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Guardado en el bosque

fabian | 06 Abril, 2006 18:46

El bosque, así sin particularizar, es un lugar literario, cinematográfico, físico y, para mí, mágico. Decimos de él que tiene corazón: el corazón del bosque. El bosque guarda peligros insólitos incardinados en el "lobo de Caperucita", metáfora universal. También el lugar más recóndito del bosque guarda tesoros y especies sagradas.

Durante una temporada todos los días me cruzaba con un insigne filólogo, Francesc de Borja Moll. Yo era joven y él era famoso; llegamos a saludarnos. Un día le pregunté por el significado de la palabra Lluc, ya que en Mallorca una Virgen muy querida lleva tal nombre. Además de su figura recordaré su peculiar voz y su manera pausada de expresarse: "Lluc, como en Castellano Lugo: lugar sagrado del bosque", me explicó. Y es que en el corazón de un bosque puede hallarse una estatua de una Virgen morena proveniente del fondo de los siglos.

Hoy hablo del bosque en recuerdo de unos hombres que, en una novela famosa, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (No puedo olvidar sus "Crónicas Marcianas" o "El hombre ilustrado"), se escondían o aparecían en las profundidades del bosque. Cada hombre sabía de memoria un capítulo de un libro. Eran los "hombres-libro". Hace muchos años que leí esta novela que hoy no he encontrado en mis estantes, y me he preguntado por qué esos hombres aparecían en un bosque y no en la ciudad. Quizás el bosque sea el lugar donde hay que guardar lo más sagrado, lo más importante, aquello que debe ser liberado del propio hombre en los tiempos turbulentos.


Marionetas chinas de la Colección Kwol On

Parece como si el corazón del bosque esté resguardado de las garras del poder. Robín Hood se guarece en él para defenderse del rey impostor y de su injusticia. ¿Qué novela era - gallega, quizás de Fernández Flores - que hablaba de los caminos del bosque transitados por meigas, lobos, peregrinos, perseguidos ...? Incluso, mi memoria flaquea, por la "sagrada compaña". En los cuentos infantiles - lecturas a las que debiéramos volver una y otra vez - el bosque aparece siempre como escenario principal de niños perdidos (Hansel y Gretel), de jabalíes cuyo corazón se arranca para hacerlos pasar por corazones de personas. Y también de lugares sagrados: allí donde la Belladurmiente espera el beso que la despierte; la casita de chocolate.

Los hombres - libro, escondidos en el bosque, guardan en sus memorias los capítulos de los libros antiguos en esa sociedad en la que los libros y toda actividad que induzca al pensamiento están prohibidos para mantener la "felicidad". Hoy quizás no son necesarios esos bomberos que queman los libros porque leer hace pensar, lo que impide ser feliz, y no ser feliz está prohibido. Hoy tal vez nos baste con la TV y sus informativos. ¿Por qué tengo la impresión de que debo liberarme, esconderme en el bosque, de muchos informativos relacionados con el poder?

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