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El culto a Ramón Llull (s.XVIII)

fabian | 27 Agost, 2015 16:00

A veces una sociedad toma como bandera o símbolo un elemento que convierte en identificatorio, sucedió con el lulismo, en que una determinada interpretación de la figura de Ramon Llull se tomó como símbolo de la mallorquinidad.

Pedro de Montaner y Mª José Massot publicaron en el tomo 10 de "Historia de las Islas Baleares" un capítulo titulado "La Iglesia mallorquína en el siglo XVIII", del cual un apartado es "El culto a Ramón Llull" que transcribo:

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El culto a Ramón Llull

El obispo Juan Díaz de la Guerra (obispo de Mallorca entre 1772 y 1777) creó la biblioteca episcopal e invirtió grandes cantidades de dinero en obras públicas en la ciudad de Alcudia (puerto, lazareto, desecación de algunos pantanos). No obstante, su episcopado fue muy conllictivo. Vino a Mallorca con la idea de hacerlo a una "tierra de misión", pues estaba convencido de que los mallorquines vivían sumidos en una práctica religiosa "autóctona" que se encontraba desviada de la ortodoxia. Desde su llegada, pues, se vio enfrentado no sólo a las autoridades locales y a la nobleza, sino a la población general Se llegó a la violencia, como cuando prohibió ciertas costumbres que juzgó paganas e irreverentes en el interior de las iglesias, introdujo la lengua castellana en los actos religiosos. Y, sobre todo, se opuso enérgicamente al culto a Ramón Llull, siguiendo las doctrinas de los dominicos -él mismo hizo imprimir en Mallorca la Summa Theologiae de Santo Tomás (1773-1775). Esto significaba atentar contra el más preciado emblema de la "identidad" mallorquina.

Conviene indicar la situación de la polémica en torno a Llull en los momentos previos al obispo Díaz de la Guerra. En realidad, las discrepancias con respecto a su culto y enseñanzas venían arrastrándose desde el siglo XVI, provocándose en algunos momentos virulentas polémicas entre los seguidores de las opiniones antilulistas (dominicos) y los defensores del culto al beato, que coincidían con los de la Inmaculada Concepción (franciscanos, y más tarde también capuchinos y jesuítas). En 1699, una pequeña estatua del beato desapareció del aula de Teología Luliana de la Universitat Literaria. Se localizó decapitada y con un letrero que decía que su lugar estaba entre los herejes. Este hecho produjo serios enfrentamientos entre los que estaban a favor y en contra, y se organizó una clamorosa manifestación de desagravio por parte de todos los estamentos de Mallorca. El catedrático jesuíta Jaume Custurer redactó por encargo del claustro de profesores universitarios unas Disertaciones históricas del culto inmemorial del B. Raymundo Lulio. Dr. iluminado y mártir, y de la inmunidad de censuras que goza su doctrina. La obra se editó y alcanzó resonancia europea, sobre todo en Alemania en donde, gracias a la iniciativa de Ivo Salzinger, se imprimió en Maguncia (1741-1742). En la isla se vivieron por aquel entonces momentos de auge del lulismo, imprimiéndose no menos de cuarenta obras lulísticas entre 1735 y 1760

Mientras tanto, se había conseguido que el obispo José de Zepeda y Castro (obispo de Mallorca, 1744-1750) declarase que el culto al beato era lícito, lo que provocó grandes regocijos públicos al tiempo que le enfrentó los dominicos, quienes intentaron que la Inquisición hiciera retirar el edicto. La tensión fue tal que se sitió y apedreó en convento de Santo Domingo, al tiempo que los antilulistas destruían imágenes del beato y colocaban pasquines tratándole de hereje. Todo ello provocaba penas de excomunión por parte de la autoridad eclesiástica. Y en 1761, el breve papal que declaró patrona de España a la Inmaculada Concepción volvió a reabrir un nuevo brote de luchas entre lullistes y marrells.

