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La Soledat: zona industrial de Palma en el siglo XX

fabian | 18 Octubre, 2007 15:16

"Situado en la antigua confluencia de los caminos de Sineu y Manacor, a unos dos kilómetros dirección Este (carretera de Manacor) de las antiguas murallas que circundaban la ciudad antigua se encuentra el barrio de La Soledat"

Es una frase del escrito que transcribiré en parte a continuación. Palma tiene dos zonas que nos reflejan aún hoy la industria de finales y comienzos del siglo XX. Son dos barriadas fuera del centro antiguo. En su tiempo estuvieron extramuros y rodeadas de campo. Hoy están dentro de la ciudad actual y muestran todavía sus antiguas chimeneas industriales. La zona de Santa Catalina ha adquirido en los últimos años otro ambiente, ya turístico, ya de servicios, pese a que aún guarda en algunas de sus calles el recuerdo de antiguos talleres. La otra zona, la de La Soledat, alejada del turismo, tiene aún esa extraña belleza del maquinismo de los tiempos idos.

plano
Plano de La Soledat (Palma)

Palma se configura como importante centro manufacturero (basado en el pequeño taller) en la segunda mitad del siglo XIX. El año 1843 se puede considerar como el punto de partida con la introducción en Palma de la máquina de vapor aplicada a usos industriales. En 1887, el 30,37% de la población ocupada trabaja en las manufacturas, y los sectores más destacables eran los del calzado, textil, hierro, madera, química e industria agroalimentaria. [En Palma] surge el primer diario obrero de España El Obrero (1869).

La creciente industrialización amplía el área de atracción de la capital sobre el rural, produciéndose un importante trasvase de población agrícola a la industrial urbana. Este proceso industrializador añadido al incremento poblacional deriva en la creación de núcleos obreros fuera del espacio intramuros.

chimenea
Fábrica abandonada (me dicen la chimenea era de una fábrica de jabones)

[La Soledat, fuera de las murallas de la ciudad, se convierte] en un importante centro de localización obrera tanto por la ubicación de fábricas como por ser lugar de residencia de obreros industriales. Junto a Santa Catalina, es considerado el barrio obrero por excelencia de la ciudad de Palma.

Si bien el origen de La Soledat se remonta a finales del siglo XVI, cuando se crea el convento e iglesia de la Mare de Déu, y se desarrolla como consecuencia de la parcelación de S'Hort del Ca (1851), en realidad su ubicación está directamente relacionada con la instalación de la fábrica de mantas de Can Ribes en 1851. El proyecto de urbanización se aprueba en 1883 y se consolida en la década de 1890 ante la necesidad de suelo residencial para obreros industriales en Palma y la tardía destrucción de las murallas y posterior regulación del ensanche. La mencionada factoría de Can Ribes se trasladó a este barrio como consecuencia del incendio que sufrió la anterior industria creada por su fundador (Vicenç Joan Roselló) en 1831 en el casco antiguo de Palma (en Sa Ferrería). Las dificultades de ampliación de la factoría obligó a su traslado al exterior, creando un gran centro fabril de unos 6000 m2. La facilidad para la obtención de agua en este nuevo barrio impulsó su localización en La Soledat. [...] En su momento de mayor apogeo llegó a emplear a 400 obreros, la mayoría de los cuales residía en el mismo barrio. En los años 1950 entra en crisis y cierra en 1960.

calle de La Soledat
Calles estrechas. Casa tradicional de planta baja y piso con patio trasero

La consolidación de este suburbio industrial se produce con la instalación de nuevas factorías a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX: Can Roca (1880), Maquinaria Agrícola Janer (1922), Fonería Mallorquina (1948) y la fábrica de zapatos Salom (zapatos Gorila) ya en la década de 1950.

Esta riqueza industrial y la urbanización de un espacio para la residencia de obreros con anterioridad a la aprobación del primer ensanche de Palma (Plan de Ensanche de Bernat Calvet, 1901) refuerza el interés histórico, urbanístico y hasta arquitectónico de una barriada que en la actualidad, debido a la desaparición de la actividad industrial en su interior, presenta numerosos signos de degradación.

Chimenea industrial
Chimenea de lo que fue "Calzados Gorila"

La traza urbanística se caracteriza por la distribución en manzanas regulares geométricas (cerca de veinte) con formas habitualmente rectangulares. [...]
Las calles son estrechas pero rectas, con las entradas retranqueadas de las fábricas y las viviendas de los obreros adosadas a las mismas. Las residencias obreras, al menos en su área más antigua, responden a la tipología propia de estas casas populares isleñas, de planta baja y de un solo piso en la parte superior. La fachada cuenta con balcones y ventanas con persianas mallorquinas y cubiertas de teja árabe. Habitualmente en su parte trasera poseen pequeñas huertas o corrales. Existen también algunas construcciones de mayor calidad, tipo chalet, que debían de pertenecer a las clases más acomodadas [...]. Algunas viviendas muestran elementos de estilo modernista en su fachada exterior.

Junto a los espacios residenciales encontramos otros dos conjuntos de gran interés. Por un lado, la iglesia de La Soledat (obra de Pere d'Alcàntara Penya) de estilo neogótico (1885) y la escuela neobarroca, aunque ya muy alterada en su estilo, que fue edificada en 1933 (Guillem Forteza). Y por otro, los restos de antiguos emplazamientos fabriles, factor esencial para la configuración del suburbio y que le imprimen una personalidad propia al barrio. La mayoría de estas fábricas presentan tejado a dos aguas, forjados de madera sustentados por columnas y vigas de hierro y altas chimeneas.

iglesia de La Soledat
Iglesia de La Soledat realizada por Pedro de Alcántara Peña, neogótica, 1885

Sin embargo, todo este importante vestigio urbanístico consecuencia de la Revolución Industrial mallorquina está en claro peligro de desaparición.

Jesús M. González Pérez: La pérdida de memoria y la degradación urbana. Morfología y patrimonio de un antiguo barrio industrial : La Soledat (Palma de Mallorca)

Interesantísimo el trabajo de Jesús González, del que yo sólo he transcrito unas pocas líneas. Y yo creo que tiene razón; aún no sabemos ver la belleza que "todavía" guardan esas calles estrechas, esas casas bajas, esas entradas para antiguos camiones, esas chimeneas que se elevan ya sin humos ... Ahora todavía existen, pero temo que les quede poca vida.

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