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Caminante

fabian | 04 Desembre, 2007 18:33

Está muy lejos de casa y en una calle que nunca me es de paso sino a la que tengo que acudir intencionadamente. Realmente no es ni siquiera escaparate sino ventana con sus marcos y molduras. No hay un gran cristal sino unos cuantos de pequeño tamaño sostenidos por travesaños. Incluso uno de los cristales presenta una protuberancia que modifica la visualización.

Nunca he entrado en la tienda de este anticuario. Además, como apenas paso por delante, el recuerdo que pueda transmitir aquí será confuso. Tras abrir la puerta, a la izquierda hay una estantería con libros antiguos. Pero no es el interior el que llamó mi atención, sino ese extraño escaparate que es más bien una ventana. Su fondo sería el interior de la tienda sino fuera por unos mapas o telas antiguas que le limitan el único espacio libre pues los laterales están formados por el vano de la ventana y el grosor de las paredes laterales posiblemente encaladas. Quiero decir que ese espacio de la ventana que es a la vez escaparate es un lugar donde el tiempo desapareció, como en los libros de Harry Potter.

escaparate
El enano del escaparate

Me llamó la atención el conjunto: la bola del mundo, los travesaños, el mapa con las banderas de los países, la satisfactoria cara del enano, la protuberancia en un cristal. Le hice dos fotos. Hoy pongo la primera. Cuando la miro pienso que es un espacio sin tiempo; quizás hace cincuenta años estuviera igual.

Y hoy quería hablar de un camino, de cualquier camino desconocido que lleve a alguna parte. Los caminos siempre conducen a alguna parte. Situados en ese camino desconocido podemos pensar que, siguiéndolo, nos llevará a alguna parte. Y aquí es donde entran dos elementos extraños: la creencia de que lleva a algún sitio y la esperanza de que llegaremos. ¡Qué tontería!, ¿verdad? Ahora mezclemos el tiempo: cuando creo que ese camino que desconozco conduce a algún sitio y que, si lo sigo, llegaré a él, ¿no estoy mezclando el futuro aún inexistente - llegar a un sitio - con el presente en que estoy pensando? Pero - quizás sólo sea cuestión de palabras -, voy a cambiar la palabra "creer" (creer que el camino lleva a alguna parte) por la palabra fe. Y ahora va la cita:

La fe no es solamente un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que está todavía totalmente ausente; la fe nos da algo. Nos da ya ahora algo de la realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una « prueba » de lo que aún no se ve. Ésta atrae al futuro dentro del presente, de modo que el futuro ya no es el puro « todavía-no ». El hecho de que este futuro exista cambia el presente; el presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras.

Benedicto XVI: Carta Encíclica Spe Salvi

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