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Incoación modificación BIC de la torre de Portocolom o Torre del Faro (Felanitx)

fabian | 27 Juny, 2013 22:11

Incoación de la modificación del expediente de delimitación de la torre de Portocolom o Torre del Faro (Felanitx) declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

Fuente BOIB núm. 090
Fecha publicación: 27/06/2013

[No he encontrado fotografía, sólo la que publica la Última Hora]

 (Segueix)

Rusiñol, de jardines y de islas (Palma, 1919)

fabian | 27 Juny, 2013 11:27

Hoy voy a romper el hilo cronológico de los textos de Rusiñol. He leído en alguna parte que fue pintando en un jardín de Córdoba cuando se le ocurrió la idea de isla. ¿Qué tienen en común los jardines y las islas? Ambos son espacios singulares, ¿apartados del bullicio cotidiano?, ¿ajenos a la cháchara política, al bombardeo comunicativo?, ¿son espacios donde el tiempo se ralentiza, se siente de manera distinta?, ¿hay jardines e islas imaginarios?

Rusiñol viaja a una isla. El hecho de ser Mallorca y de haber vivido siempre en una isla quizás distorsione la comprensión o la guíe hacia derroteros más concretos. "Una isla está rodeada de agua por todas partes", va repitiendo en sus textos, señalando esa barrera difícil de traspasar."Yo deseaba una isla que no estuviera «rodeada de mar por todas partes»: una isla de la que uno pudiera volverse al estar cansado de ella, sin tener que correr sobre las olas;", dice en su primer artículo. Una isla de ida y vuelta, que no dejara marcas.

Rusiñol: Jardín del Pirata

Una isla, para quien no ha visitado ninguna, es un lugar extraño. La literatura sobre islas dan imágenes paradisíacas que conforman un concepto o preconcepto o prejuicio sobre una isla idealizada. El comienzo de la serie es claro "Yo sé de una isla cubierta de polvo de oro, de pájaros y de verdura.". Al llegar a Palma quiere cerciorarse de que está en una isla "¡Estábamos ya en la isla! Nuestros pies andaban en tierra firme, [...] hubiéramos corrido por la arena en dirección circular, para poder convencernos de que realmente estábamos rodeados «de agua por todas partes» y de que la isla era auténtica y no una broma de las tercas compañías de vapores." y la isla idealizada se desvanece: "Porque á juzgar, señores, por lo que veíamos al alcance de nuestra mirada de lince, ó aquello no era isla, ó éstas son de la misma conformidad que cualquiera continente. Nada de moluscos fósiles colocados en medio de los caminos para uso esclusivo de los pobres robinsones, nada de cabañas de juncos para las siestas indígenas, ni un negrito á la vista, ni un mísero cocodrilo, ni tan siquiera una pequeña danza " Es entonces cuando describe una ciudad sucia, triste, de un exceso de piedra ...

Rusiñol, viajero, al final des ese año de 1893 publicará otra serie de artículos bajo el título de "Desde otra isla". Esa otra isla, también rodeada de agua por todas partes, no estaba en medio del mar sino de un río: el Sena, cerca de París, la isla de San Luis.

Posteriormente, entre 1901 y 1903, fue su estancia en Mallorca. En Palma pintando el Gran Hotel, en el Terreno, en Sóller (habría que buscar qué cuenta el samanario "Sóller" de esa estancia) y sus cuadros de los jardines de Mallorca. Expone en Sóller y, ya en Barcelona, muestra las más de treinta pinturas sobre los jardines de Mallorca.

Islas y jardines, espacios aislados, ajenos al tumulto mundano. Pasan años y muchos acontecimientos, incluso la Gran Guerra, la del 14 y en el año 1919, Rusiñol vuelve a Palma, a una isla:

Tornada a Mallorca

Des d' algún temps abans de la gran guerra no havíem estat en la meravellosa illa de Mallorca.

Hom pot dir que res s'ha mogut en aquesta terra de pau, en aquest penyal assoleiat, en aquesta petxlna de paisatges. La lluita que tot ho ha trasbalsat aquí no hi ha pogut clavar les ungles. La terra està intacte i els homes també. El cel no ha arrugat el front, i ni una sola gota de sang ha tenyit la blavor de l'aigua.

En entrar al port, allí damunt el moll, veiem els mateixos homes que esperen el vaixell... per esperar-lo, als mateixos llocs de sempre. Hi ha una boia al mateix indret, que segueix gronxant-se com abans, i se li ha fet un xic més de molsa; mes enllà hi ha anclat com sempre el mateix torpediner de guàrdia, del mateix color de cendra fosca, sense una rascada a la pell; a la proa d'un barquet hi ha aquell pescador de canya, que potser no s'ha mogut des d'allavors, i segueix no pescant el mateix de sempre, i li han sortit dues arrugues al front: les de la paciència; i, allà al lluny, les mateixes cases es reflecten al mateix lloc, i mitja dotzena de coloms pasturen, de pares a fills, les engrunes de blat que cauen damunt les lloses de la Riba.

Desembarquem i, en veure les cases, veiem que tampoc res ha canviat. Sota d'una barbacana comptem divuit nius d'oreneies, en lloc dels dinou que n'hi havíem deixat (es veu que n'hi ha un per llogar). Les campanes de la Seu segueixen tocant amb el mateix ritme i la mateixa majestat; el Born, com abans, segueix intacte; els mateixos balancers, a la porta dels casinos, amb els socis d'aquell temps, els quals no s'han tornat ni joves ni vells; aquelles noies passejant-se fins el dia del matrimoni; aquell café amb les dues columnes que ni s'han arronsat ni han crescut; aquells grans ciutadans asseguts cadascú a la seva cadira; el nostre amic En Gabriel Alomar anant al moll i tornant al Born, i sortint del Born cap al moll; i els sis capellans i els deu oficials, les dues dotzenes de plàtans que han crescut perqué havien de crèixer, però que han crescut poc per no ofendre la santa calma deleitosa d'aquesta venturosa terra.

Es clar que aquell famós tramvia tan primiitu ja no existeix, i que ara hi ha tramvia elèctric, pero aquí fins l'electricitat és bondadosa i moderada; és clar que han caigut les muralles, però, més que caure, s'han deíxat caure, s'han ajegut, han relliscat, damunt la plana dels voltants; és clar que fins hi ha sindicalistes, però ¿qué ve a èsser el sindicalisme davant d'aqüestes muntanyes que ja fa mils anys que estan sindicades, vivint amb Santa Harmonia; i és clar que hi ha revolucionaris i tot, però els de Mallorca revolucionen a distància, guardant la pau per llur llar. La mar que volta a aquesta terra no vol soroll, i fa bé.

Les guerres, les revolucions, els odis, les venjances i els crims, que han tingut lloc aquests darrers temps, no han atravessat sa blavor. I és que aquest poble, en sa saviesa, ha entès que per cada nova que arriba bona, per telègraf n'arriben trenta de dolentes, i s'ha tancat, conscientment, a l'isolament sense fils. Els fils del món no duen res de bó, i aquesta illa benaurada hi ha sapigut posar un llatzaret. I venturós, cada dia més, el poble que no porta pressa.

Xarau

Publicado el 30 de mayo de 1919 en La Esquella de la torratxa (Barcelona)

Rusiñol: Castell del Rei

Años antes de esta "tornada", Rusiñol había publicado "L'Illa de la Calma". Creo que hubo algunas protestas al considerar que ponía a los mallorquines como algo perezosos, lentos, tendré que buscarlo, no lo sé. Pero hoy quería presentar esta visión de 1919 y la idea de que alguna relación hay en la mente de Rusiñol entre los jardines que pintaba y la concepción de una isla como espacios, ya no idealizados "cubiertos de polvo de oro, de pájaros y de verdura", pero sí "rodeados de agua por todas partes". Los cuadros de Rusiñol de los jardines de Mallorca no muestran tapias que los aíslen del exterior; las tapias quizás son marinas, el agua del mar. Y, tanto los jardines como las islas, dejan una impronta, unas marcas ... "Yo deseaba una isla que no estuviera rodeada de mar por todas partes" escribe en pasado. Quizás el tiempo transcurra en las islas, en los jardines, de otra manera.

Alta mar: Santiago Rusiñol: L'Illa de la calma

Nota: Todos estos escritos periodísticos de Rusiñol los pondré al final en un archivo pdf y epub ordenados cronológicamente.

Rusiñol: 'Desde una isla / Palma'

fabian | 26 Juny, 2013 12:45

Recojo de La Vanguardia el segundo artículo de la serie "Desde una Isla" en que Rusiñol cuenta sus impresiones de su primer viaje a Mallorca. Se publicó el jueves 23 de marzo de 1893.

Santiago Rusiñol

Desde una Isla: Palma

Como pudo ver el que leyó nuestra epístola anterior, tras un viaje inmoderado, llegamos á estas tierras de Mallorca, desembarcando en sus playas por medio de una palanca.

