Alta mar

Contacto

Con Meteoros de Alcover observando Palma

fabian | 24 Setembre, 2012 13:59

Voy digitalizando el poemario de Juan Alcover (1854 - 1926) "Meteoros" que publicó en 1901. Como han pasado más de ochenta años desde la muerte de este autor, su obra es de Dominio Público. GoogleBooks utiliza un sistema interesante en las fichas de los libros que digitaliza, consistente en añadir citas y comentarios realizados a ese libro desde revistas u otros libros digitalizados. En la ficha de esta obra de Alcover no hay ninguna.

Ya que también estoy con bibliotecas digitales, el Google buscador, maravilla, me acerca las Críticas Literarias que Juan Valera publicó entre 1899 y 1901 que se encuentran en la Biblioteca Virtual de Andalucía; entre las que hallo la realizada a Meteoros por don Juan Alcover; crítica en la que junto a algunos elogios ("Sus versos son elegantes, bonitos y sentidos") también hay alguna pulla ("ya los elogiarán también y hasta se los aprenderán de memoria los muchachos y otras personas vulgares, que es lo que el Sr. Alcover desea como fiel contraste y prueba plena de una popularidad legítima.").

Pero no tiene sentido hablar de críticas sin conocer la obra, por lo que será mejor exponer algún fragmento ya que muchos poemas son muy largos. De "Contemplación" observemos la ciudad:

Entre las pitas que la orilla bordan
del terraplén de la muralla, veo
allá lejos la mole de la Seo,
y llegando hasta mí, los rumorosos
barrios que se desbordan
del círculo de piedra que te oprime,
indolente ciudad, tan indolente
como atractiva y á mis ojos bella,
cuando la tarde moribunda imprime
en tu alta catedral, su beso ardiente.

El fragmento de tapia, la ruina
obstruida por la hierba,
y los celajes de oro
que del imperio moro
la fantasía popular conserva,
y el arco viejo y la palmera verde:
esto queda no más que nos recuerde
tu vida de sultana.
Pero tienes aún sangre africana,
y te consume la fatal pereza;
y aunque ciñes diadema de cristiana,
pareces odalisca
que en los jardines del harén bosteza,
y espera, sin amar, como remedio
de su incurable tedio,
que el augusto favor se digne un día
dejar caer una caricia fría.

línea

Así, de espaldas á la luz, echada,
vegetas olvidada,
sin que en tu pecho vibre
la chispa, la ambición, el sentimiento
de un ideal, que es vida y ardimiento
de todo pueblo vigoroso y libre.

¿Será que la tranquila
ociosidad enerva y aniquila,
y que el azote fuerte
debamos desear, la lucha, el rayo
de Dios, que, sacudiendo tu desmayo,
te hiera y te despierte?
Sólo sé que te quiero, que está llena
de ti la enamorada fantasía,
aunque la voz amarga te condena.
Y si anhelé algún día
la gloria conquistar, vana quimera,
y que de polo á polo
mi triunfo resonara, fué tan sólo
porque en este rincón repercutiera.

No todo es bueno ni todo es malo, conviene seleccionar.

Comentaris

Afegeix un comentari
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb - Administrar