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Los románticos y los monumentos de Palma

fabian | 26 Setembre, 2011 17:15

No sé si tengo (tenemos) una concepción del libro como elemento individual y aislado de diversidad de escritos que de alguna manera lo complementan. Cuando alguien realiza una tesis doctoral sobre los cuentos mallorquines de Robert Graves (ver: Tesis doctoral: Juana Mª Seguí Aznar: Robert Graves y Mallorca), ¿pueden considerarse aislados ambos textos?, ¿no convendría juntar ambos escritos en un libro como si fuera un texto formado por varios escritos?

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

Estos libros digitalizados del siglo XIX tienen tras de sí una estela de artículos o estudios sobre ellos. Tienen también otra estela mucho más difuminada de escritos que los citan, pero yo me refiero más al núcleo de esa estela en que los escritos de Jovellanos o de otro autor, no son sólo citas sino objeto de estudio o comentario. Me imagino una estantería en que se halla el tomo de Mallorca de Recuerdos y bellezas de España, junto a él hay libros con los que no tiene ninguna relación; sí, es parte de una biblioteca, pero "biblioteca de papel, de libros físicos". Una "biblioteca digital" tiene otra sustancia: sus elementos no son en principio los archivos, sino los enlaces que conducen a ellos, son bibliotecas de enlaces (que forman el colectivo "biblioteca") Y en esa página web que enlaza los archivos de las obras de Jovellanos o de los cuentos de Robert Graves, ¿no debieran estar los enlaces que conducen a libros o artículos que tratan sobre la obra de Jovellanos o a la tesis doctoral, en la página web dedicada a Robert Graves?

La página impresa no se puede actualizar, es una página acabada; las páginas web se pueden (y se deben) actualizar, son páginas no acabadas. Por esto, voy pensando que en las entradas que enlazan con los libros digitales, debería añadir una sección que fuera algo así como "Escritos relacionados" y entraran, por ejemplo, los tres artículos que hoy voy a enlazar.

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

Su autor, ya enlazado varias veces en esta bitácora es Alejandro Sanz de la Torre, quien, como puede verse en la página enlazada de Dialnet, tiene bastantes estudios sobre el Romanticismo en Mallorca (esta página la acabo de descubrir ahora y no he mirado qué artículos están en Internet). Bien, pues en los Boletines de la Sociedad Arqueológica Luliana (ver en la Biblioteca Digital de las Isla Baleares) tiene tres artículos sobre los viajeros románticos y algunos monumentos de Palma. Del año 1999 es Las casas señoriales de Palma y los viajeros románticos; de año 2000, Imagen romántica de la Lonja de Palma y del año 2002, Imagen romántica de la catedral de Palma.

Son muy interesantes los tres artículos y a mí me han dado información sobre algunos viajeros cuyo nombre nunca había leído u oído y que, sin embargo, han dejado obra escrita y también algunos grabados. Pues éste es también un elemento importante en cada artículo pues, además de las opiniones y comentarios de cada viajero, recoge también los grabados con que ilustraban sus libros.

Es imposible hablar de los tres artículos en estas pocas líneas, por lo que me ceñiré sólo a algún detalle de la catedral. Y elijo este monumento porque cuando estos viajeros, alrededor de 1840, visitaron la isla, la Catedral de Palma era, en su exterior y en su interior, diferente a la que actualmente conocemos ya que en 1851 se derrumbó debido a un terremoto la fachada catedralicia, construyéndose otra nueva, por Peyronnet en años posteriores:

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

El frontis catedralicio, situado en el lado oeste y ya descrito por Jovellanos, era una obra de muy sencilla factura realizada en la segunda mitad del siglo XVI. El político y escritor navarro Pascual Madoz la describía muy modesta y sencilla en su ornato, no teniendo otro que dos hermosas torres en sus ángulos, dos altos y estrechos pilastrones octágonos, que la dividen perpendicularmente en tres naves; dos ventanas de arco, redondo en las laterales, y en la del medio se ostenta sobre la magnífica portada una enorme y cerrada claraboya redonda de sesenta palmos de diámetro, obra digna de elogio por su gallardía y soltura. Piferrer señalaba que el rosetón se instaló en 1599.

Las dos portadas laterales estaban tapiadas desde finales del siglo XVII por un desplome. Esta fachada se consideraba incompleta, poco elegante y ruinosa. Los viajeros de 1840 se encontraron tapiados, además de las puertas laterales, los tres rosetones, dado el peligro de derrumbe de la fachada, cuyas grietas eran visibles desde el siglo XVII. El edificio en conjunto estaba surcado por numerosas grietas y el frontis presentaba una inquietante inclinación hacia delante que, como escribía Piferrer, el viajero divisa con espanto.

