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Encuentros musicales y comecocos

fabian | 12 Maig, 2005 18:05

Tarde de lluvia en Palma y, tras mucho tiempo sin hacerlo, paso varias horas con el ordenador. Navego sin buscar nada, sin una finalidad concreta y encuentro algunas webs interesantes.

swing

La imagen la encuentro en bogartstudio.com. El autor ha realizado un dibujo para cada estilo musical y los presenta acompañado de un archivo de sonido. Pero éste ha sido mi último hallazgo pues anteriormente había visitado una web cuya dirección no quiero perder ya que enlaza con numerosos archivos musicales en mp3.

Se trata de the tofu hut, bitácora que en el artículo titulado "even when you dont find music here you", publicado el día 9 de mayo, enlaza con muchas webs en las que hay archivos mp3. Se pueden pasar meses en este artículo, presentando algunas clasificaciones para mí desconocidas. Voy probando en jazz y llego a 2multiples.com que me presenta varios archivos de música de jazz de tipo big-band de los años 30. Elijo "Piccolo Pete", del año 1929, tocado por la orquesta de Lou Gold. Corto un fragmento cantado con audacity y lo pongo en este artículo.

Me gusta este tipo de música. El "piccolo" creo que es una flauta muy pequeña y aguda que se oye claramente en varias ocasiones. También aparecen, como era frecuente en esta época, clarinetes y demás instrumentos de viento. Se oye muy bien para estar grabada en 1929. La tecnología hace maravillas.

En el instituto he mostrado a unos pocos profesores (la mayoría no quiere saber nada sobre tecnología que no sea ofimática) el programa audacity. Hoy un profesor me ha dicho que lo ha utilizado. Muy bien. Debiéramos aprender a utilizar toda la tecnología y saber aplicarla en los centros educativos. Pero el tema es difícil. La innovación siempre lo es y máxime en los centros de enseñanza. También hoy dos alumnos han jugado con este juego que puse en esta bitácora y en la del instituto hace pocos días, y, con ayudas, ¡qué difícil es!, han llegado al final. Me resulta interesantísimo pues exige un pensamiento racional aplicado al movimiento. A mí me cuesta mucho pasar un nivel y tengo que pensarlo y probarlo muchas veces. Luego, al superar el nivel, me quedo sorprendido y analizo los movimientos que he realizado. Pocas veces he vivido esta experiencia, sólo con algún juego de un ordenador muy antiguo llamado Spectrum.

Hoy también celebramos el 25 aniversario de la aparición del juego Comecocos que he puesto en el artículo de hoy de la web del instituto, juego que añadiré a esta página tras el enlace "Segueix". Pero el Pac Man o Comecocos no me entusiasma pues no exige apenas pensar. Reconozco que es un juego que marcó un hito importante en la historia de los juegos de ordenador, pero no está entre mis favoritos.

Cuando voy a escribir estas líneas encuentro una frase que, quizás por haber escrito sobre interactividad y la importancia de los botones, me llama la atención:

La usabilidad es el salto cualitativo en el diseño lúdico digital. Para un niño marcar varias veces el botón de un ascensor es un juego; para un adulto, ese botón representa la ilusión de que el ascensor llegará más rápido. Mientras los diseñadores sigamos atados a botones que simulan y no comunican, a interfaces que enredan y no invitan, lo lúdico se verá siempre atajado por un ancla: la traducción de una idea a un medio desconocido.

No entiendo esta frase y me quedo inquieto, así que leeré la entrevista completa y ya la trataré, si la encuentro interesante, algún día próximo.

Así que a continuación dejo el comecocos.

 (Segueix)

Billetes del mundo

fabian | 11 Maig, 2005 20:24

He intentado escuchar los discursos sobre el ¿estado de la nación?, pero me he aburrido tanto que lo he dejado.

Aunque hoy he tenido poco tiempo para poder navegar, noto que estoy como desentrenado, sin saber qué hacer ni por dónde ir. Quizás navegar (tendría que matizar esta palabra) por Internet de manera satisfactoria (para mí mismo) requiera una continuidad que, sin darme cuenta, me ofrece una especie de "mapa" o conocimiento de los sites en los que encontrar algún tipo de información. Un bosque, una ciudad no se conocen al pasar una vez por ellos. Yo que no voy con frecuencia al supermercado, el día que voy me encuentro como perdido; me cuesta encontrar algunos productos pese a que he acudido algunas veces. Pues así me encuentro hoy, algo desorientado.

Cien pesetas

Cada curso, en segundo de ESO, dedico unos días a las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Hace unos años, en esos días les indicaba que Bécquer salía en un billete de cien pesetas. Luego me di cuenta que los alumnos ya sólo conocían los billetes de mil pesetas ya que los de cien habían desaparecido. Hoy día los alumnos de 12 años ya sólo han conocido los billetes en euros.

