Alta mar

Contacto

De bailes en la Mallorca de 1845

fabian | 11 Juliol, 2011 17:14

Juan Cortada, en su Viaje a Mallorca en el estío de 1845, precisamente por las fechas en que está en Mallorca, entre el 20 de julio y el 10 de septiembre, acude a bastantes fiestas populares. Así, por ejemplo, el 25 de julio va, invitado por D. José Zaforteza a su finca de Son Berga en Establiments y, a las seis de la tarde (actualmente serían las ocho), asisten a la fiesta:

En una plazoleta que está en frente de la iglesia y á la sombra de dos copudos almeces se forma el salón de baile, cuyo recinto harto reducido está marcado por bancos. Dentro de ese cerco se hallaban el alcalde del pueblo, el mayordomo, ó sea director del baile empuñando una alta vara adornada con cintas y flores, y una especie de muñidor ó llámesele sotamayordomo, con otra vara de menos lujo, y uno de esos antiquísimos platos de latón que sirven para echar limosna en la iglesia y que dan dentera á todos los anticuarios.

Apoyados en el tronco de uno de los almeces estaban tres labradores con sus guitarras, amen de otro que era el cantor. Aunque el instrumento músico de estos bailes es siempre esa gaita llamada aqui cherimias acaso por su tono quejumbroso, el primer baile de esta tarde debían animarlo las guitarras, pues parece ser que la rapaza destinada á comenzar la danza estaba mas de acuerdo con la música guitarrera que con las cherimiadas. Empieza el baile anunciándose que va á venderse al mejor postor el derecho de hacer bailar sola, y la primera de todas, á su querida. Con esto pues, comienza á ofrecerse una cantidad por ese derecho, se puja, hay aquello de quién da mas, se pican los enamorados mancebos, interésase en ello el amor propio de las muchachas, y en fin vence en la lucha el que tiene mas dinero ó es menos recatado en gastarlo. Esta tarde se ha rematado sa primera mateixa (que así se llama la primera danza) en cincuenta pesetas. La segunda no vale ya tanto , y así progresivamente hasta llegar á cuatro reales y menos; y ese dinero sirve para el culto del patrón.

Rematada la primera danza no se crea que es el amante quien baila con su querida, sino que lo hace un amigo ó pariente, y el amador puesto de pie en cualquiera punto de la plaza guarda el abanico y el pañuelo, y asomándole la sonrisa en los labios contempla los bons aires ó sea las gracias que su querida despliega en la danza. Esta en rigor es una especie de jota algo exagerada y grotesca , sobre todo por parte de los hombres. El privilegio de bailar sola no es mas que de la primera muchacha , pues luego bailan cuatro y mas parejas acompañándose con las castañuelas y con la música de las cherimias y del tamboril, cuyos tocadores están de pie en mitad de la plaza. Tampoco en la segunda ni en las otras danzas baila el amante con la querida , sino que cada uno cede la suya al amigo ó pariente y él se limita á guardar el abanico y el pañuelo. El resultado es que las mozas que tienen amante bailan mucho y que los amantes que tienen querida no bailan ni con ella ni con otra muger alguna. Todo se les vuelve contemplar los bons aires de la hembra. Al acabarse cada danza los hombres se marchan dejando á las muchachas en mitad de la plaza, y entonces se llega á ellas el sotamayordomo que les indica el lugar en que pueden sentarse. Es de advertir que no entran en la plaza sino las mugeres que han de bailar, y aun entonces van por ellas sus queridos y las traen acompañadas de las cherimías y tamboril, cuyo ruido anuncia la llegada de nuevas Tersícores

Son numerosas las fiestas a las que acude, ya en Parma, Alaró, Artá ... ; en todas ellas se realiza al comenzar el rito de la subasta de "la primera mateixa", de la presencia de guitarras "al son de las guitarra, de que en todos los pueblos hay crecido número" - dice cuando visita Pollença el 10 de agosto - y de la cherimía y el tamboril.

El día 8 de agosto, en Artá, son invitados a una fiesta particular en una casa señorial.

A las diez de la noche hemos ido al baile particular que se daba en la casa de uno de los principales caballeros de este pueblo. Los concurrentes eran unas cien personas, aunque estaban divididas en dos clases, señoras y labradoras, colocadas en la sala con separación absoluta. También la había en el baile, pues se tocaba una contradanza ó un rigodón para las señoras, y luego cambiándose los artistas y el género de la música salía á corro el fandango tocado por guitarra , bandurria y violín, y acompañado del correspondiente canto. Entonces bailaban las labradoras. Se ha servido un parco y modesto refresco, y también en él ha continuado la misma diferencia de clases, pues primero lo han tomado las señoras y después las payesas. Otra cosa muy singular había en el baile y eran siete capellanes, no actores sino espectadores, sin mas señal de sacerdote que la corona, pues en cuanto al trage iban con levitas y pantalones de lienzo con toda la apariencia de un secular inelegante. A las dos y media de la mañana hemos salido del baile, lo cual es un escelente preparativo para levantarse á las cinco, ó ir á visitar las cuevas y alguna otra cosa.

En relación a los horarios, hay que tener en cuenta que actualmente nuestros relojes llevan dos horas adelantadas.

En Alaró, donde pasa unos pocos días, asiste a la fiesta en la plaza, fiesta popular del 15 de agosto, víspera de la fiesta mayor. Dos días después, al regreso de una visita a Binissalem, acude a otra fiesta:

Hecha la visita, bebido un refresco de jarabes , que como ha dicho el mismo señor Ferrer, es refresco de boticario, y en cuya confección ha empleado los mas esquisitos materiales de su vasto y delicado repertorio, hemos subido otra vez al carro, y dando por el malísimo camino mil saltos capaces de descoyuntar los huesos y magullar las carnes, atravesando un territorio fértilísimo y poblado de viñedo, hemos llegado acá poco antes de comenzarse el baile que como siempre ha tenido principio con la gaita y el tamboril, y aristocratizándose luego se ha convertido en baile de valses y rigodones acompañado con violines y flauta, y alumbrado con dos tederos. A la una ha rematado la danza y con ella las diversiones de la fiesta mayor. Mañana todo será reposo, y vuelto el pueblo á su estado normal tomaremos el camino de Palma.

En el diario del día 10 de agosto hace una larguísima reflexión sobre los bailes populares, frente a los sofisticados bailes cortesanos. Le gustan los primeros sólo por un breve rato; después los considera repetitivos y le aburren; los segundos los considera sofisticados, artificiosos, falsos:

No abandonéis esta sencillez, felices aldeanas; no conozcáis siquiera lo que es un baile de buen tono; con ese ambiente respiraríais un veneno fatal que mata el corazón; esas luces presentan hermoso lo que es feo, esa sala es un abismo; ahí se pierde la tranquilidad de espíritu, las pasiones se desenvuelven con un ímpetu horroroso y se gastan en pocas noches, y vienen luego al aburrimiento, el cansancio, ese atroz fastidio de la vida que es una verdadera muerte.

Comentaris

Afegeix un comentari
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb - Administrar