¡Estábamos ya en la isla! Nuestros pies andaban en tierra firme, y á no ser por ese estorbo de maletas que el hombre lleva sobre su propia conciencia cuando anda por el mundo, hubiéramos corrido por la arena en dirección circular, para poder convencernos de que realmente estábamos rodeados «de agua por todas partes» y de que la isla era auténtica y no una broma de las tercas compañías de vapores.

Porque á juzgar, señores, por lo que veíamos al alcance de nuestra mirada de lince, ó aquello no era isla, ó éstas son de la misma conformidad que cualquiera continente. Nada de moluscos fósiles colocados en medio de los caminos para uso esclusivo de los pobres robinsones, nada de cabañas de juncos para las siestas indígenas, ni un negrito á la vista, ni un mísero cocodrilo, ni tan siquiera una pequeña danza de la clase de guerreras para entretenimiento de los que íbamos llegando. Gasas con cuatro pisos y pico, palacios levantados con sabias reglas de arquitectura, calles empedradas tersamente y mil detalles de una civilización llevada al máximo grado, pero que no cuadraba con la idea que de una isla nos habíamos formado desde nuestra tierna infancia.

Ya apenas desembarcados, admiramos un precioso edificio que nos dijeron que era la Lonja... ¡Qué conjunto! ¡Qué de preciosos calados! ¡Oué holgura en el trazo general y qué cariño de artista en los más pequeños pliegues de aquella obra selecta! Los adornos en aquellos grandes muros, están tan sobriamente colocados, hay tanto derroche de esa difícil desigualdad artística de los monumentos góticos, las lineas corren con tal suavidad, deteniéndose aquí para formar un doselete, curvándose más allá para dar paso á un follaje, encontrándose siempre en un punto que podríamos llamar el punto de la armonía, que hace de tal edificio un ejemplar de lo más perfecto que pueda verse en el arte de la ojiva.

Poco rato nos detuvimos á contemplar el edificio, porque el hombre que viaja, como es cosa sabida que el viajar enseña mucho ha de aprovechar el tiempo y acumular la enseñanza á toda prisa, deteniéndose tan sólo los momentos más extrictos que reclama un entusiasmo prudente, y si bien merecía el edificio algunas horas de estudio, como íbamos itinerados, continuamos andando.

Pasamos por el pie de unas murallas, y dejando á nuestro paso los consumos, el brazo militar acuartelado, y otras dependencias del ramo de administración que para uso interno y defensa exterior necesita todo pueblo, llegamos á lo que aquí se llama el Borne.

No es éste, como el nuestro, centro de verduleras, horteras y otras frioleras de la misma calaña y catadura, ni manjar apetecido de concejal ambicioso, sino cultísima rambla colocada en medio de la ciudad, paseo y salón al aire libre al mismo tiempo, lugar con fisonomía propia, eje sobre el cual, en retórica figura, da vueltas toda la isla. Allí acuden los menestrales al caer de la tarde, á conversar de política ó de otra cosa agradable si no son aficionados á los negocios de Estado; allí acuden los militares y empleados á pasear, aprovechando los cortos instantes que sus ocupaciones les dejan en libertad; allí los señores graves á cambiar de clase de aburrimiento que les impone la grave seriedad de que se ven revestidos; los hijos del pueblo con sus anchos sombreros de castor, la pollería elegante y las chicas de Palma, hermosas la mayor parte, así las que visten imitando el último figurín que llega del continente, como las que siguiendo las añejas tradiciones enmarcan su rostro expresivo con el lijero volante, dejan caer su cabello trenzado sobre el mantón y muestran el brazo desnudo, destacando triunfante sobre una fila de botones de oro mate.

Ya se comprende que con tales elementos, con tanto sol, con tales ojos brillando debajo de tan negros cabellos, sean muchos los que á fuerza de ir solteros al Borne, acaben por salir de allí tomando el rumbo del matrimonio y se encuentren casados por obra y gracia de la fuerza seductora de un paseo. Los árboles que le dan sombra, las terrazas que lo miran, algún ciprés que asoma por detrás de la alta tapia, y sobre todo la línea de bancos de piedra y los jarrones colocados á lo largo del paseo, imprimen á éste un aire entre melancólico y romántico, como uno de esos grabados de principios de este siglo.

Allí el hombre, por mucho que lo sea, se siente languidecer, siente deseos de pasar la vida de un modo contemplativo, vivir sentado y soñoliento, oir el ruido del mundo á través de las azules fronteras de una isla, no trabajar ni aun para vivir, y quedarse aletargado en aquellos bancos de piedra, ni oyendo pasar las horas ni sintiendo correr el tiempo.

Esto hubiéramos hecho nosotros, á no llevar escrito en la conciencia aquel maldito itinerario que no nos daba ni un punto de reposo. El, con su concisión inglesa, nos marcaba la hora de la comida, y tuvimos que seguirle, y comer á toque de itinerario; él nos dijo, que después de la comida el hombre civilizado debe tomar su café, y al café nos fuimos y lo tomamos y hasta cigarro y aun copa para dar gusto al condenado plan, que nos lanzó por fin á la calle á ver lo que deseábamos ver, pero no con aquella puntualidad que no daba tregua al cuerpo ni reposo á nuestro espíritu.

Seguimos por estrechas calles y tortuosos rincones. Los aleros de las casas, artísticamente laborados, adelantaban á ambos lados saludándose con su respetable testa; de vez en cuando descubriáse un primor; una pequeña ventana, íntima como un secreto, adornada de pulcrísimas manos de mujer, esculpidas, de estilo gótico ó plateresco; otras veces estos ojos de las casas dividíalos fuste esbeltísimo, coronábalos ligerísimo capitel y abrigábanlos guirnaldas de plantas cuidadas con delicado cariño; y más allá eran altas, cuajadas de escultura, con cabezas destacando de adornos renacimiento, cerradas sus ventanas al parecer para siempre, é imprimiendo al edificio una soledad de muerte. Aquí se dibujaba un escudo, pasábamos bajo un arco más allá, y á todos lados veíamos grandes portadas dando paso á patios descomunales.

Eran éstos, severos la mayor parte, pero de una severidad que daba frió al cuerpo. En el centro columnas robustas, de mármol, anchas de base y coronadas de sencillo capitel, piedras en el suelo con hierba creciendo en las junturas, un pozo en un ángulo, una verja en el fondo dejando entrever la única nota risueña para servir de contraste, y á un lado la escalera, anchísima y desolada, subiendo majestuosa entre desnudas paredes hacia las habitaciones que presentíanse detrás de aquellos espesos muros como algo deshabitado, oliendo á soledad y á muebles viejos, á palacio desierto y á tapiz apolillado... el alma las rechaza en demanda de un rincón de intimidad, de una tibia buhardilla donde vivir en familia y no morir en la desolada anchura de una grandeza perdida.

Dejando las de la vida y siguiendo nuestro impuesto derrotero, pasamos por otras calles y llegamos frente la Catedral, que es donde llega siempre «el cansado viajero». Lo primero que de ella vimos fue, naturalmente, su fachada, y ¡ojalá que no existiera! No parece sino que desde principio de siglo, hubo un saldo de fachadas y que compradas á bajo precio hayan ido pegándolas á nuestros más hermosos monumentos. No diré que esta sea peor que la de nuestra basílica, pues entre las dos siempre parece peor la que se tiene delante, pero la de aquí tiene al menos el atractivo de lo grande, y si no tiene más belleza al menos entraron en ella más jornales y más piedra. ¡Que contraste con las pequeñas portadas laterales! ¡Qué revolcón para el flamante arquitecto! De aquellas plantas modelo de buen gusto, bordadas en las estrías de la piedra, no supo aprovechar ni una hoja! No supo ver ni una línea de aquellas que allí tenía dictándole la más perfecta armonía! No llegó á ver ni el conjunto, ni uno sólo de los hermosos primores que allí existen, para su propio remordimiento!! Lástima, pensamos, que muchas de las obras malas, sean de tan duradera piedra como las pocas buenas que el hombre acierta, y esto pensando, entramos en el interior, por orden siempre de nuestro severo y concienzudo itinerario.

La impresión que el templo produce es de grandeza. Altísimas columnas desparramándose en bóveda, allá, en altura extraordinaria, rosetones fornidos, altares toscos, ventanales inmensos, tabicados la mayor parte, que imprimen al interior un sello de fortaleza, un algo de falta de detalles que da belleza majestuosa á su conjunto, armónico pero.desnudo, selecto de líneas pero indicadas sobriamente, un aire, en fin, de arquitectura masculina si me está permitida esta imagen, que imagen es de la nuestra.

No faltan otros detalles innumerables y bien valdría la pena de hablar de ellos, pues ni faltan joyas que ver en toda catedral de esta importancia, ni gente de importancia falta, que se muere en época oportuna para dar que hacer con lucimiento á los arquitectos; respectivos, labrando tumbas para su eterno descanso, más ó menos góticas, platerescas menos ó más churriguerescas ó barrocas.

