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No seas bestia: la violencia

fabian | 15 Maig, 2005 15:51

Jane Goodall

No sé qué tiene esta mujer. Transpira una gran serenidad. Su nombre es Jane Goodall. Unos dicen que es zoóloga y otros etóloga. Nacida en 1934 en Londres, en 1960 empezó a estudiar la conducta de los chimpancés en Tanzania. Son bastantes sus descubrimientos, pero en 1974 hizo uno muy especial. Cuando ella ahora, transcurridos más de treinta años, lo cuenta su voz se demuda. Quizás no sea su descubrimiento más importante, pero es el que más le impresiona.

Goodall comenta en una de sus muchas intervenciones que: de todas las conclusiones que he extraído a lo largo de mis años de investigación sobre los chimpancés en Gombe, la que más fascina a cuantos las han compartido conmigo ha sido sin duda la cercanía de su conducta a la de los seres humanos: su destreza en la fabricación y manipulación de herramientas, sus estrechos vínculos familiares (que llegan a mantener a lo largo de toda una existencia de cincuenta años o más) o el complejo sistema interactivo que rige su vida social, en el que intervienen valores como la cooperación, el altruismo y la expresión de un amplio abanico de emociones. No sólo saben razonar, hacer planes para un futuro inmediato y solucionar problemas prácticos de índole sencilla, sino que su dominio de lenguaje de signos demuestra que son capaces asimismo de interpretar o emplear símbolos abstractos como vehículo de comunicación. Washoe fue capaz incluso de transmitir estos conocimientos lingüísticos a su hijo adoptivo.

Hay datos significativos que nos deben de hacer reflexionar, tanto en el comportamiento humano de nuestros parientes cercanos, como en los datos evidentes que demuestran el peligro extinción. En 1960, cuando Goodall comenzó sus estudios, se estimaba la población de chimpancés en un millón de individuos. En el año 2000, solo quedaban 150.000, dato muy optimista. ¿Hoy cuantos quedan? ¿Y dentro de diez años?. La deforestación, su caza para consumo de carne, su cacería para centros zoológicos, el ébola, su propia guerra entre hermanos......desaparecen por momentos.

Goodall comprobó que usan y fabrican herramientas, que comen carne y que en ocasiones practican el canibalismo; que, aparentemente, utilizan plantas a modo de medicinas; que pueden transmitirse conocimientos, experimentar sentimientos como amor, celos o ira, y actuar de forma consciente y premeditada. "Tienen mucha inventiva -afirma Jane-. Realizan muchas actividades que no les son necesarias para sobrevivir".

Jane Goodall: defensora de la igualdad

La guerra, la violencia, la brutalidad ... siempre presentes. "Haz el amor y no la guerra" decían en el 68 y "No a la guerra" en el 2003. Frases, eslóganes políticos dirigidos sólo a unas guerras mientras que centenares de ellas ni aparecían en las primeras planas de los periódicos ni de los telenoticias.

Jane Goodall

En la metafórica biblia, la violencia está presente desde el inicio de los tiempos con Caín y Abel. Sin embargo con Rousseau nos quedó la idea de un buen salvaje y nos parecía que en el mundo animal, dentro de una misma especie no había violencia que llegara a la muerte. La lucha por el poder sobre el grupo, por el territorio o por las hembras se saldaba en una lucha no mortífera. ¿Sólo la especie humana era capaz de una guerra, de matar incluso con crueldad a un semejante? Un mundo idílico, sin violencia de ningún tipo, parece posible mientras que la realidad se llena de violencia doméstica, de bandas o grupos juveniles, de guerras tribales, de enfrentamientos civiles, de enfrentamientos revolucionarios, de guerras entre naciones con o sin la ONU.

Jane Goodall pasó muchos años con los chimpancés. Descubrió que tenían unas jerarquías, que también se comunicaban, que utilizaban herramientas y... ,en 1974 descubrió también que hacían guerras, crueles como las humanas. Cuando lo cuenta, pese a llegarme su imagen a través de un medio frío, en una entrevista con Eduard Punset en Redes, siento un escalofrío físico. Me lo suponía. "No seas bestia", "no seas salvaje" decíamos de niños a quienes realizaban pequeños actos violentos. Y en las palabras no se ocultaba que cuanto más primitivo fuera el humano o cuanto más animal fuera, mayor violencia había. Parecía que la civilización, tan plagada de guerras, era la única posibilidad de domeñar y encauzar esos impulsos violentos que nos ciegan...

Violencia siempre, con civilización o sin ella.

¿Bastaría una canción sobre la paz o el amor? ¿Serían suficientes unas flores en los cañones? ¿Bastarían unos gritos de "No a la guerra"? ¿Quizás si hubiera una justicia? Temo que la violencia es un tema excesivamente complejo para mí, pero presiento que va unida a los seres vivos de todo tipo, incluso en las plantas. Con todo también sueño en un paraíso sin violencia.

Comentaris

¿Qué es la violencia?

Jas | 30/10/2007, 16:57

¿Es la violencia la injusticia? ¿O el dolor? ¿Es tu deseo una petición específica o un canto a la utopía?

La carne se rompe, tuya o de un animal, los huesos se separan a veces por accidente, a veces para comer. La sangre está ahí, el desmembramiento y la matanza también, desde hace mucho tiempo. De ahí el dolor físico.

La violencia se ejerce muchas veces para sobrevivir, para comer (la caza), y otras como extensión natural de aquellas, para demostrar o demostrarse a uno mismo que estamos vivos y que la vida también se acaba, la nuestra o la de los demás. ¿Cómo comes carne sin violencia? ¿Cómo deshaces una lucha encarnizada por los recursos limitados sin violencia? ¿cómo tratar la violencia sin violencia?

Dejo pendiente estudiar estas cuestiones, pero no ansío un paraíso sin violencia, porque puede que no exista y la vida es demasiado corta para perderla buscando quimeras.

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