Digo esto porque en esta web se pueden encontrar muchos billetes de todo el mundo. En el apartado correspondiente a España hay, calculo, que unos doscientos billetes escaneados tanto por el anverso como por el reverso. Cuando he mirado cuáles conocía me he dado cuenta que eran muy pocos y que nunca se me había ocurrido saber a qué años correspondían.

billete
Billete de 1889

Como me interesaba ver el billete con la imagen de Bécquer y no lo localizaba, he pedido ayuda a Toni, gran conocedor de la obra y vida del poeta, quien ha calculado que debía ser de alrededor del año 1970 que fue cuando se celebró el centenario. Y, en efecto. Estuvo el vigor entre 1965 y 1970.

Por cierto, he encontrado este enlace en efímera.org, bitácora de Juanjo Seixas que trata muchos temas de diseño, que resultan siempre interesantes. Bien pues descubro que las líneas que adornan los billetes se llaman guilloches, palabra difícil de encontrar.

Conectado de nuevo

fabian | 10 Maig, 2005 20:55

Tras tres semanas justas sin conexión a Internet, vuelvo a estar conectado.

león

Parece mentira que los servicios técnicos de Terra - Telefónica tarden tanto. Lo primero que dijeron es que la línea estaba bien y que el fallo estaba en el módem (creo que se llama así el cachivache) o en el ordenador. Que habían revisado la línea y que ésta estaba correcta. Desde el primer día pedí que viniera un técnico con un ordenador y un modem y que navegara. Nada. Tras la primera semana vino un operario con un aparato que conectó a la línea pero no navegó. La verdad es que este operario desde el día que vino mostró cierta perplejidad ante la avería diciendo que no sabía qué podía ocurrir.

Tras dos semanas más de llamar y sin hacernos ningún caso, hoy ha venido el mismo operario. Ha intentado navegar y no ha podido. Entonces me ha indicado que iba a ir a la central telefónica a revisarla y luego ha telefoneado indicando que en 24 horas posiblemente estaría arreglado pues iban a cambiar unas placas. A las diez de la noche se ha establecido la conexión.

Total: tres semanas sin Internet. Yo comprendo que posiblemente el elemento más débil y quizás el que más se rompa sea el módem de Terra. Pero no entiendo que la primera vez que acuden no vengan con los elementos necesarios para navegar pues los aparatos con los que miran la línea les fallan y a mí no me convencen. Si yo veo que pueden navegar con sus aparatos entonces estoy seguro que el fallo no es de la línea sino de mi módem o de mi ordenador. Pero si no navegan, posiblemente no me convenzan.

Con Terra llevamos 4 años y ha funcionado bien salvo las dos veces que se ha estropeado y en ambas han asegurado varias veces que la línea estaba bien y, tras unas semanas de espera, al venir con un ordenador y un módem han constatado que el problema era de la línea y no lo que ellos indicaban.

Desearía no volver a tener problemas durante muchos años.

Sobre la interactividad

fabian | 09 Maig, 2005 16:43

Los juegos son posiblemente los elementos más interactivos que podemos encontrar. Yo diferencio entre interactividad y comunicabilidad, pese a que las definiciones me son difíciles y, como suele ocurrir con frecuencia, los límites o extremos de los conceptos no son discontinuos existiendo una zona de mezcla.

Pongo un juego muy interesante que me he encontrado. Le he hecho ligeras variaciones de tal modo que sólo presenta cuatro de los 22 niveles que tiene. No es un juego fácil y, si en los comentarios alguien me indica que le ha interesado, otro día añadiré más niveles.

Un juego lo primero que nos plantea es una finalidad u objetivo propio del juego: una meta. En este juego la finalidad es introducir las bolas por los "agujeros" del mismo color. Las metas de los juegos suelen ser sencillas y muy claras. Un juego es complejo o difícil porque exige estrategias complejas o poco usuales. Tal es el caso de este juego. Las estrategias se plasman en acciones. Y éstas, en el mundo web, se realizan a través de los botones. En Internet el botón más poderoso es el enlace que, al pulsarlo, nos muestra otra página. Hay también otros botones, como los scrolls. Todos estos botones son sumamente prácticos, pero la función de los botones de los juegos está relacionada con la finalidad o meta del juego.

 (Segueix)

Un comentario sobre 2666

fabian | 04 Maig, 2005 16:39

Si ayer puse una cita del libro de Roberto Bolaño: "2666", encuentro hoy un comentario en Martinalia sobre este libro:

rosal

En cambio, todo fué comenzar a leerlo y... allí estaba, ahí está, la inmensidad. Su lectura fue un placer absoluto, adictivo: no podía pensar en otra cosa.

Hacía años que no leía nada de similar altura, y es que estamos hablando de una obra del calibre de "Cien Años de Soledad" o de "Rayuela", una obra monumental que por sí sola ha marcado ya un surco, y bien profundo, en la literatura en español.

Después de eso, claro, me quise leer todo Bolaño. He comenzado ya con "Los detectives salvajes" y "Putas asesinas"; la semana próxima quiero comenzar con "Amuleto", y luego no sé si leeré algo más.