Saliendo al exterior, por otra puerta, otra vez nos encontramos frente á frente de aquel mar de nuestras pasadas tormentas. A pesar de su belleza, reconocida por todos los pueblos civilizados y algunos que no lo son, á pesar de sonreírse aquel día con su más azul sonrisa, mantuve firmes mis rencores, ofendido de su mal comportamiento, y si no le negué el saludo fue porque empezaba á temer que otra: vez tendría que correr sobre sus «embravecidas olas» si, en efecto, era isla el terreno que pisábamos.

Por él fuimos siguiendo las murallas. Son éstas altas y sucias, como todas las murallas de todas las plazas fuertes. Aunque poco inteligente en la materia, no he de callarme que, á pesar de su volumen, las considero de poca resistencia para la defensa. En la guerra de Calaf, última campaña á que he asistido en persona y donde se guerreó á la moderna, usábamos el sistema de trincheras, y á fe que fueron precisos un sin fin de cuerpos de ejército para dar un asalto, que resultó concienzudo. Para lo que no tienen precio las murallas es para servir de estorbo. Obligadas las casas á vivir al amparo de los muros y no pudiendo crecer por lo ancho, crecen por lo alto hasta perderse de vista, vuélvense angostas, y si bien ganan en ello desde el punto de vista pictórico, pierden bajo otros puntos de vista que no dejan de ser importantes.

Un sin fin de ellas vimos en los barrios pobres, típicas la mayor parte, albergando maestros y oficiales de esos pequeños oficios que tienen más poesía que dinero, cobijando tiendas extrañas en las cuales no se sabe lo que venden á fuerza de vender tantas cosas á la vez, sirviendo de palomar á todo un mundo de obreros que se estrujan hasta en las mismísimas grietas, ganando el terreno palmo á palmo, aquel terreno que sobra en los anchos caserones de que hablábamos antes.

Por delante de ellos volvimos de nuevo á pasar, y por delante de otros barrios, y más iglesias y más murallas y calles, hasta que, rendidos y burlándonos del feroz itinerario, nos sentamos. Lo hicimos en un banco de piedra de las Casas Consistoriales; un banco resguardado, bajo un balcón, por alero labradísimo. No he visto nada más propio que aquel asiento, cobijándose bajo la casa del pueblo, abrigado por sus muros y teniendo por dosel la propiedad de todos los palmesanos.

Poníase el sol, y bajo su influjo y el influjo del cansancio, sentimos un asomo de tristeza. No hay duda, pensamos, esto debe de ser una isla «rodeada de mar por todas partes». Quizás no haya medio de volver á la península sin pasar por el furor de los líquidos; pero ¿qué importa? bella es la isla, buenos han sido sus hijos con nosotros; en vez de indios, como en las islas que cantan las geografías, no encontramos más que amigos ilustrados: pues bien, si el mar no cede, nos quedaremos aquí á vivir en santa paz por los siglos de los siglos.

Santiago Rusiñol.

Palma de Mallorca, Marzo del 93.

Santiago Rusiñol: "Desde una Isla /Palma" (La Vanguardia, 23/03/1893)

La Lonja, el Borne, la Catedral... ya Rusiñol se refiere a la fachada actual, la de Peyronnet, pues el terremoto que lastimó la fachada antigua fue en 1851. El Ayuntamiento con su banco "si no fós"; las murallas que serían derrocadas a partir de 1902, y el mar que tanto le preocupa.

Tesis Doctoral: 'Santiago Rusiñol: vida, literatura i mite'

fabian | 26 Juny, 2013 10:42

  • Título: Santiago Rusiñol: vida, literatura i mite
  • Autora: Margarida Casacuberta Rocarols
  • Universidad: Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Filologia Catalana
  • Fecha defensa: 20-12-1993
  • Enlace: Tesis Doctorales en Red

Margarida Casacubierta es también autora de varios artículos y libros: Ficha en Dialnet.

Los viajes de Rusiñol a las Baleares ('Desde una isla: El viaje')

fabian | 25 Juny, 2013 22:05

Escribo este título sin conocer bien su contenido, Sé que Santiago Rusiñol (1861 - 1931) estuvo en Mallorca. La Wikipedia indica que fue en 1901 ("En 1901 fue a Mallorca con Joaquín Mir"). Es el único dato que indica en relación a Rusiñol y Mallorca. Aquí pintó y también escribió sobre la isla. Varias veces ha salido Rusiñol en esta bitácora (ver. Rusiñol en Alta mar), pero nunca he tratado de sus artículos en la prensa. Publicó en La Vanguardia y en un periódico satírico titulado La Esquella de la torratxa. En el primero lo hizo en Castellano y en el segundo en Catalán.

En el año 1893, 16 de marzo, publica en La Vanguardia el primer artículo de una corta serie que tituló "Desde una isla" que comienza con un párrafo de Flaubert: "Yo sé de una isla cubierta de polvo de oro, de pájaros y de verdura":

Desde una isla: El viaje

«Yo sé de una isla (dice Mátho á Salammbó) cubierta de polvo de oro, de pájaros y de verdura. Sobre las montañas, grandes flores llenas de humeantes perfumes, se balancean como eternos incensarios; en los limoneros, más altos que los cedros, las serpientes color de leche hacen caer con los diamantes de su garganta, los frutos sobre la hierba; el aire es tan suave que no llega allí la muerte».

La lectura de este pasaje de Flaubert, y la isla misteriosa de Julio Verne, habían hecho nacer en mi espíritu un deseo, una ambición, ó una locura: perderme en una isla, á todo precio: vagar en ella como uno de tantos robinsones como andan perdidos por el mundo, y solo conmigo mismo, ni leer los periódicos, ni estar al habla con las majaderías del mundo civilizado, ni tener que estar al corriente de los líos que se traen y se llevan los mortales, sobre la costra terrestre.

Pero esto tenía para mí un inconveniente gravísimo. Yo deseaba una isla que no estuviera «rodeada de mar por todas partes»: una isla de la que uno pudiera volverse al estar cansado de ella, sin tener que correr sobre las olas; una isla de quita y pon, como quien dice, y esto, naturalmente, era imposible.

Con todo, consulté el mapa máximo, ó sea el mapa mundi; lleguéme por aquellos medios quesos, hasta parajes poco menos que deshabitados, salté meridianos y ecuadores, y no encontrando nada á gusto, me dije: ya que no hay una isla sin la molestia del agua, me llegaré á la más próxima, que fama goza de hermosa y tiene hijos, que á más de sernos hermanos, son buenos y hospitalarios, según todas las crónicas que se han escrito ó recitado.

Pensando esto me dirigí al vapor, que debía salir á las cuatro de la tarde. Era un vapor como otros muchos vapores que salen y entran del puerto, poniendo en movimiento todo el sistema de bolas de la torre de Montjuich; un vapor que calzaba un sin fin de toneladas; ancho de popa y más estrecho de proa, sereno, pretencioso, con su alta chimenea en el centro y su multitud de cuerdas, útiles la mayor parte y algunas decorativas. Á su bordo, á más de los pesajeros naturaíes á todo barco bien nacido, venían una banda de bohemios, con su carro lleno de harapos y mendrugos, su colección de chiquillos vestidos á lo desnudo, la madre dando el pecho á tres ó cuatro y el padre fumando sendas pipas de alquitrán con serrin de caoba y palo santo; venía un carrito con un niño contrahecho; venía el inglés de siempre, derecho como un poste al lado del timonero; venía la carga, el lastre y finalmente nosotros, que con una serenidad digna de más ó menos encomio, mirábamos la maniobra de largarnos, alineados á las barandas del buque y agitando los pañuelos, porque así se acostumbra en estos casos de despedida.

El mar en tanto presentaba lo que se ha dado en llamar la mar de fondo. Agitadas las olas por otras olas que había sin duda en el fondo de las aguas, y por el viento que soplaba Sud-Oeste, ó sea en dirección contraria á nuestro intento, empezaba á imprimir al trasatlántico lo que, en mal hora también, se ha dado en llamar un suave balanceo. Ora subíamos por un lado y veíamos Barcelona alejándose y perdiendo el equilibrio; ora era Montjuich que se inclinaba con toda su artillería, ya las montañas perdían su graciosa silueta; ó bien la tierra á más de aquellas vueltas que da en calidad de planeta, daba otras que no eran de un gusto exquisito y que nos hacían perder la clara y extricta noción de toda geografía.

Montserrat, por un momento nos hizo ver á donde estábamos, pero aquella crestería fue borrándose en el confín de las aguas, y ya sin nuestra montaña, á fuer de catalanes, nos sentimos un vacío.

¡Anochecía, y á nuestro alrededor no vimos más que mar y cielo! No vimos más que un cielo triste y un mar en danza, que sólo había visto pintado en los exvotos! Un equinoccio en perspectiva, un vaivén tan pronunciado, que no podía ser de buen agüero en aquellas circunstancias de no poder desembarcar á nuestro libre albedrío!

Un momento, pensamos tirar aquellas botellas que tan buenos resultados dan á los náufragos de experiencia, con su papel rollado conteniendo las señas personales del individuo, la cédula, el pasaporte, y una moneda de cobre; pero no había ni una botella vacía y nadie era capaz de vaciarla en tan apurados trances. ¿Qué hacer? como dicen en las novelas. ¿Qué intentar? ¿Qué camino seguir? El más corto. ¿Qué resolver? Pues, ponernos pálidos, de una palidez de cera, é irnos desfilando hacia el camarote sin pérdida de momento.

