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El semanario La Palma visto por Miguel de los Santos Oliver

fabian | 05 Octubre, 2011 19:24

Todos estos artículos se centran alrededor de 1840. En 1838 Chopin y George Sand pasan un invierno en Mallorca; Pocos meses después llega Laurens quien en 1840 publica "Souvenirs d'un voyage d'art a Majorque", del cual envía un ejemplar a George Sand. Es entonces cuando ésta escribe y publica "Un hiver au Midi de l'Europe". En 1841 vienen a la isla Parcerisa y Piferrer, quienes publican en 1842 el tomo dedicado a Mallorca de "Recuerdos y Bellezas de España". Y en 1845, pasa un verano en Mallorca el periodista Juan Cortada, quien publica "Viaje a Mallorca en el estío de 1845". Tanto Laurens como Piferrer y Cortada visitan y establecen relaciones con Antonio Furió, Joaquín Maria Bover y José María Quadrado, además de con otros escritores de la isla. Es también en 1840 cuando comienza a publicarse el semanario "La Palma" por Tomás Aguiló, Antonio Montis y Quadrado, revista que causará un impacto importante en la cultura isleña.

También he de indicar que estas entradas que voy realizando parten del hecho de que todo libro del siglo XIX es de Dominio Público y que Google Books los está digitalizando y poniendo en Internet. Por ello, las entradas que voy escribiendo están dirigidas a enlazar con los libros y con artículos que los comenten.

Pues doy ahora un salto en el tiempo y me traslado a 1916, año en que Miguel de los Santos Oliver (1864 - 1920) publica un libro titulado La Literatura en Mallorca. Como hace más de ochenta años de la muerte del autor, sus obras son de Dominio Público pese a que Google Books no los muestre por ahora "a vista completa". Muchos de estos libros de Dominio Público han sido reeditados recientemente y presentan dos copyrights; uno por el estudio introductorio y otro por la edición; este segundo copyright se refiere no al texto del autor, sino a las Notas a pie de página u otros aditamientos que se han añadido en esa edición. Google Books, aunque actualmente centrada en sólo mostrar completas las ediciones originales publicadas en el siglo XIX, llega a acuerdos con autores y editores para, si es posible, mostrar fragmentos de algunas obras del siglo XX y actual,

Bien, pues Miguel de los Santos Oliver dedica el Capítulo II de "La Literatura en Mallorca" al semanario "La Palma".

Estructura el capítulo en una introducción y comentario del semanario; un estudio de los autores de los textos del semanario: Tomás Aguiló, José María Quadrado, Antonio Montis y otros escritores; y una conclusión sobre el semanario y el Romanticismo en Mallorca.

El índice del capítulo, que puede leerse íntegro en el enlace puesto, es el siguiente:

  • Aparición de La Palma, su tendencia
  • Don Tomás Aguiló
    • Concepto de su producción literaria; Mallorca poética, artículos religiosos, baladas fantásticas. A la sombra del ciprés.
  • Don José M.ª Cuadrado
    • Sus comienzos: artículos de crítica; Recuerdos y Bellezas de España.
    • Campaña político-religiosa de La Fé y El conciliador.
    • Sus obras históricas: Forenses y ciudadanos; continuación del Discurso de Bossuet.
    • Aspecto místico y ascético.
    • Traducciones de Shakespeare y ensayos dramáticos.
  • Don Antonio Montis y sus artículos de costumbres
  • Otros colaboradores de La Palma.
  • Nuevos periódicos y tentativas. Imperio del romanticismo.

Recojo sus partes primera y última:

Fecha memorable fue para la cultura mallorquína, y aun pudiera serlo para la española, la de 4 de Octubre de 1840, señalada con la aparición de La Palma y con la revelación de nuevas y restauradoras energías intelectuales. Festejada aquella fecha en 1890 con póstumo tributo de veneración para la simpática revista, reverdecida ésta con una nueva edición y resucitada semel tantum en el número conmemorativo que le dedicaron sus numerosos adeptos, casi huelga reproducir en extracto o diluir en amplificaciones el juicio unánime de las generaciones subsiguientes, acorde con el de la crítica.

La Palma inicia en Mallorca la restauración de las letras regionales, en la más fecunda amplitud comprendida y practicada. Investigación profunda y racional de la historia, amor a las realidades concretas preteridas por las abstracciones del clasicismo, predilección por los asuntos indígenas que produjo a su vez la originalidad del colorido local y el encanto de la sinceridad espontánea, comunicación y reflejo de los esplendores románticos en su apogeo desde la erupción del 35, estudio de la antigua literatura regnícola y de sus olvidados poetas, evocación artística de nuestra tradicional personalidad iluminada por la doble antorcha de la historia y de la poesía, restauración y compenetración con tan diversos elementos del espíritu católico que habían amortiguado los vientos revolucionarios y aceptado después como fuente de inagotables bellezas artísticas, aun por aquellos que ateizaban en la vida práctica. Tal fue la obra emprendida por Aguiló, Montis y Quadrado, o tal ha resultado, cuando menos, vista a la distancia de medio siglo.

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Así corrió la década de 1840 a 1850. Durante ella, impregnado de sentimentalismo, escribió don Gabriel José Rosselló (que ya en La Palma publicara "La hija del verdugo, sombría silueta esproncediana") derramando su crónica y a menudo postiza tristeza en lamentaciones de la ilusión perdida, de la fatalidad perseguidora y de tantos tópicos como consumió el lirismo de aquel tiempo, aunque esmerando la versificación, que supo prestar a algunas versiones de Lamartine.

Así también se dolieron el cultísimo Far y el suave Gradolí, cuya romántica juventud se coronó con prematuras y muy lloradas muertes. Con el natural retraso, se hizo popular el romanticismo. Se supo en Mallorca de sus extravagancias, más aun que por los libros, por el suicidio de Larra y por la visita de Jorge Sand y Chopin. Llegaron los dramas de Scribe y las novelas de Dumas. Tradujéronse los unos y las otras. Más de una joven, de provocada palidez, quiso resucitar en su pecho las emociones de Valentina o aguardó, febril e insomne, la llegada del lánguido Stenio; y no hubo mancebo de veinte años que no sintiese rugir en su corazón los infortunios de Werther o de Rene.

Miguel de los Santos Oliver; La Literatura en Mallorca (Cap. II)

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