Martín Moreno lo pone como muy bueno. Yo, no sé dónde, también había oído buenas palabras sobre este libro. Voy por la mitad (es un tomo grueso) y me interesa por ahora. Cuando lo haya leído del todo, ya escribiré sobre él. Los rosales del instituto están a tope de flores y yo no me resisto a fotografiarlas. Sigo sin conexión y cada día más enfadado con los servicios técnicos. Hay que tener más paciencia con ellos que con los niños. En fin, resignarse.

Desconectado

fabian | 02 Maig, 2005 16:31

Desde hace una semana no tengo Internet en casa. Lo malo es que aún hoy no sabemos dónde puede estar localizada la avería ni sabemos cómo ni cuándo se resolverá el asunto.

Por mi parte, desesperación. No poder navegar me paraliza. Ya estaba habituado a la búsqueda de información y, al cerrarse esta posibilidad, el mundo se me ha quedado pequeño: mis paredes, mis libros...

Tristeza, desesperación porque no veo la manera de que lo arreglen y aburrimiento. Enciendo el ordenador y es una caja tonta. Juego al solitario. Penoso.

mudflaps
Fotografía de mudflaps

 (Segueix)

Rafael Sánchez Ferlosio. Premio Cervantes 2004

fabian | 24 Abril, 2005 18:39

Sánchez Ferlosio

El sábado, fiesta del Día del Libro, seguí a través de TV2 la concesión del Premio Cervantes 2004 a Rafael Sánchez Ferlosio. Ya hace muchos años leí El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí. Buen recuerdo guardo de esta última obra de la que algún fragmento aparece en los libros de texto de Lengua Castellana. Pero no sabía nada de él ni de su obra posterior. Realizó un discurso académico del que me interesaron algunos fragmentos. Era un discurso escrito que en su trasposición a oral se hizo difícil de seguir y de entender, máxime que la transmisión sufrió algunos fallos en que la voz desaparecía.

En la figura de Sánchez Farlosio entreví un hombre de carácter poco propicio a las camarillas que durante tantos años han sido dominantes en las esferas literarias y en sus premios. En demasiadas ocasiones puedes calibrar a un premiado por las personalidades que lo abrazan y felicitan. Normalmente en tales casos, me parecía, eran escritores que habían escrito siguiendo pautas o modas (que también son pautas). Durante muchos años para ser premiados habían de ser escritores de izquierda, progresistas que transmitieran las consignas establecidas y que estuvieran relacionados con las camarillas barcelonesas. Pero yo hoy quería seleccionar algunos fragmentos de los escritos ferlosianos que encontrara en la Red.

Paciencia, para acostumbrarnos a la tranquilidad y al silencio; para alejarnos de la máquina de emociones que es la vida actual. No estamos nunca con nosotros mismos, siempre en la calle, con la cabeza llena de colores, de gritos, de impresiones, que nos quitan la serenidad para pensar y nos cubren la realidad de apariencias para que no podamos conocerla fríamente.

Tengamos el convencimiento de que lo que debemos de hacer nos lo dice siempre antes la razón que los afectos. Acostumbramos a imaginar, no a pensar; a sentir, no a querer. Imaginamos como Don Quijote. Estamos enfermos: necesitamos emociones. Por eso nos entusiasma el gesto retórico, apariencial; la postura, el estilo, en fin, lo que nos parece bello nos importa más que el fondo de las cosas. O creemos que aquello es el fondo de ellas, a veces, en realidad, duro y prosaico. Admiramos al personaje genial, al héroe huidizo de una ocasión histórica, y no comprendemos al ser anónimo de todos los tiempos, infinitamente pacientes, que labró la tierra. Y no imitamos a éste; queremos imitar a aquél, y no se le puede imitar porque es un ser ocasional y único, y así nos salen esos aspavientos ridículos, grotescos y desproporcionados con la cosa que queremos hacer. También queremos sentir; ser protagonistas de algo en una estúpida soberbia romántica. San Agustín en un capítulo de las Confesiones, dice cómo a él le satisfacía en el teatro lo que él llama el falso dolor; la satisfacción de esa necesidad de sentir, el más morboso de los placeres que tiene todo hombre de una época decadente. Nosotros también. Y desdeñamos el dolor verdadero, el dolor racional y fundado en una renuncia real.

Rafael Sánchez Ferlosio: De la paciencia

 (Segueix)

Día de la Tierra

fabian | 22 Abril, 2005 18:44

Mis pies, normalmente calzados, suelen pisar asfalto. Sólo en verano, descalzo, la arena de alguna playa llega a mi piel. Las piedras o las rocas me lastiman y desequilibran. Muy de tarde en tarde, siempre bien calzado, cruzo algún sendero por bosques conocidos, casi domésticos.

Los árboles y plantas que me rodean son de jardín: árboles de ciudad. Los jardineros, periódicamente, quitan las plantas silvestres que se aferran a la vida en los pocos espacios no asfaltados. Son quizás esas pocas plantas las únicas verdaderamente "naturales", no cultivadas y que quizás se quiten porque afeen una imagen idílica de un césped bien cuidado y de grandes y coloridas flores.

Hoy celebramos el Día de la Naturaleza.