Así lo hicimos, y la cubierta antes tan animada, fue quedando desierta entre la augusta soledad de las malhadadas olas. Uno á uno fuimos bajando con cara patibularia, huyendo de la tormenta; los bohemios primero, ocultándose en los últimos pliegues sucios de su cariñoso carro; el del carrito luego, los continentales é isleños y todos, menos aquel inglés impertérrito, todos como castores fuimos entrando en el camarote, y subiendo en aquellas camas colocadas como tumbas de segunda.

A poco de estar enterrados, oimos una campana que llamaba con lastimero sonido. Sin duda han tirado á alguien al mar para aligerar el barco, pensamos, ó quizás sea la señal de haber perdido el rumbo. Nada de eso, tocaban á comer, los grandísimos guasones. Como si alguien fuera capaz de echarse algo en el estómago, cuando todos hacíamos lo contrario. ¡Cómo si alguien comiera, en vísperas del naufragio! Decididamente, el mar tiene amarguísimas ironías, reflexioné, tomándome una taza de manzanilla y ocultándome entre las sábanas.

Lo que entre ellas sentí, ayúdame á describirlo, oh, gran Neptuno! A veces, se me subían los pies á alturas inverosímiles, quedándome pies arriba como un gimnasta aguerrido; á veces, me incorporaba erguido.como los fantasmas del Roberto; ya nos sentíamos en un abismo, como si bajáramos al fondo de las aguas ó nos cargaban de lastre, ya subíamos, para caer más tarde en los abismos de las algas. No se conocía el equilibrio en aquella casa andante. La línea horizontal se perdía en un mar de confusiones, y hombres y objetos habíamos olvidado la noción de toda estabilidad, yendo sin ton ni son con desarreglo de físicas y geometrías.

A todo esto el pistón de la máquina motriz, con una constancia digna de grandes elogios, seguía un compás ajustadísimo, terco é incansable; pero que nos volvia locos á fuerza de terquedad y precisión. Aquello era algo así como el péndulo regulador de aquel suplicio, el que llevaba la batuta del mareo, la mano oculta que luchaba con las olas para hacernos pagar los platos rotos en aquel terrible trance.

Este llegó al colmo al entrar el sol en funciones. El agua saltaba por encima del navio, escalando casas ajenas y apartándose de los límites naturales, en vista de lo cual y preguntando el porqué de tal estruendo, me dijeron, gente que podía saberlo, que la propia dragonera estaba en el horizonte. Figúreme que esto sería un animal de muy mala catadura; un dragón gótico, un ídolo japonés con riquísimo traje de concha y gran surtido de uñas y colmillos; una patum marítima, ó la serpiente apocalíptica, que ven todos los años los balleneros, según cuentan los periódicos de los Estados Unidos; pero no fue nada de eso: era una isla, «rodeada también de mar»; una isla en persona, anunciándonos que estábamos cerca de tierra.

¡Con qué gozo vimos aquella tierra de Mallorca! Con qué ansiedad subimos á cubierta, calmado el mar quizás por ocultos temores. Entonces comprendimos la alegría de Colón, tan bien cantada por muchos en el centenario pasado! Entonces di por bien pagadas las promesas de naufragio y las realidades del mareo, en vista de aquella costa que apuntaba, y nos lanzamos á mirarla robando luz nuestros ojos para ver más panorama, y más belleza extendida allá en el fondo.

Entrábamos en anchísima bahía. Una bahía de subidísimo azul, augusta, bañada de serenísimo cielo, y casi rodeada de isla, en justa correspondencia. El agua en ella, no parecía ser la misma que tan tenaz estuvo poco antes con nosotros. Aquí, en vez de la furia y malos modos, se encrespaba sólo para dar relieve á su masa, variedad á la monotonía y cambiantes de colores y reflejos, que recogía del aire, de las barcas de vela, y de la costa. Esta, á la entrada, se presentaba acantiílada. Grandes peñas bañándose, con ocre en la frente y calzados sus pies de musgo; pedruzcos surgiendo de entre las olas y éstas mojándolos de espuma, y retirándose á intervalos, para cubrirlos de nuevo. El vapor adelantaba de frente, siempre derecho á Palma, que ya se veía, á lo lejos, como una vibración luminosa. A la izquierda empezaban á surgir casitas blancas, medio ocultas entre guirnaldas de flores, de colores alegres, verde claro, azul celeste, violeta, ocres dorados y tintas de tersas suavidades; pequeños minaretes adelantándose sobre las peñas, azoteas bañadas á toda luz, pórticos y columnitas cobijados bajo un dosel de frisos, y coronado todo por las rojas paredes del castillo, cuyas torres almenadas, destacábanse sobre el celaje más intensamente azulado que se pinta en las regiones del cielo.

Otra vez estábamos todos en aquella barandilla, excepto el impertérrito inglés, que no se movió un instante del lado del timonel. En vez de ir hacia la tierra, la tierra parecía que venia hacia nosotros, y orgullosos de tal recibimiento, la esperábamos confusos, para de un solo abrazo, abrazar toda la isla.

Ya Palma estaba allí, tan cerca, que podíamos llegar á nado en caso de compromiso. La blanquísima ciudad, se agolpaba al rededor de inmensa catedral, que colocada sobre un alto promontorio presentábase con toda su majestad. Anchas paredes subían en grandes masas, pináculos las coronaban con góticas cresterías que el sol cuidaba de dibujar en delicadas y suavísimas sombras, y el oro mismo parecía brotar de aquellos muros, y evaporarse en la atmósfera en brillantes vibraciones. A sus corpulentas espaldas, un mundo de casas asomaban con millares de ventanas; infinitos campanarios brotaban de todos lados y en el fondo un sin número üe molinos, blancos como gabiotas, y como ellas cerca de la playa, movían sus grandes brazos, como ruedas de artificio de una fiesta luminosa.

Por fin entramos en el mismísimo puerto. Un puerto rubio, si se puede decir así. Entre la isla y el barco pusieron una palanca, y por aquel estrecho paso, pasamos á este país hermoso.

Santiago Rusiñol

Palma de Mallorca

Santiago Rusiñol: Desde una isla / El viaje (La Vanguardia, 16/03/1893)

Internet es, entre otras varias cosas, una gigantesca biblioteca, muy desordenada. Posiblemente son los buscadores los robots que, como bibliotecarios, ordenan a nuestros ojos materiales que se encuentran en lugares distintos. Aún así, a veces la búsqueda de materiales no es satisfactoria. Recoger y reunir textos, a ser posible de Dominio Público, sobre la isla es una tarea que procuro ir haciendo. Pero hay algo importante. Esa tarea por sí misma no es suficiente ya que para acercarse a esos materiales se necesita un motor, lo que psicólogos y pedagogos llaman "motivación", pero también es conveniente una guía explicativa y amena; es decir: un maestro, la palabra que guía. ¿Dónde encontrarla?

Miquel Costa i Llobera: 'Poesies' (1885) ebook

fabian | 24 Juny, 2013 16:04

El ejemplar digitalizado de las Poesies de Miquel Costa i Llobera es el que éste dió a Marian Aguiló. En su interior el poeta firmó una dedicatoria:

dedicatoria

Actualmente este ejemplar lo conserva la Biblioteca de Catalunya, que fotografió sus páginas y lo presenta a través de Internet conjuntamente con la Biblioteca Cervantes Virtual y en la MDC en formato jpg.

Escaneadas las fotografías y transformado en letras el contenido de esas imágenes, se encuentra en Scrib en formato pdf y en la Biblioteca de esta bitácora en formato epub (dentro de un .rar).

Es el segundo poemario de Costa y Llobera que guardo en la Biblioteca. El primero fue Líricas de 1899.

Costa y Llobera en Alta Mar

Biblioteca

Juan Cortada: Viaje a Mallorca en el estío de 1845
Jovellanos: Escritos sobre Mallorca
Pagenstecher: La isla de Mallorca. Reseña de un viaje (1867)
Rubén Darío: La isla de oro, 1907 (epub y pdf)
George Sand: Un invierno en Mallorca (1841)
Costa i Llobera: Líricas (1899)
Joan Alcover: Cap al Tard (1909).
Miguel de los Santos Oliver: Literatura en Mallorca (1903)
Juan Alcover: Meteoros (1901)
Juan Luis Estelrich: Páginas mallorquinas (1912)
Gabriel Maura: Aygo-forts (1892)
Antonio Noguera: Ensayos de Crítica Musical (1908)
Miguel de los Santos Oliver: Hojas del Sábado: De Mallorca (1918)
Costa i Llobera: Poesies (1885)
Santiago Rusiñol: Artículos periodísticos
Azorín: Sobre Mallorca
Diego Zaforteza Musoles: Ciutat (1932)

Confeccionar un ebook (I)
Confeccionar un ebook (II)

José María Quadrado y las 'Poesies' de Costa

fabian | 19 Juny, 2013 17:35

En diciembre de 1885, José María Quadrado (1819 - 1896) publica en Museo Balear un título algo original: "Caritat, Esperansa y Fé. Tres buenas obras de este año 1885". Título en dos lenguas que nombra las virtudes teologales en su primera parte y que anuncia tres obras en su segunda. Las tres obras a las que se refiere, publicadas en 1885, son "Caritat" de Verdaguer, el "Llibret de versos" de Llorente y "Poesies" de Costa y Llobera. Recojo las páginas referidas al libro de Costa

 (Segueix)

La mort del Pi de Formentor

fabian | 18 Juny, 2013 16:55

A veces, cuando se habla de Costa y Llobera y de "Lo pi de Formentor", algunas personas se preguntan cuál es ese pino, si existe todavía, dónde está...

