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Morte che fay del Cancionero de la Catedral de Segovia

fabian | 15 Febrer, 2005 17:42

A veces una noticia me sacude violentamente. Hoy no ha sido una noticia, sino una especie de preaviso que ojalá no ocurra. Un familiar más joven que yo está muy mal, lleva varios días en un hospital y es de temer un triste desenlace.

Morte, che fay;
Che non pigli questa spoglia
Poichè privato sono de ogni mio bene.

Heinrich Isaac: Morte che fay
Canzona a 4/Cancionero de Segovia, fol.198 v

Mi afición a la flauta dulce me condujo a la música antigua y barroca (aunque también a la contemporánea). Son músicas que renacen del olvido de los siglos. Partituras e instrumentos fueron totalmente abandonados y olvidados. A comienzos del siglo XX nació un movimiento de rescate. Es una historia hermosa plagada de encuentros.

Las tierras hispánicas en el siglo XV fueron una parte importante del Renacimiento Cultural de Europa. Poco a poco se han ido encontrando algunas de sus formas musicales. A veces muy lejos, como el Cancionero de Uppsala en Suecia, cancionero de un noble aragonés al que Fernando I apresó y dio muerte. En su castillo se daban fiestas renacentistas y las partituras que utilizaban se encontraron, ya en el siglo XX en la Universidad de Uppsala. Es el Cancionero del Duque de Calabria.

Cancionero de Segovia

También fue a principios del siglo XX, en 1922, cuando Higinio Anglés encontró en la Catedral de Segovia un Cancionero. No es música de iglesia, sino de Corte, y parece ser que estaba en el Alcázar y que, desde este edificio pasó a la Catedral. Se llaman Cancioneros porque toda la música renacentista era cantada: canzonas, villancicos, motetes .... Fue en el Barroco cuando la música instrumental alcanza cierta independencia. Así, durante los siglos XV y XVI la música era a voces, cantada y, en caso de sonar instrumentos, éstos repetían las mismas notas que el canto.

Parece ser que este Cancionero era de la Reina Isabel I de Castilla y en él, como en los demás cancioneros hispánicos (Cancionero de Palacio, Cancionero de Uppsala, Cancionero de la Colombina, Cancionero de Medinacelli) hay piezas en varias lenguas y de distintos autores procedentes de distintas naciones. En este caso hay una corta mayoría de músicos procedentes de Francia y Flandes.

Fue en Segovia donde me encontré con este CD. En los años 80 comenzaron algunos músicos a interpretar estas obras. Eran grupos holandeses, belgas, franceses. También empezaban algunos grupos españoles. Pero, en todos los casos, los CD eran muy difíciles de encontrar. Aún lo es hoy, pese a que supongo que Internet facilita algo esta cuestión.

Morte che fay

Antiguamente y ahora, la muerte de una persona joven nos hace inquirir: Muerte, ¿qué haces?
Qué difícil es entender la muerte que, según nuestro juicio, llega a destiempo. El tiempo de la muerte no tiene la lógica que nosotros tenemos. Llega en cualquier momento. Aún sabiéndolo, el grito desgarrado nos sacude: Morte, che fay? Poiché privato sono de ogni mio bene.

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