Piferrer no fue sólo un "divulgador" de los manumentos de España en los tomos que escribió. Se introdujo en los archivos y realizó también una labor investigadora:

Cabe destacar la fecunda labor historiogràfica del escritor e historiador catalán Pablo Piferrer en los archivos catedralicios. De allí rescató los nombres de muchos de los arquitectos, escultores y demás artífices que trabajaron en la catedral, aportando numerosos datos, comprobados en muchos casos, para los historiadores posteriores. El autor de las trazas del edificio sigue siendo desconocido, pero los nombres de Francisco Camprodon, Pedro Juan, Jaime Mates, Pedro Morey, Pedro Massot, Guillermo Sagrera, Francisco y Juan Sagrera, Arnaldo Piris, etc. quedaron unidos a la historia del templo; sus investigaciones sólo pueden parangonarse con las precedentes de Jovellanos, que aportaron la identidad del creador de la decoración escultórica de la portada del Mirador (Pedro Morey) y de otros artistas.

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

El interior, entonces oscuro, con los ventanales tapiados, también ha sido enormemente modificado con toda la reforma que realizó a comienzos del siglo XX el obispo Campins. El coro estaba en mitad de la nave central.

La portada del Mirador fue la parte más admirada de la catedral, considerada como una auténtica obra maestra de la arquitectura y escultura góticas y lo mejor del templo. También fueron muy elogiados la osadía constructiva de sus altas bóvedas sujetas por pilares de muy poco diámetro (algo ya destacado desde los antiguos cronistas locales), su grandiosidad, amplitud e imponente aspecto, su antiguo altar Mayor gótico y sus pulpitos y coro platerescos, con sillería gótica.

Otras partes góticas destacadas en segundo lugar fueron la capilla Real, la sencillez de la puerta de la Almoina, el sólido y pintoresco campanario y los sepulcros de este estilo, sobre todo los de los obispos Torrella y Galiana.

La sobriedad y desnudez de las naves del templo suscitaron opiniones distintas, al tiempo que la escasa iluminación de su interior (la mayoría de las vidrieras estaban tapadas) fue algo lamentado por todos.

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

Los juicios críticos de las partes renacentistas y neoclásicas no fueron tan unánimes como los de las góticas. Hemos visto que el coro y pulpitos platerescos fueron bien valorados (aunque su posición en la nave central fue criticada por algunos) y, en menor medida, lo fueron también el sepulcro del marqués de la Romana y el baptisterio neoclásicos. La recargada portada Principal manierista y el sencillo sepulcro neoclásico de Jaime II fueron alabados por unos y criticados por otros y muchos manifestaron su indiferencia.

El rechazo de los retablos churriguerescos siguió siendo tan radical como lo había sido entre los autores ilustrados. Las críticas se dirigieron especialmente contra el altar Mayor dieciochesco y los retablos barrocos de las capillas, mientras que la sala capitular barroca sugirió juicios contrapuestos.

El retablo que entonces había en el altar mayor es el que hoy podemos contemplar en la iglesia de San Magín del arrabal de Santa Catalina. En la situación en que está este retablo de la Asunción, proyectado por el italiano José Dardaron en el primer tercio del siglo XVIII, y que fue trasladado en 1904 a la iglesia de San Magín, tras la reforma de Gaudí en la Catedral, donde había estado desde 1730, a mí me gusta. En cambio parece que en la Catedral desentonaba pues las críticas contra él son furibundas-

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Litografía sobre la Catedral de Palma publicada en el libro "Recuerdos y Bellezas de España: Mallorca" de Piferrer y Parcerisa

Bueno, los tres artículos de Alejandro Sanz de la Torre son muy interesantes y, en mi parecer, esta visión global sobre los viajeros románticos, cada uno con su opinión y parecer; así como, también, la de los eruditos de Mallorca. Bover, Furió, Quadrado, etc.nos ofrece una perspectiva importante que hay que situar junto con los libros originales.

Una biblioteca física está formada por libros individuales, sin indicar la relación que pueda haber con otros escritos, libros o artículos. La idea fundamental que añade Internet, también para una biblioteca digital, son los enlaces que unen archivos relacionados, formando estelas, agrupaciones temáticas de múltiples índoles. Creo que yo debiera profundizar en esta idea.

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