Torres Gost y Jordi Rubió i Balaguer visitaron a Miquel Costa y éste les indicó el emplazamiento del pino. Sin embargo, Jordi Rubió lo sitúa en la playa de una de las calas de Formentor, cerca del mar; mientras que Torres Gost indica que estaba en la parte más alta, sobre unos peñascos.

En 1918, el 2 de octubre, Miquel Costa escribe una carta a Maria Antònia Salvà ya que ésta se ha alarmado al saber que Llorenç Riber había escrito un poema con el título "La mort del pí de Formentor". Costa intenta calmarla indicándole que Riber se lo presentó:

Per lo que m'escrius sobre La mort del pi de Formentor ja es coneix que no has llegida aqueixa poesía del nostre Riber. Ella és una glorificació extremada del Pi, que califica d'immortal. Figura l'holocauste de l' arbre llegendari, encès per un llamp, desapareixent com Elies en carro de foc... Tal poesia fou suggerida a son autor per en P. Llobera, anant en barca, costejant les penyes damunt les quals arrelava aquell pi desaparegut. Está escrita a les mateixes estrofes de la meva oda, i en Riber la me presentà com un tribut, que per cert li dec agrair.

Tomo esta información de una Nota a pie de página del libro "Poesies 1885" (Lleonard Muntaner Ed.) en que Joan Mas i Vives realiza un estudio a fondo del libro de Costa y Llobera. Y Joan Mas prosigue la Nota: "D'alguna manera, per tant, Costa autentifica la situació de l'arbre sobre l'espadat i la seva desaparició a causa d'un llamp, com es descrita al poema de Riber".

Mon cor estima un arbre! Mes vell que l' olivera,
Mes poderós que 'l roure, mes vert que 'l taronjer,
Conserva de ses fulles l' eterna primavera
Y lluyta ab les ventades qu' atupan la ribera,
Que cruxen lo terrer.

No guayta per ses Fulles la flor enamorada,
No va la fontanella ses ombres á besar,
Mes Deu ungí d'aroma sa testa consagrada
Y li doná per terra l' esquerpa serralada,
Per font l' inmensa mar.

Francesc Miquel i Badia: 'Un nuevo poeta' (Costa y Llobera)

fabian | 17 Juny, 2013 17:51

El Diario de Barcelona fue uno de los periódicos más antiguos de España. Creado en 1792, tuvo que cerrar su edición en papel en 1994 y en digital en el 2009.

Cuando en 1885 Miquel Costa i Llobera publica Poesies, se ocupaba de la crítica literaria en el Diario de Barcelona Francesc Miquel i Badia (1840 - 1899), quien el 22 de junio de 1886 publica el artículo "Un poeta mallorquín" sobre el poemario de Costa.

Actualmente no hay rastro del Diario de Barcelona en Internet. En el año 2001, Enric Cassany y Antònia Tayadella publican el libro Francesc Miquel i Badia, crític literari al Diario de Barcelona: 1866-1899 en el que recogen los artículos del periódico y que podemos leer en Google Books. El artículo "Un poeta mallorquin" se encuentra en las páginas 88 a 91.

Un poeta mallorquín

La poesia catalana cuenta con un nuevo poeta cuyas composiciones se hallan inspiradas en los más fervorosos sentimientos católicos. Miguel Costa y Llobera, poeta mallorquín, a quien ni de nombre conocíamos, ha de figurar al lado de nuestro valiente Mossèn Jacinto Verdaguer, según lo proclama por elocuentísima manera el librito que dió a luz en el pasado año de 1885 con el sencillísimo título Poesies d'En Miquel Costa y Llobera. Léese con fruícíón de la cruz a la fecha. porque cautivan al lector a un tiempo la arraigada fe y el aroma cristiano de todas las páginas y la espontaneidad deliciosa, la sencillez admirable, la riqueza de la expresión y la traducción exacta del concepto en frases gráficas, en hermosísimas imágenes sin el menor deseo de buscar efectos, de atraer la atención con recursos que descubran al retórico ni al literato. Y, sin embargo, rebosan arte por todas sus líneas las Poesies de Costa y Llobera, arte exquisitísimo, arte delicado venido directamente del corazón, aquilatado robustecido por una inteligencia formada al calor de las doctrinas del catolicismo. Hay, por otro lado, en todas las composiciones, como existe también en las del Rdo. Verdaguer, la sinceridad de un alma enamorada de Dios, que cree sin vacilaciones ni duda de ninguna especie, que ve en toda la naturaleza la mano sabia del Omnipotente, que confía en la misericordia divina, y que en medio de los desengaños y de las miserias de la tierra entrevé siempre el rayo de esperanza que desciende del cielo.

Un continuado grito de Excelsior vienen a ser las Poesies d'En Miquel Costa y Llobera. Siempre mira arriba; siempre en lo alto encuentra la meta de las aspiraciones del alma.

Perque la vall de dolor
no es lloch de cosa acabada.

Con sin igual ternura desfoga su pecho en Cansó, dirigiéndole esta endressa:

¡Sentiments que d'aquest cor
Cap en fora vos n'anau.
Perfums de l' anima en flor,
Volau molt amunt, volau!

Cuya sencillez corre parejas con la de la poesía Desd' est catafalch incógnit, en que dio a conocer su aliento de poeta y de poeta cristiano el popular Rector de Vallfogona. Idéntico sentido, idéntica voz de Excelsior sale de Lo pi de Formentor, concebida y desarrollada con grandiosidad en el pensamiento y en las imágenes. En ella le dice al altísimo árbol:

Arbre, mon cor t' enveja. Sobre la terra impura,
Com una prenda santa duré jo 'l teu recort.
Lluytar constant y véncer, reinar sobre l' altura
Y alimentarse y viure de cel y de llum pura...
¡Oh vida... noble sort!
¡Amunt, ánima forta! Traspassa la boyrada
Y arrela dins l' altura, com l' arbre dels penyals.
Veurás caure a tes plantes la mar del mon irada
Y les cansons valentes 'nirán per la ventada.
Com l' au dels temporals.

Bajo su pluma la sublimidad de tiempo, representada en las grandes ruinas de pasados siglos, adquiere un profundo sentido cristiano. Una construcción de época remotísima, envuelta en impenetrables sombras, le ofrece en A un claper el mejor punto de partida para la eternidad.

Per axó vench a veurer algun dia
Claper may derruit,
Aquí ahont pareix que 'l temps ja no fa via,
Pren millor sa volada l' esperit.

Recomendamos a los lectores de gusto depurado, y sobre todo a los que sepan sentir la poesía de veras, el sublime pensamiento contenido en los dos últimos versos y al par el misticismo que entrañan. Encuéntrase en ellos la grandeza de los líricos cristianos de la Edad Media, de los Prudencios y de los Ambrosios, unida a la tierna expresión de nuestros inolvidables místicos Santa Teresa y San Juan de la Cruz. ¡Qué de puntos de contacto se notan en el libro de que hablamos, entre el modo de pensar y de sentir de su autor y el modo de pensar y de sentir de los autores de Las Moradas y de La llama de amor viva! ¡Cómo lo mismo que en los dos santos aparece en las Poesies de Costa y Llobera aquella sencillez tan difícil de alcanzar, aquella intensidad de sentimiento que recuerda la sentencia, de la abundancia del corazón habla la lengua! Alguna vez desfallece el joven poeta mallorquín, mas su Defalliment viene a ser como suave deliquio, oración alzada al Señor para que conforte su espíritu.

Senyor, qu' ab ma benehida
De la mort fas brollar vida
Per amor,
Desperta 'l cor que ja es hora:
Un cor que canta o que plora
Viu, Senyor!

Vive, es cierto, un corazón que canta ó que llora y, por lo contrario, es corazón muerto el que nada siente, el que permanece indiferente al través de los días y de las noches.