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán, ustedes comprarlos? [...]

Somos parte de la tierra y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Siempre me ha impresionado esta carta de un jefe indio. Cada año en este día vuelvo a leerla y me hace ver que mi idea de naturaleza es más la de un jardín que no de un bosque, más de una cuidada playa que no de un desierto. ¡Qué lejos me siento hoy de la naturaleza!

Publicada por segundo año consecutivo esta carta del jefe indio, he intentado encontrar algún texto literario que hablara sobre la naturaleza. Temo que para algunos temas no sé utilizar los buscadores. Sólo he encontrado el siguiente poema:

Fotografía de Linda 6769

Fotografía en My morning walk de Linda6769.

El bosque

El bosque me contó la vieja historia.
Dijo que hubo otro tiempo en que los hombres
se aventuraban entre su espesura
en busca del oráculo divino.
Pero nadie llegaba a ver el centro
de la selva, donde la pitonisa
resolvía las dudas de los fieles.
Porque no había centro, porque el bosque
era y es un inmenso laberinto
sin principio ni fin, y porque el orden
de las cosas excluye las respuestas.
Y es así como, ciegos e ignorantes,
nos dirigimos hacia el precipicio
de la nada, perdidos en el bosque
de la traición, el odio y la mentira.
Eso me dijo el bosque en un susurro,
mientras yo iba camino de Damasco.

(de El bosque y otros poemas)
Luis Alberto de Cuenca

Tarde de exposición

fabian | 21 Abril, 2005 18:56

Miradas, cuadros: De Millet a Matisse, Glasgow ...

Desde su apertura en 1901, la Kelvingrove Art Gallery de Glasgow alberga una de las más importantes colecciones de arte francés de Gran Bretaña. Compuesta por donaciones y legados, la colección refleja la evolución en el gusto y en el comercio de arte en Escocia durante un período de gran efervescencia económica y cultural. La pujante burguesía industrial, enriquecida y cosmopolita, se inclinó por la pintura francesa contemporánea frente a las pinturas de los maestros clásicos, gracias, en parte, al arrojo de marchantes aventureros como Alexander Reid.

La presente exposición muestra, a través de algunas de las más célebres obras de la colección, la revolución del arte francés acaecida en el siglo XIX y principios del XX, abrazando a su vez un amplio catálogo de los géneros cultivados en este período: paisajes urbanos y naturales, marinas, interiores, retratos y naturalezas muertas.

Fantástica exposición. Margarita trota por las salas mientras voy leyendo una muy buena información sobre cada cuadro. Mi mirada, lenta, se esparce ante esos cielos expresionistas, ante esos paisajes... ¿Dónde ha fijado el pintor el horizonte?, ¿cómo ha encuadrado la figura? La información es muy buena y, tras leerla, la mirada es distinta a la anterior. Me quejo de no haber preparado esta visita: debiera haberlo hecho. Apenas he recorrido la primera sala y Margarita ya ha trotado por las siete salas y ha completado totalmente la exposición. Sólo unos minutos para repasar velozmente lo visto.

De camino al trabajo

El tema de hoy ha salido más veces en esta misma bitácora: en concreto, cuando en su día se habló de Alejandro y de Julio César. El caso es que en esta semana comentábamos en clase de una de las ideas que aparecen en El nacimiento de la tragedia de Nietzsche. Se trataba de la convicción nietzscheana de que en el arte hay más verdad que en la ciencia. Pues para mi sorpresa, apenas podía encontrarse a alguien (en las 3 clases en las que hemos hablado de esto) que vislumbrara qué es lo que quiere decir Nietzsche. Para ellos, la verdad es un asunto científico e intelectual, y no se puede acceder a la misma a través del arte. ¿Cómo va a ser el arte verdadero? La mayoría de los alumnos piensan que el arte es simplemente arte. Nada más. Nada que tenga que ver con la vida. [...]

En cierto modo, si conservamos cuadros, libros o sinfonías del pasado en, entre otros motivos, porque nos siguen comunicando algo, porque esos objetos trascienden su condición de objetos, porque la literatura, en muchos casos, está hablando de toda la humanidad en cada uno de sus personajes. Y una de las conclusiones a las que se llegó fue que no todo depende del arte, sino de la mirada...

Boulé: A vueltas con la verdad del arte

Aprender a mirar o escuchar también de otra manera. ¿Dónde está la mirada, de dónde nace? Quizás hablamos mucho de comunicación y tal vez sea porque está algo ausente. Sólo hay posibilidades de comunicación, pero ¿llegan a ser efectivas? Aprender a ver, aprender a mirar, aprender ... ¿qué? ¿A sentir, a ser sensible? Es un aprendizaje lento, lento y difícil.

