de mil metros de altura y va seguida de lluvia. El harmattan sopla y después se pierde en el Atlántico. Imbat es una brisa marina del África septentrional. Algunos vientos se limitan a suspirar hacia el cielo. Hay tormentas nocturnas de polvo que llegan con el frío. El jamsin, bautizado con la palabra árabe que significa «cincuenta», porque sopla durante cincuenta días, es un polvo que se levanta en Egipto de marzo a mayo: la novena plaga de Egipto. El datoo procede de Gibraltar y va acompañado de fragancias.

Otro es el ______, viento secreto del desierto, cuyo nombre suprimió un rey después de que su hijo muriera arrastrado por él. El nafhat es una ráfaga procedente de Arabia. El mezzar-ifoullousen, violento y frío procede del Sudoeste; los bereberes lo llaman «el que despluma las aves de corral». El beshabar -«viento negro»- es otro viento sombrío y seco procedente del Nordeste, del Cáucaso. El samiel -«veneno y viento»- procede de Turquía y se aprovecha a menudo en las batallas. Tampoco hay que olvidar los otros «vientos envenenados»: el simoon del norte de África, y el solano, cuyo polvo arranca pétalos preciosos y causa vahídos.

Otros son vientos locales, vientos que pasan a ras de suelo como una inundación, descascarillan la pintura, derriban postes de teléfono y transportan piedras y cabezas de estatuas. El harmattan recorre el Sáhara con polvo rojo, polvo como fuego, como harina, que entra y se coagula en los cerrojos de los fusiles. Los marineros llaman a ese viento el «mar de las tinieblas». Brumas de arena roja procedentes del Sáhara han llegado hasta lugares tan lejanos como Cornualles y Devon y han producido lluvias de lodo tan intensas que se han confundido con sangre. «En 1901 se habló de lluvas de sangre en muchos lugares de Portugal y España.»

En el aire hay siempre millones de toneladas de polvo, como también hay millones de metros cúbicos de aire en la Tierra y más seres vivos dentro del suelo (gusanos, escarabajos, criaturas subterráneas) que pastando y viviendo sobre él. Herodoto registra la muerte de diversos ejércitos envueltos en el simoon, a los que no se volvió a ver. Una nación «se enfureció tanto con ese perverso viento, que le declaró la guerra y avanzó en perfecto orden de batalla para resultar rápida y completamente sepultada».

Las tormentas de polvo registran tres formas: el remolino, la columna y la cortina. En el primero desaparece el horizonte. En la segunda te ves rodeado de «djinns danzantes». La tercera, la cortina, «aparece teñida de cobre: la naturaleza parece arder».

Copiado de: Michael Ondaatje: El paciente inglés. Editorial Plaza & Janés

Artículo publicado en Reflejos con el título: Lo que los vientos arrastran el 23 de febrro de 2004.

Comentaris

el viento, datoo

MP | 11/10/2007, 03:22

Me ha encantado tu texto, justo estaba buscando este fragmento del libro de Ondaatje.
Parece que tienes un romance con los elementos, el mar... un mundo muy distinto al mío de montañas, con vientos de otras clases

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