En las poesías que hemos citado resplandece un cierto aire popular de buena casta. Son idilis, con muchos puntos de semejanza con los que han dado merecidísimo renombre al insigne autor de Lo Canigó, mas Costa y Llobera tiene estro para alcanzar a expresión más grandilocuente, en la mejor acepción de este calificativo. Sin buscar la pompa, antes rehuyéndola por natural delicado gusto, llega a la grandiosidad en L'Harpa, que simboliza —conforme hace notar con su certera crítica el señor D. José María Quadrado, nuestro querido amigo— con vaga, solemne y melancólica majestad la resurrección de nuestra habla antigua, coetánea de la gloriosa monarquía de Aragón, sin declamaciones, sin golpes oratorios impropios de la serenidad de la poesía lírica. Esta misma serenidad y grandeza se advierten igualmente, con mayor vigor, con rasgos más gráficos y felices en Tenebres, «bíblico cuadro —son palabras de Quadrado— en que hoy se agita el siglo descreído y que una tenue lámpara es capaz de esclarecer para el verdadero sabio». Las tinieblas envolvían al mundo; la Babel crecía; los pueblos clamaban llum, llum; iban los sabios sin guía, en la sombra.

cercant lo gran misteri per l'ample llibertad;
pero el llumet que duyan no mes los aclaria
fragments de veritat.

Escuchaban otros sabios las voces de la naturaleza; a veces parecía notarse resplandor fantástica de aurora boreal: que viene el día, gritaban todos, mas volvía pronto noche mortal. Y prosigue el poeta:

D' un temple solitari parlava la campana:
«Oh cors! la terra es fosca, lo cel inmens y clar...
Oh cors! jo sé l' estrella d'aquesta vida humana,
La llantia del altar!»
Y la remor dels pobles mes forta reprenia,
Y 'l só casi apagava del bronso benehit...
Llavors dins la foscura clamá l' ánima mia:
«Oh Llum... negra es la nit!»
Tot sol entrí en el temple. La llantia del Sagrari
La fosca feya veure de la deserta nau.
Poruch mon cor batía; mes l'angel del santuari
Me dá son bes de pau.
¡Oh Deu! allá en l' augusta quietut del Tabernacle,
Davant mon cor brillaren Be, Veritat y Amor...
¡Oh Deu! allá 'l silenci parlá com un oracle,
¡La fosca era claror!

Composiciones de un carácter popular decidido, de encantadora ingenuidad contiene asimismo el volumen Poesies d' en Miquel Costa y Llobera. El romancerillo La llegenda del Puig de Pollensa, población de donde es natural Costa y Llobera, es un lindísimo ejemplar de este género, así como también pertenece a él la llamada Cansó dels pelegrins de Lluch, especie de gozos a la Santísima Virgen que se venera en Mallorca bajo dicha advocación.

Excusado es decir que estas obrítas son asimismo dos afortunadas inspiraciones cristianas, como todas las del libro. Los sentimientos que el poeta canta han formado su alma y han vigorizado su mente; transcribió en verso lo que pensaba y lo que sentía, y de ahí la verdad y el encanto que resplandecen en todas las páginas de libro; sus defectos, si mereciesen citarse, débense a la misma sinceridad de la inspiración; a la ingenuidad de la expresión, a la ausencia de la lima, ni siquiera manejada al modo de los mayores poetas. Tras del sublime ideal que Miguel Costa y Llobera persigue en sus versos, va también en el mundo y este ideal le ha llevado, joven levita, a Roma para mejor emplearse en la defensa y en la propaganda de la fe católica. Voz bellísima de un alma católica son sus Poesies, como hemos dicho y repetimos; desahogos místicos de superior dulzura, cantos lírico- populares que se leen y releen con verdadero embeleso. Esto nos ha pasado con las obras del poeta mallorquín, nuevo para nosotros, que recomendamos con empeño a nuestros lectores y singularmente a los aficionados a la poesía y literatura catalanas, entre los cuales nos contamos cuando se trata de poesía y de buenas letras que en realidad de verdad así merezcan llamarse.

Del poema 'Juventut' de Costa

fabian | 13 Juny, 2013 17:24

No sé quin desitx sens mida
Del fons del cor m' ha brollat;
No sé quins somnis m' en duen
Tot sol, ribera de mar...
No sé que 'm diuen les ones
Ab son gemech incessant,
Que ressona dins ma vida
Com no hi ressonava abans.
Les ones 'par que demanin
Qualque cosa que no 's sab;
Y mon cor també demana
Com les ones de la mar.

Costa i Llobera: Juventut (1875)

Año 1885, Miquel Costa se prepara para ir a Roma para esstudiar teología. Elige entre sus poemas escritos años antes los que conformarán su primer poemario: "Poesies". Son sus primeros poemas escritos en sus años de estudiante de Derecho. Dos palabras nos pueden orientar en la lectura de estos versos: romanticismo y clasicismo. Romanticismo que significa pasión que Costa aplica sobre el paisaje de Mallorca, entendiéndolo como un medio que porta hacia la espiritualidad. Romanticismo. Y Clasicismo: pasión en un molde clásico que atempera y da forma.

"Les ones 'par que demanin
Qualque cosa que no 's sab;
Y mon cor també demana
Com les ones de la mar.

En el año 2003, por la Fundació Rotger Villalonga y Lleonard Muntaner Editor, se publicó este poemario de Costa en una "edición crítica" realizada por Joan Mas i Vives. En el año 2005, el Anuari Verdaguer en la sección Ressenyes, trataba esta nueva edición de las obras de Costa en Les noves edicions de la poesia de Miquel Costa i Llobera.

L’aparició de Poesies el 1885 es considera per la crítica com el punt i final de la primera etapa de la producció de Costa: immediatament després de veure la llum l’obra, el poeta s’embarcarà cap a Roma on havia de residir durant cinc anys i ordenar-se sacerdot. En el documentat i útil estudi que precedeix l’edició, Mas repassa el procés compositiu del llibre i n’assenyala el motiu de la seva publicació: el desig de Costa d’orientar la vida cap al sacerdoci i, per tant, el trencament amb les activitats anteriors. De tota manera, Costa no recull tot el que havia escrit o, almenys, el que havia donat a conèixer en diaris i revistes entre 1871 i 1885 sinó que en fa una selecció. Mas també dóna resposta als criteris en què va basar-se el poeta per efectuar la tria. [...]

El darrer apartat de l’estudi està dedicat al comentari dels motius temàtics de Poesies. D’antuvi Mas remarca que es tracta més d’un aplec de poesia dispersa que no pas d’un recull unitari ja que hi trobem des de composicions escrites en plena joventut fins a d’altres immediatament anteriors a l’anada a Roma. De tota manera, precisa que «essencialment tots els poemes estan construïts a partir de dos pols de tensió molt clars: d’una banda, el món immediat, concret, físic, de vegades quotidià, i de l’altra, l’aspiració a un “més enllà”, a un espai llunyà, de vegades metafísic, de vegades transcendent, adés imprecís i difuminat, però també algun cop intuït amb una precisió gairebé absoluta, pròxim i inabastable.» (p. 49). Els temes i motius són diversos: el paisatge, que esdevé un símbol; la identificació d’un jo amb el poeta («Lo pi de Formentor» és una reflexió sobre la poesia i el poeta); la utilització de formes narratives de tercera persona («L’arpa», una reinterpretació del tema patriòtic propi dels Jocs Florals); les qüestions ideològiques, deutores del seu temps («Tenebres» és la resposta de Costa a l’onada de racionalisme i d’escepticisme que creia que amenaçava la societat de l’època) o, per últim, els assumptes merament circumstancials.

El poema "Juventut" tiene seis estrofas. He transcrito la primera en que el poeta atiende al oleaje comparándolo con su corazón ("Y mon cor també demana / Com les ones de la mar"). En la segunda estrofa se pregunta dónde va la vela blanca que aparece en la lejanía o dónde va la golondrina alejándose sobre el mar ("Hont va la vela tan blanca / Perduda en l' abisme blau? / ¿Hont fugen les oranelles / Sobre les ones volant? / ¡Ah! demunt aquesta plaja / Jo sempre, sempre romanch: / Y aquesta terra es tan curta!... / Y 'l mon tan ample, tan gran!...").

Recogeré las estrofas cuarta y sexta.

Com dins un camp de roselles
Papallons negres y blanchs
Penes y goigs aletejan
De ma vida en lo nou camp;
Mons pensament fujen, fujen
Lluny del niuet de la llar,
Cap a la terra promesa
Qu' he mitx vista somiant.
Voladores fugitives
Que la ribera dexau,
¿Trobaré jo com vosaltres
La terra de més en-llà?

Anys volguts de l' innocencia,
Blanques ombres del passat,
Quant cremi l' ardor del dia
Vostre recort vos demán...
¡Adeu! Lo sol ja s' en puja
Rogent per l' inmensitat,
¡Oh qu' es de nova la vida!
¡Oh que n' es d' ample l' espay!
Daume 'l bácul de romiatge,
Qu' es hora de caminar...
¡Senyor, Senyor, benehiume!
Cor que bategas... ¡avant!

Juventut se titula el poema. "que es hora de caminar"... La playa, las olas, el paisaje es una reflexión que empuja hacia ese grito final: "Avant!", pero también son parte de esas "sombras blancas" que, en los momentos difíciles convendrá recordar, "Quant cremi l' ardor del dia / Vostre recort vos demán...". Queda, en medio del poema, antes de esa decisión final, esa pregunta que el poeta se hace apoyándose ahora en esas velas blancas que aparecen en el horizonte marino y en esas aves que atraviesan la mar: "Voladores fugitives / Que la ribera dexau, / ¿Trobaré jo com vosaltres / La terra de més en-llà?"