La línea del tiempo

fabian | 20 Abril, 2005 18:51

Sustituyo un archivo musical. La música original es de Rossini, pero está muy modificada. Son dos fragmentos perdidos de un movimiento que yo he cortado y pegado uno tras otro. En el primer fragmento hay una frase que se repite pero en el inicio de su desarrollo se convierte en otra, quedando la inicial inconclusa. En el segundo fragmento, apoyado por un bajo de violas y violoncellos, los violines inician una frase con una nota aguda alargada. Es como un canto que tampoco se desarrolla del todo. Yo hubiera querido no sólo que se desarrollara suficientemente sino incluso que se repitiera. Pero al autor no le ha parecido y me ha dejado con las ganas. Me ha puesto una puntita de miel en los labios, sólo una puntita que me ha dejado con el deseo insatisfecho de algo más. Frases inacabadas, desarrollos no realizados, ¡cuántos!, ¡cuantísimos!

Al caer la tarde he visitado la bitácora de Álvaro en Bergen (Noruega), Ojo al texto, y me he quedado con una frase que he recogido en "Noticias cortas". Habla del tiempo cronológico: del pasado y del futuro:

a juicio de los occidentales, el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía, el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario, será demasiado tarde.

tiempo
Fotografía de capitan-patata

Ayer, Miguel, autor de Boulé, en un artículo sobre Einstein habla de un espacio de 11 dimensiones y, en una conversación con Manuel Toharia, en los comentarios, indica que el espacio y el tiempo verdaderos no existen.

La imagen del tiempo es, creo, la de una línea recta. Quizás la sucesión numérica de los años representada en puntos nos induce hacia esa imagen. "El futuro delante y el pasado detrás" es otra representación. ¿Podríamos representarnos el tiempo como una circunferencia? y "el pasado delante y el futuro detrás"? Quizás podríamos. Pero pienso en las 11 dimensiones y me pregunto cómo pueden ser.

Posiblemente sea una tontería, pero he imaginado que el tiempo no es una línea recta ni una curva, sino un centro de gravedad, un peso o masa que atrae. ¿Son otras dimensiones? En el ahora están el pasado y el futuro totalmente atraídos y atrapados. En el acto de pulsar una tecla están (en el aspecto tecnológico) el que utilizó un carbón para pintar en la cueva, quien utilizó una caña para dejar una marca en la arcilla, quien mojó una pluma de ave en tinta ...Todo el pasado está en cualquier acto de nuestras vidas. ¿Y todo el futuro? El presente como punto gravitatorio es sólo una representación. "Posiblemente una tontería" he escrito. Tacho el "Posiblemente". Una tontería sin más.

        [...] Clarea
el reloj arrinconado,
y su tic-tic, olvidado
por repetido, golpea.
Tic-tic, tic-tic Ya te he oído.
Tic-tic, tic-tic Siempre igual,
monótono y aburrido.
Tic-tic, el latido
de un corazón de metal.
En estos pueblos, ¿se escucha
el latir del tiempo? No.
En estos pueblos se lucha
sin tregua con el reló,
con esa monotonía
que mide un tiempo vacío
Pero ¿tu hora es la mía?
¿tu tiempo, reloj, el mío?
(Tic-tic, tic-tic) Era un día
Tic-tic, tic-tic) que pasó,
y lo que yo más quería
la muerte se lo llevó.

Antonio Machado

Antonio Machado era profesor de Francés en un instituto. Se enamoró de Leonor, una alumna. En cuanto ella cumplió la mayoría de edad se casaron. A los tres meses Leonor murió. "Era un día que pasó y lo que yo más quería la muerte se lo llevó". Leonor está presente en toda la obra de Antonio Machado; a veces explícitamente y casi siempre como una ausencia, como una sombra. "Era un día que pasó": ¿realmente pasó ese día? ¿fue un día que finalizó, acabó, pasó? A veces pienso que ese día en que Leonor murió no acabó de pasar nunca. Veinte, cuarenta años más tarde Antonio Machado siguió viviendo ese día. Fue un día siempre presente en la vida del poeta. "¿Tu tiempo es el mío?" pregunta al reloj y éste sólo contesta con su "tic - tac". El tiempo del reloj es un tiempo vacío. ¿Y el nuestro? Centros gravitatorios. Un día, una hora que dura toda la vida. Para Antonio Machado, ¿cuándo murió Leonor?: ¿En el pasado? Creo que no. La muerte de Leonor está presente en toda la vida de Machado. ¿En el futuro, quizás? La imagen que Antonio se hace de sí mismo y que mantiene es la de antes de la muerte de Leonor. No sé. No comprendo del todo el tiempo. Quizás Toharia tenga razón y no exista.

El reino que no es de este mundo: Habemus Papam

fabian | 19 Abril, 2005 18:54

La locutora de TV1 dice: "Un Papa elegido por consenso...". ¿Está pensando en política esta mujer? Un Papa elegido por inspiración divina, como todos los Papas. Es difícil pensar y creer que algo especial, el Espíritu Santo, planea e influye sobre el Cónclave, reunión que tampoco es de este mundo en el que intereses materiales, influencias, luchas por el poder son los ejes que rigen incluso la más mínima elección. Quisiera creer que en el Cónclave no rigen los parámetros de este mundo nuestro y son otros los que dirimen la elección de un nuevo Papa. Esperanza en la Providencia, confianza en el Espíritu que rige la elección y el mundo católico se alegra con el "Habemus Papam" y vitorea con una confianza no entendible por el mundo no basado en la fe al recién elegido Benedictus XVI.