En 1772, con la llegada de Díaz de la Guerra, el tema alcanzó un serio punto de inflexión. Convencido de que su culto era ilícito, intentó suprimir su fiesta, hizo quitar sus imágenes de las iglesias, y prohibió su nombre en los bautismos -esto último dio origen a la notable extensión del uso de Raymundo en vez de Ramón, latinismo (más que castellanismo) que se explica bien por ese cariz alusivo al beato. Cabe decir que el obispo participaba de una opinión muy generalizada entre ilustrados que repugnaban el culto a en Ramón Llull, en buena parte por el uso y abuso que se había hecho de su figura y obras espúreas por parte de los alquimistas europeos. Entre ellos, particularmente activo fue el reputado Jerónimo Feijoo. Como contestación, destacó la del cisterciense Antoni-Ramon Pasqual con sus Examen de la crisis del P. Feijoo (1749) y Vindiciae Lullianae (1778). Después de la citada edición de Maguncia, estas obras son el. mejor monumento erudito levantado a la memoria del beato en el siglo XVIII.

Los duros enfrentamientos entre el obispo Díaz de la Guerra y las autoridades, sumados al malestar de la población, hicieron que se tuviera que recurrir al rey y al papa. A fines de 1776 llegaron a Mallorca órdenes de restitución del culto luliano y de de levantamiento de penas y las excomuniones impuestas. Y el obispo fue trasladado a otra diócesis en 1777, con gran satisfacción de los mallorquines en general.

Otros obispos fueron: Juan Fernández Zapata (1722-1729), Benito Panyelles Escardó (1730-1743), Llorenç Despuig Cotoner (1750-1763), Francisco Garrido de la Vega (1750-1763), Pedro Rubio-Benedicto Herrero (1778-1794), y Bernat Nadal Crespí (1794-1818).

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Libros citados:

  • Título: Summa totius Theologiae
    Autor: Thomas Aquino
    Editor: G. Bauça., 1774
    Procedencia del original: Biblioteca de la Abadía de Montserrat
    Digitalizado por Google Books

  • Título: Disertaciones historicas del culto inmemorial del B. Raymundo Lullio Dr. Iluminado y martir y de la inmunidad de censuras que goza su dotrina: Con un apendiz de su vida
    Autor: Jaume Costurer
    Editor: en la emprenta de Miguel Capò, 1700
    Procedencia del original: Biblioteca Pública Episcopal del Seminario de Barcelona
    N.º de páginas: 739 páginas
    Digitalizado por Google Books

  • Vindiciae Lullianae; sive, Demonstratio critica immunitatis doctrinae ... Raymundi Lulli
    by Antonio Raymundo Pasqual
    Published 1778
    Digitalizado en archive.org

  • Título: Examen de la crisis de el ... Padre Maestro Don Benito Geronimo Feijoo Monge Benedictino sobre el arte luliana, en el qual se manifiesta la santidad y culto del ... doctor ... B. Raymundo Lulio
    Autor: Antonio Raimundo Pascual ((O. Cist.))
    Editor: en la imprenta de Lorenzo Francisco Mojados, 1749
    Procedencia del original: Universidad Complutense de Madrid
    N.º de páginas: 214 páginas
    Digitalizado por Google Books

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J. Rosselló Lliteras publicó en 1988 Don Juan Díaz de la Guerra (s. XVIII) (Studia Lulliana, 28) donde analiza la actuación de este Obispo en Mallorca y las críticas que ha recibido, ya en vida, ya por historiadores. En la misma revista también está su artículo Don Juan Díaz de la Guerra y el Seminario de Mallorca.

Antoni Furió i Sastre presenta la figura de este obispo en Episcopologio de la Santa Iglesia de Mallorca, pp. 506-519 (1852).

No sé si vino a Mallorca como a una "tierra de misión", pero sí que puso en los cargos importantes del obispado a religiosos "tomistas", por lo que los "lulistas", favorecidos por los obispos anteriores, se le pusieron en contra. Una cuestión de bandos y,creo, que poca cosa más.

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