Por una parte el mundo inmediato, concreto, físico, a veces cotidiano; por otra parte ese "més enllà", espacio lejano, metafísico, a veces trascendente, impreciso, difuminado, pero siempre intuído. Son los dos polos que Mas, en la edición crítica de "Poesies" nos señala en los poemas de Costa.

Costa y Llobera en el ISBN

fabian | 12 Juny, 2013 19:00

Cuando digitalizo un libro me gusta saber un poco su historial; es decir, cuántas veces se ha editado, cuándo; si se ha traducido o no, qué se ha añadido o variado en cada edición; qué se ha escrito sobre ese libro, etc. Son curiosidades que me hacen ver que un libro puede ser un objeto apreciado por su contenido, por lo que dice, por lo que expresa.

El libro que estos días me interesa es "Poesies" de Miquel Costa y Llobera, publicado en 1885 en Palma por la Tipografía Católica Balear. Es el primer poemario de Costa en el que recoge poemas publicados anteriormente en algunas revistas. Posiblemente en él están los poemas más conocidos de este poeta como "Lo pí de Formentor", "L'harpa", "Defalliment", "La vall", "A un claper", "Demunt l'altura" y otros. Así, pues, es un libro importante en la isla, con poemas que se leen en las escuelas y que ha ejercido una importante influencia en la poesía posterior. Pero, ¿cómo conocer su "historial"?

Hoy se me ha ocurrido consultar el ISBN de Costa y Llobera.

El ISBN, Número Estándar Internacional de Libros, es un identificador de libros para uso comercial. Se impuso en España en 1972 y fue obligatorio hasta el año 2007; estaba formado por diez digitos distribuídos en cuatro partes que indicaban el país o lengua; el editor (cifra que daba la agencia internacional), el artículo o libro (cifra que elige el editor) y un digito de control. En el año 2007, el número de digitos pasa a ser de trece y el ISBN pasa a ser voluntario, no obligatorio.

El Ministerio de Cultura ofrece en su web la Base de datos de libros editados en España que indica la siguiente información:

Esta base de datos contiene referencias bibliográficas de los libros editados en España desde 1972, año en que nuestro país se unió al sistema ISBN. Está gestionada por la Agencia Española del ISBN. Los datos los proporciona el propio editor al tramitar y remitir a la Agencia el impreso de solicitud del ISBN.

Contiene las referencias de las publicaciones monográficas editadas en España que llevan ISBN, tanto disponibles como agotadas, editadas en distintas lenguas y diferentes soportes. Es una base de datos viva que diariamente incorpora nuevos registros.

El buscador sencillo presenta dos buzones. En uno pone ISBN y en el otro "Texto de búsqueda" donde escribo "Costa Llobera". Me salen 51 resultados en que algunos el nombre de Costa no corresponde al autor. Los ordeno un poco:

libro

Obras de Costa y Llobera:

  • De l'agre de la terra
    • Editorial Moll, S.L. (1947)
    • Editorial Moll, S.L. (1997)
    • Lleonard Muntaner, Editor S.L. (2007)
  • Horacianes
    • Editorial Moll, S.L. (1938)
    • Editorial Moll, S.L. (1990)
    • Edicions 62, S.A. (1990) (Les horaciones i altres poemes)
    • Lleonard Muntaner, Editor S.L. (2011)
  • Líricas
    • Lleonard Muntaner, Editor S.L. (2004)
  • Noves Poesies
    • Editorial Moll, S.L. (1947)
    • Editorial Moll, S.L. (1999)
  • Poesies
    • Editorial Moll, S.L (1981) (Primeres poesies)
    • Publicacions Abadía Montserrat, S.A. (1992)
    • Lleonard Muntaner, Editor S.L. (2003)
  • Visions de la Palestina
    • Editorial Moll, S.L (1977)
  • Tradicions i fantasies
    • Editorial Moll, S.L (1976)
    • Editorial Moll, S.L (1986)
  • Antologías, Obras completas, varios
    • Ed. Selecta-Catalònia Obres completes (1947)
    • Ediciones Cala Murta Poemes (1977)
    • Ed. Selecta-Catalònia Antologia poètica (1981)
    • Ediciones Orbis, S.A.Poesía (1985)
    • Editorial Moll, S.L. Antologia lírica (1990)
    • Fundació Antoni Maura Obres completes (1994)
    • Espiral Maior Un vol d'inefable poesia (2002)
    • Calambur Editorial, S.L. Un vuelo de inefable poesía (2002)
    • Calambur Editorial, S.L. Un vuelo de inefable poesía [Archivo de Internet] (2003)
    • Caixa de Balears Sa Nostra: Un vol d'inefable poesia (2003)
    • El Gall Editor Poesia completa (2004)
  • Epistolarios
    • Editorial Barcino Contribució a l'epistolari de Costa Llobera (1956)
    • Biblioteca Bartolomé March: Epistolari de Miquel Costa i Llobera amb Ramon Picó i Campamar (1974)
    • Editorial Moll, S.L. Epistolari de Miquel Costa i Llobera i Antoni Rubió i Lluc a Joan Lluís Estelrich (Autor/es: Torres Gost, Bartomeu) (1985)
  • Sobre Costa y Llobera: Estudios, biografías, etc
    • Torres Gost, Bartomeu: MN. Costa i Llobera. Assaíg biografic (1936) Editorial Moll, S.L.
    • Batllori, Miguel: La trajectória estética de Miguel Costa i Llobera (1955) Editorial Barcino
    • Wilson, Francis: Miguel Costa y Llobera, 1854-1922. Itinerario espiritual de un poeta (1971) Editorial Balmes
    • Sureda Blanes, Josep: Entorn de Miquel Costa i Llobera (1999) Editorial Moll, S.L.
    • Janer Manila, Gabriel: Miquel Costa i Llobera. Territoris de l'ànima (2004) Lleonard Muntaner, Editor S.L.
    • Rosselló Bover, Pere: Escola mallorquina : Miquel Costa i Llobera, Joan Alcover [Archivo de Internet] (2004) Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación, S.L
    • Cifre Forteza, Bernat: Costa i Llobera i el món clàssic (2005) Lleonard Muntaner, Editor S.L.
    • López Crespí, Miquel: Defalliment : memòries de Miquel Costa i Llobera (2005) El Gall Editor
    • Sabiote, Diego: El Pi de Costa i Llobera : llum i ofrena (2006) Lleonard Muntaner, Editor S.L
    • Pons, Damià: Joan Alcover, Miquel Costa i Llobera i els llenguatges estètics del seu temps (2007) Publicacions Abadía Montserrat, S.A.
    • Amengual i Batle, Josep: Joaquim Rosselló, Miquel Maura, Miquel Costa i Llobera i mig segle de bisbes mallorquins, 1898-1947 (2011) Lleonard Muntaner, Editor S.L.

Como puede verse, tanto el autor, Costa y Llobera, como su obra ha sido reeditada a lo largo de las décadas. En concreto, sus "Poesies" (de 1885), su primer poemario ha sido reeditado en tres ocasiones, los años 1981, 1992 y 2003, siendo esta última, editada por Lleonard Muntaner, la edición crítica. Además, muchos de los poemas de este libro aparecen en antologías y otros libros.

Bien, el sistema basado en el ISBN puede servir para hallar ediciones.

Enlace a 'El Futurisme' de Gabriel Alomar

fabian | 11 Juny, 2013 18:48

Arde en el cielo límpido / el sol de mediodía / que enciende la amapola, / que dora las espigas. / Templando sus ardores, / vuela del mar la brisa, / moviendo levemente / las aguas que se rizan, [...] Es el comienzo del poema "¡Luz! Impresión de junio en Palma" de Costa y Llobera. Lo copié entero hace un año, el 4 de junio de 2012 y pocos días después añadí el libro Líricas a la biblioteca. Puse en ese artículo un enlace a su libro Poesies (1885) que Memoria Digital de Cataluña pone en formato de fotografías. He empezado a pasarlo a formato texto.

Puse también ese día un enlace a la Carta que Europeana había publicado sobre el Dominio Público, ese bien preservado en bibliotecas y archivos que, en muchos casos, la digitalización y la vía de Internet permiten un acceso fácil a sus contenidos. En España el tema parece paralizado y en Mallorca, yo diría que ni siquiera se ha planteado su conveniencia; tampoco parece haber ningún grupo o asociación interesado.

La Biblioteca de Cataluña lanzó la campaña Adopta un libro con el fin de recoger fondos para cuidar los libros "Si adoptas un documento harás posible que vuelva a estar en buen estado y se alargue su vida. Algunos documentos se han de restaurar, encuadernar, limpiar, ... se trata de pequeñas intervenciones, otras actuaciones son más costosas. ¡Adopta un libro, la biblioteca es cosa de todos!". Entre otros documentos se halla "El Futurisme : conferència llegida en l'Ateneo Barcelonés la nit del 18 de juny de 1904" de Gabriel Alomar y su adopción se tasa en 70 €.