Benedictus XVI

No sigo con atención lo que ocurre en la Iglesia Católica. La respeto e intento conocer sus principios, pero no estoy al día de sus avatares y procesos.
No me es fácil comprender algunas cosas, pero es porque lo intento con la razón, herramienta no del todo suficiente. Lo mismo me ocurre con la Ciencia y con muchas artes. Ante éstas debiera ejercer la sensibilidad y no la razón. A la Ciencia sólo puedo llegar por la fe. Siempre se refiere a elementos más pequeños imposibles de ver. Primero las células, cuando se empezaron a ver por medio del microscopio, ya se refería a las mitocondrias y a los núcleos, luego a los ácidos y a los genes y así sucesivamente. ¿Cómo podemos creer en todo ello sino por la fe o por la credibilidad que nos confieren los científicos? La Iglesia, que trata de un reino que no es de este mundo, afortunadamente no nos dirá lo que quisiéramos que nos dijera. No. Nos dirá lo que realmente cree, nos guste o no nos guste. Y a mí me admira esa postura.

He buscado algo que haya dicho Ratzinger (el actual Papa cuando aún no lo era)

La conciencia y la capacidad del hombre para la verdad

La unidad del hombre tiene un órgano: la conciencia. Fue una osadía de san Pablo afirmar que todos los hombres tienen la capacidad de escuchar la conciencia, separar así la cuestión de la salvación del conocimiento y observancia de la Thorá, y situarla sobre la exigencia común de la conciencia en la que el único Dios habla, y dice a cada uno lo verdaderamente esencial (...)
De todos modos, aquí se enfrentan hoy dos conceptos contrarios de conciencia, que la mayoría de las veces sencillamente se entrometen el uno en el otro. Para Pablo la conciencia es el órgano de la trasparencia del único Dios en todos los hombres, que son un hombre. En cambio, actualmente la conciencia aparece como expresión del carácter absoluto del sujeto, sobre el que no puede haber, en el campo moral, ninguna instancia superior. Lo bueno como tal no es cognoscible. El Dios único no es cognoscible. En lo que afecta a la moral y a la religión, la última instancia es el sujeto. Esto es lógico, si la verdad como tal es inaccesible. Así, en el concepto moderno de conciencia, ésta es la canonización del relativismo, de la imposibilidad de normas morales y religiosas comunes, mientras que, por el contrario, para Pablo y la tradición cristiana había sido la garantía para la unidad del hombre y para la cognoscibilidad de Dios, para la obligatoriedad común del mismo y único bien. El hecho de que en todos los tiempos ha habido y hay santos gentiles, se basa en que en todos lugares y en todos tiempos - aunque muchas veces con gran esfuerzo y sólo parcialmente- era perceptible la voz del corazón, y la Thora de Dios se nos hacía perceptible como obligación en nosotros mismos, en nuestro ser creatural y así se nos hacía posible superar lo meramente subjetivo, en la relación de unos con otros y en la relación con Dios.

Fuente: Religión, verdad y salvación

He encontrado varias conferencias y trabajos del Cardenal Joseph Ratzinger.

Denotaciones y connotaciones

fabian | 18 Abril, 2005 19:29

Cuando los profesores de lenguas abandonan la parte gramatical y tienden a trabajar la expresión se ven envueltos en altas complejidades que, cuanto más se lee sobre el tema, se convierten en obscuridades insondables.

(Ahora tendría que copiar la frase anterior y substituir la palabra "expresión" por "literatura" y acabaría también con las insondables obscuridades) Y me temo que podría substituir la palabra "expresión" por "fotografía", "texto o discurso" y, quizás unas pocas más, y quedarían incólumes las "obscuridades insondables". Y es que todo lo que es comunicación y expresión nos resulta, a mí al menos y creo que a otros, terriblemente desconocido.

¿Por qué una imagen entre mil nos llama la atención y "nos dice algo" que no sabemos qué es pero que de alguna manera sentimos? ¿Cuál es el motivo de que entre miles de frases hay una, posiblemente no la más clara ni la más cuidada, que nos hace pensar y que recordamos incluso varios días después de leerla? ¿Qué tiene aquella escena que recordamos durante años entre las muchísimas escenas de películas que vemos?

¿Por qué unos pocos elementos inciden en nuestra memoria mientras pasan ante nuestros sentidos infinidad de elementos en los que apenas reparamos?

imagen de heather
Fotografía de heather

A mí no me extraña que una gran mayoría de profesores se decanten por el 2 + 2 de la gramática y no por las escurridizas arenas de la expresión. La gramática es "cuadrada", de límites bastante claros, en la que las cosas son o han de ser como las diga el profesor (y el libro). La escritura, la expresión, no. Es sumamente variable. No hay libro ni profesor que pueda "enseñar" a escribir-pensar, todo lo más algunas consejas "estándar" que no se tienen en cuenta a la hora de la verdad.