Gabriel Alomar murió en 1941, por lo que no han transcurrido los ochenta años que indica la legislación española para que su obra sea de Dominio Público; con todo, su conferencia "El Futurisme" está fotografiada y expuesta en Internet, así como las tres revistas que en 1907 publicó con el nombre Futurisme en Barcelona. Hay además una reseña que Maria del Tura Molas, Directora de l'Hemeroteca de la Biblioteca de Catalunya, ha escrito sobre estas obras de Gabriel Alomar. La labor digitalizadora no es que esté muy bien pues presenta fotografías que no textos, no está bien aunque pueda ser considerado un inicio.

libro

En Mallorca creo que el único equipo digitalizador es el de la Universidad, creo que dependiente de su biblioteca y hace una buena labor en cuanto a revistas. ¿Hay algún equipo más? Como suele ser habitual no parece que haya información. Creo que ni el Govern ni el Consell ni el Ayuntamiento tengan pensado para sus bibliotecas el tema de la digitalización o algo parecido. Ni siquiera una web que recoja de aquí y de allá los archivos relacionados con las islas que hayan realizado otras instituciones.

Otro junio en que conviene hablar del cielo límpido, de las amapolas y las espigas, de las brisas marinas y del turismo que es, parece, lo único que importa.

Hoy quería enlazar con la obra "Futurisme" de Gabriel Alomar y la pluma se me ha ido hacia la digitalización o no digitalización, hacia el Dominio Público enclaustrado y hacia la ausencia de información. Ya lo superaré.

Tesis Doctoral: Circulació i consum de mercaderies a la Prehistòria Balear

fabian | 10 Juny, 2013 15:07

  • Título: Circulació i consum de mercaderies a la Prehistòria Balear. El cas de Son Fornés (Mallorca) a partir de la materialitat amfòrica
  • Autor: Lara Gelabert Batllori
  • Universidad: Universitat Autònoma de Barcelona. Departament d'Antropologia Social i de Prehistòria
  • Enlace: Tesis Doctorales en Red

L'objectiu principal de la nostra tesi és exposar la dinàmica de consum de vi de les comunitats posttalaiòtiques i clàssiques mallorquines i menorquines, analitzant les raons de la seva introducció, com es tracta i què significa aquesta producció forana a partir de les àmfores com a principal testimoni material. Com a punt de partida hem plantejat el panorama històric del nostre àmbit d'estudi, veient la dinàmica en la qual s'engloben les Illes Balears a l'antiguitat. Abans d'abordar la problemàtica de la materialitat amfòrica, ens hem vist obligades a repensar quin és l'objecte en el qual basem el nostre estudi, tractant d'entendre què vol dir una àmfora i de què ens informa en cada moment de la seva trajectòria vital. Després de veure què són i què signifiquen, hem atès a com són els contenidors amfòrics que documentem en l'àmbit Mallorquí i Menorquí entre segles VI ANE – I ANE/I NE. Per abordar-ho, en primer lloc ens hem referit a les àmfores dels diferents centres productius documentats i a les seves característiques, permetentnos copsar l'esfera productiva de la dinàmica econòmica en la qual s'emmarquen. Seguidament, i a partir del material procedent de Son Fornés, n'hem analitzat les característiques compositives a partir de la realització de làmines primes que ens permetran afinar la definició dels seus trets a nivell tècnic així com ubicar la procedència dels diferents contenidors a partir de la seva matriu petrogràfica. Un dels punts claus del nostre treball és l'estudi del panorama que ofereixen des dels contextos de consum els contenidors amfòrics a partir d'anàlisi estadístics i de criteris probabilístics; és a dir, com funcionen i com es comporten entre sí, ubicantlos en l'espai però sobretot en el temps, creuant-los amb la vaixella ceràmica associada. La nostra intenció en un inici era la de fer una història econòmica vers el món dels objectes amfòrics però la indefinició crono-tipològica ens ha obligat a dedicar més temps a l'anàlisi dels contextos i a la seva dimensió temporal. Amb aquesta eina de treball hem abordat el jaciment de Son Fornés (Montuïri, Mallorca) veient quina és la materialitat amfòrica que ofereix i què vol dir en termes de consum de vi per part de la comunitat que habitava el poblat en època posttalaiòtica i clàssica. D'aquesta realitat particular hem ampliat l'òptica per tal d'entendre com funciona Son Fornés, primer vers les comunitats contemporànies de la resta de Mallorca i Menorca fent-la extensiva després a l'arc mediterrani occidental en el qual s'emmarquen, copsant així el context històrico-econòmic general.

 (Segueix)

Antonio Muñoz Molina Premio Príncipe de Asturias

fabian | 06 Juny, 2013 16:30

Han premiado a Antonio Muñoz Molina (web). Leí, hace tiempo algunas de sus novelas, pero no es de ellas de las que hablaré. Su última obra, no es una novela, sino una reflexión sobre el hoy y el ayer de España, es decir, sobre la crisis. Recojo algunos fragmentos:

Escribo en pasado y en plural, pero quizás no debería. Es en el ahora mismo cuando suceden las cosas y es uno mismo y no otro quien las experimenta. Y la primera persona del plural es muy conflictiva en España. El nuestro es un nosotros fraccionado que nunca abarca la extensión completa de la ciudadanía legal y que suele definirse a golpes de tajante negación.

* * * * * *

En algún momento de aquellos años [los ochenta] la cultura dejó de ser algo que una persona adquiría con su esfuerzo personal y se convirtió en el ámbito colectivo en el que se nacía; ya no era un proyecto, sino un destino; una vuelta a la comunidad del origen y no una solitaria emancipación; recluirse en los límites en vez de asomarse al mundo. Una cultura personal se adquiere con mucho tesón y mucho esfuerzo a lo largo de la vida, igual que se adquiere la destreza para tocar un instrumento o hablar un idioma extranjero: una cultura autóctona se posee tan sólo por nacer en ella.

* * * * * *

Victimismo y narcisismo son los dos rasgos del nosotros intacto que las clases políticas y sus aduladores y sirvientes intelectuales han levantado en cada comunidad, proscribiendo o dejando al margen no sólo cualquier referencia favorable al marco político común sino casi cualquier noción adulta de ciudadanía.

Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido

Reflexiones. Ese "nosotros" de unos cuantos, tan sectario en alguna ocasión. Aquí en la isla se utiliza mucho el posesivo "nostro", "nostra llengua" - de unos - "nostra terra" - de algunos alemanes y otros pocos -. Ese victimismo continuo de que nos expolian; esa cultura local de la ensaimada y tan desconocedora de sus escritores, pintores, pensadores, impulsores, etc. La concepción de "ciudadano" como individuo y no como "pueblo"... Reflexiones sobre la sociedad actual, en crisis económica y de mucho más. Un libro interesante que invita al diálogo, a la matización, a la reflexión.

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013 [...] acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013 al escritor español Antonio Muñoz Molina por la hondura y la brillantez con que ha narrado fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su experiencia personal. Una obra que asume admirablemente la condición del intelectual comprometido con su tiempo.

Oviedo, 5 de junio de 2013

Acta del Jurado

Revista 'La Nostra Terra' (1928 - 1936)

fabian | 05 Juny, 2013 16:53

La Nostra Terra fue una revista mensual íntegramente en catalán publicada en Palma de Mallorca entre enero de 1928 y junio de 1936, por iniciativa de Francesc Vidal Burdils y Antoni Salvà Ripoll. A partir de 1930, se convirtió en el órgano de prensa de la Associació per la Cultura de Mallorca. Fue defensora del autonomismo balear, partiendo de que cada una de las islas de archipiélago tenía su propia personalidad y se intregraba en la nación catalana. Se convirtió en el exponente del ideario y de la estética noucentista y fue considerada portavoz de la Escuela Mallorquina. Incluía en sus páginas artículos de investigación, crítica de arte y de literatura, poesía y prosa. Se publicaron estudios sobre Søren Kierkegaard, traducciones de Ernst-Robert Curtius y Le Corbusier, críticas musicales de Ígor Stravinski, de Paul Hindemith y de Béla Bartók. Entre los artículistas se encontraban Guillem Colom, Miquel Dolç, Miquel Ferrà, Salvador Galmés, Rafel Ginard, Bartomeu Rosselló-Pòrcel, Llorenç Villalonga y Marià Villangómez.

Wikipedia

revista

Esta revista se encuentra en forma de fotografías en Biblioteca Virtual de Prensa Histórica y en arca (Arxiu de Revistes Catalanes Antigües).

  • Título: La Nostra Terra : revista mensual de literatura, art y ciencies
  • Publicación: 1928- (Palma de Mallorca : Estampa d'en Francesc Soler)
  • Periodicidad: Mensual
  • Comienzo / cese: Any I, n. 1 (gen. 1928)-Any IX Número 99 - 1936 mayo
  • Notas: Título tomada de la cabecera
    Variaciones en el subtítulo
    Índices: publicado en cada uno de los años en los que se publica la revista

Hay información en fideus

 
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