En la música del Barroco se establecieron una serie de normas sobre las notas que ligaban entre sí y que conforman unos acordes. Pero la realidad es que precisamente las obras que nos llaman la atención son aquellas que no siguen estas normas. Es aquel acorde disonante el que capta la atención y "produce la belleza" de una frase musical especial. Pero no es un montón de acordes disonantes, no. Ni tampoco es uno colocado en cualquier lugar, tampoco. Es un acorde colocado en su punto justo para provocarnos una ruptura, un elemento inesperado que adquiere una significación especial, imposible de expresar con palabras.

No podemos traducir a palabras los lenguajes visuales y auditivos. Sólo podemos decir algunas cosas meramente descriptivas (denotaciones), pero es imposible explicar con ellas las vibraciones o los ecos que nos producen algunas obras. Una obra musical es musical y no es posible explicarla en otros lenguajes. Una obra pictórica o fotográfica es visual y las palabras no pueden reemplazarla.

Si difícil es tratar sobre una obra que utiliza un lenguaje, las cosas se complican cuando el texto o discurso utiliza varios lenguajes. Pero no me he expresado bien. No estoy definiendo con claridad lo que quiero llegar a decir, aunque aún no sepa bien qué es.

Asisto a un concierto de una orquesta en una sala de conciertos. ¿Qué lenguajes se están actualizando? Musical, claro. ¿Visual?, también. ¿Ningún lenguaje más? Y aquí es donde creo que no tengo las cosas claras pues me parece que hay otros "lenguajes" que no sé si tienen nombre y que yo llamaré "vivenciales". Las caras y gestos de los músicos, la "tonicidad" de sus movimientos, la atención y actitud de los espectadores, el clima que se crea ... ¿son lenguajes? Son altamente comunicativos, se respira en el ambiente.

Yo solo y una pantalla de ordenador. ¿Hay un clima como en un concierto? Probablemente hay un clima: el mío. Mientras que el "clima" del concierto es múltiple y elaborado a través de las vestimentas, los perfumes, las flores del vestíbulo, los telones, los tiempos y ritmos de todos los que asistimos y los de la música.

Entre mi soledad y la pantalla del ordenador hay unos hilos que intento colmar con palabras, con esta imagen del cristal partido ... ¿Qué vibraciones crearán? ¿Llegará algo? Comunicar es un arte indescriptible e inenseñable. Aprendemos algo sobre él sin reglas, sin libros que nos digan cómo hacerlo. Son discursos en los que lenguajes desconocidos e incomprensibles nos hacen vibrar, participar.

Insatisfacciones, ansiedades, imaginar el futuro

fabian | 15 Abril, 2005 18:59

Ayer quedé insatisfecho con el buscador Google. Para escribir estas palabras procuro antes encontrar un tema y buscar algunas citas, frases, poemas, etc. sobre él. Ayer el tema era la República, pero no me interesaban citas políticas sino alguna valoración de algún personaje singular que la hubiera vivido. Pensé en Unamuno, pero de sus escritos sólo encontré unos breves fragmentos. Hubiera deseado que estuvieran las obras completas y, en ellas, un buscador. Pero no fue ayer la única vez que sentí esta suave insatisfacción. Hay veces, especialmente en esta bitácora, en las que me gustaría encontrar alguna expresión poética sobre un sentimiento o un estado de ánimo. Por ejemplo, este mismo sentimiento de insatisfacción, ¿cómo podría hacer para encontrar algunos poemas que lo expresasen (e imágenes también - y quizás algún día incluso archivos musicales o vídeos -)? No sé, no sé cómo podría hacerse.

Foto de soulsister
Foto de soulsister

Muchas veces desearía encontrar esa melodía tan maravillosa que nunca me cansara; esas palabras tan plenas que ellas solas abarcaran todos los pensamientos; ese agua tan satisfactoria que nunca más sintiera sed.

La búsqueda ha sido algo compleja. He partido de la palabra "simplicidad" (Simplicidad es evitar lo vano y concentrarnos en lo que es importante., en meditaciones); luego me he encontrado con Sólo es pobre aquel que siempre desea más. (en proverbia) y entonces es cuando se me ha ocurrido lo de "saciar la sed" que me ha llevado a un poema de José Angel Buesa (tan exageradamente protegido que incluso me impide copiar la dirección de la página) y del que selecciono sólo cuatro versos:

Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombras en cada abismo
en este amor que es siempre el mismo
pero que siempre es diferente.

Insatisfacciones que originan ansiedades y que impelen a imaginar formas y fórmulas que suavicen esas insatisfacciones, formas y fórmulas que con suerte y acierto construyen el futuro. ¿No están las emociones y los sentimientos en la base de todas las acciones humanas? Y, sin embargo, qué difícil es darles un nombre y catalogarlas; qué dificultad expresarlas en palabras, imágenes, sonidos y, en todo caso, reconocerlas en las palabras, imágenes y sonidos de los demás. Quizás esta dificultad en transmitirlas sea una de las fuerzas que nos empujan a intentar darles salida a través de la realización de nuevas obras, nuevos productos; es decir, en la construcción de ese futuro más que perfecto en que las insatisfacciones sean mínimas ... ¿Podrán vivir entonces los humanos?

República y Titánic

fabian | 14 Abril, 2005 18:40

Trabajábamos hoy en clase un texto sobre el Titánic. Simplemente tocaba ese texto sin haber caído en cuenta que precisamente en esta noche es el aniversario de la catástrofe. Más tarde me he enterado de que hoy también es el aniversario de la República. Coincidencia de aniversario de acontecimientos que ninguna relación tienen entre sí. Ahora, al sentarme a escribir algo, me sorprende la coincidencia del aniversario y pienso que ambos duraron poco y acabaron mal.

Titánic

No tengo suficientes conocimientos históricos sobre las Repúblicas españolas. Leo alguno de los artículos periodísticos y otros con los que me encuentro, aunque los pongo totalmente en el saco del escepticismo y de lo que más vale no creer. Tampoco creo en las palabras con mayúscula; no por ser una Democracia o lo que sea lo juzgo bueno o malo. Creo que son los actos los que deben ser juzgados y no el nombre propio que se le atribuye.

La historia del Titánic es muy conocida y no sólo por la película. Es una de estas historias que se convierten en mito. Siempre interesan las historias en las que el más poderoso cae vencido. Y lo interesante en este caso es que no fue porque algún "enemigo" lo hundiera. No. Es el peligro inesperado, el accidente en el que no se había pensado, el iceberg apenas visible.

Es como un mito del mundo moderno en el que creemos que controlamos las variables. Nos creemos que lo sabemos "todo" y aparece lo más natural, algo que ningún humano ha fabricado sino que está en la naturaleza: un iceberg, algo de lo que sólo vemos una pequeña parte. Es una imagen muy plástica: la naturaleza vence. La parte no visible de la naturaleza hunde el conocimiento más avanzado. La naturaleza esconde una parte no conocida (la más voluminosa). El orgullo humano, su apariencia de saber, de poder y de progreso choca contra esa naturaleza desconocida.

Cuando escribo estas palabras sospecho que las tragedias del Titánic y de la República quizás tengan elementos comunes.

Ciudad medieval

fabian | 13 Abril, 2005 19:32

No he terminado las tareas que tenía para hoy. Margarita, mi mujer(!), me ha dicho que saliéramos esta tarde. Ella se lo prepara mediante un libro sobre Palma y planifica y dirige el itinerario. Yo me dejo llevar. Lo malo es que entre otras visitas - la de hoy, la capilla donde yacen los restos de Ramon Llull - entra en los grandes almacenes. Yo la espero en la calle y esta espera se hace larga.

Calles y callejones. Edificios antiguos. "Calle de los carpinteros", "Calle de los peleteros" ... ciudad antigua que sólo conserva los nombres de la ciudad medieval, de los gremios artesanos en los que se entraba como aprendiz y, tras bastantes años de aprendizaje y una difícil prueba, se accedía al rango de oficial. ¿Vivían todos los carpinteros en la misma calle? Hoy no queda ninguno en ella. En la ciudad actual no se ve trabajar más que a los dependientes de los comercios. La gente pasea, se sienta en algún rincón donde un tibio y agradable sol vespertino calienta incluso el frío aire que atraviesa la ciudad. ¿Se trabaja enla ciudad actual?

artesanos

El único taller que he encontrado en toda la tarde. El tapicero, en el momento de hacer la foto se había trasladado hacia la parte derecha de la fotografía. Alguien sí trabaja, quizás sólo esta persona.

Cuando yo era niño había muchos talleres parecidos a éste. Muchos y muy variados. Incluso algunos ocupaban parte de la calle con sus materiales y herramientas. Los niños nos parábamos a ver cómo se trabajaba. Las herramientas que utilizaban. Recuerdo los paneles donde colgaban las herramientas. Alicates de distintos tamaños, sierras, tenazas... Eran muy escrupulosos con ellas y su orden. Incluso recuerdo en los bancos las anotaciones a mano que hacía el cajero y cómo, mediante papel carbón se hacían varias copias de una operación y luego se añadían a unos pinchos donde se sujetaban los del mismo color.

Hoy no vemos nada. Los niños de hoy no ven trabajar a nadie. Esto del trabajo es algo que se hace como a escondidas. Hoy ni siquiera se pesan los productos ni se envuelven. Hoy incluso han desaparecido los olores que sentíamos al acercarnos a los ultramarinos en los que el café se molía. Ni tan siquiera vemos las manos manchadas de los mecánicos que en plena calle revisaban las bujías o analizaban el carburador del coche. Una impóluta secretaria nos atiende y no sabemos ya ni cómo se abre el capó del coche. Hemos perdido olores, sonidos (a veces molestos) y saberes de esas ciudades no tan medievales en que se trabajaba a la vista de todos. Hemos perdido una parte importante de la educación que proporcionaban.

[...] Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!

Nicanor Parra: Hay un día feliz (fragmento)

 
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