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Bailes populares: 'sa primera mateixa' (1845)

fabian | 13 Agost, 2012 17:50

Juan Cortada (1805 - 1868), periodista catalán, pasa en Mallorca un verano (1845), sobre su estancia escribe un libro titulado Viaje a la isla de Mallorca en el estío de 1845. Asiste en ese verano a varias fiestas, en Artà, Alaró y La Real. En Alaró, el día festivo es el 16 de agosto para celebrar el patrón San Roque. Ya pondré unas líneas sobre la fiesta popular de ese día, mas hoy transcribo lo que cuenta sobre el día 15, fiesta de la Asunción pues en ese día describe los trajes populares y la costumbre (no sé si perdida, aunque permanece de otra manera) de ir a buscar por las calles a las jóvenes para que acudan a la plaza.

Día 15 de agosto de 1845

[...] A las seis cogidas otra vez las caballerías nos hemos venido al pueblo en donde había ya la algazara de la fiesta mayor que se celebra mañana y no hoy como yo creí al principio. La gaita y el tamboril discurrían por el pueblo despertando la alegría de las gentes, y estimulando las piernas de los jóvenes de ambos sexos aficionados al baile, y al mismo tiempo llevaba alborotados por la calle á los muchachos el buey que atado por ambas astas corría según le dejaban un poco suelta la una ó la otra, espantaba con sus mugidos, y daba saltos y embestidas, sin saber que lo iban llevando al matadero, para que mañana figure subdividido y guisado de mil modos en todas las mesas del pueblo. En la iglesia se habían ya terminado las completas y todo se preparaba para el baile que iba á celebrarse en la plaza que está frente del templo.

En el centro de ella derramaba una luz roja, denso humo y no poco olor á resina un tedero puesto sobre alto palo, y cuya llama, humo y cenizas impelidos por un recio aire molestaban no poco á las gentes del lado opuesto. En uno de los costados de la plaza había varias mesas en que otras tantas mugeres vendían ensaimadas y dulces. Bullía la gente en la plaza formando diferentes grupos, y allí confundidas todas las edades y clases, la animación era grandísima. En torno del tedero se había formado un ancho círculo con bancos que ocupaban mugeres de todas clases. Había algunas señoras vestidas con gusto y elegancia dignas de una capital. Las labradoras lucían sus mejores trages á que da muchísima gracia la trenza que cuelga por debajo del rebosillo y que algunas tienen larguísima. Aunque no escaseaban las mugeres guapas, la reina del baile era sin duda una labradora muy joven, lindísima, delicada, vestida con mas gusto que lujo y que respiraba un aire de suavidad y dulzura muy notables. Encantada según costumbre sa primera mateixa á cosa de las ocho se ha dado principio al baile con la música de las cherimías y del tamboril, música que verdaderamente taladra los oídos. Después de la primera siguieron las demás que son bailadas aquí por una docena de parejas, las cuales una tras otra dan una porción de vueltas en torno del tedero y muy arrimadas al banco que forma el círculo. Tocaban dos cherimías y dos tamboriles, pero lo hacian en distinto tono y con distinto compás, de manera que ese ruido era intolerable. Cada cuadrilla después de bailar en la plaza, sale de ella precedida por algunas teas y por unas cherimias y un tamboril y va á dar la vuelta por varias calles, deteniéndose y bailando de cuando en cuando. También de tiempo en tiempo sale de la plaza un tamboril y una gaita con teas y jóvenes que van á buscar á las muchachas que no se han presentado en el baile. Estas escenas se repiten y suceden unas á otras, y la reunion de todas ellas constituye lo que se llama el baile de la plaza, el cual parece que durará hasta la una de la noche. En este pueblo lo mismo que en todos los de la isla, sucede en el baile lo que dije hablando de la fiesta mayor de Arta, á saber, que nunca el amante baila con su querida, sino que busca para ello un pariente ó amigo, y él se coloca en un punto de la plaza guardándole el pañuelo y el abanico, contemplando su gracia ó sos bons aires, según aqui se dice. En esta costumbre hay a un tiempo sencillez, malicia y generosidad.

A las once convencidos de que habíamos visto lo bastante hemos cenado, y hecho ya este diario, me voy á la cama con la grata idea de que mañana no será preciso madrugar.

baile
Coll Bardolet: "Avança la punta del peu", sanguina, 1986

El primer baile, "sa primera mateixa", es subastada. El día 6 de agosto, en Artà, cuenta Juan Cortada el tema de la subasta:

En la plazoleta que hay delante de la iglesia se estaba vendiendo al mas beneficioso postor sa primera mateixa, de la cual hablé en el diario del dia 25 de julio, y al llegar nosotros la tenían en ocho sueldos. De golpe la hemos puesto á 20 y se ha rematado á favor nuestro en 30, que equivalen á un duro, y es de advertir que hemos ido subiendo de sueldo en sueldo, y que el sacristán, labrador de unos 60 años que era el subastador, á cada puja nos decía una cuarteta ó quintilla improvisadas, metiendo en ellas el número de los sueldos en que estaba la subasta. Las ha hecho muy ingeniosas, mas solo puedo recordar las siguientes:

Som com un cavall de batre
A qui fan girar pe's' cos:
Si vol fer qualque favo
Al Puig de san Salvado
La posaré á vint y quatre
.

Disposi, Senyor, que fris
Lo viatje no es segú
Y no som trovat ningú
Que m'haja dit vintisis

Rematada á favor nuestro sa primera mateixa se la hemos regalado á un joven labrador, que admitiendo el obsequio con mucho gusto ha ido a buscar una muchacha y bailado (porque tal es la práctica inconcusa) en torno del brocal del pozo que hay en la plazoleta. Acabado el baile el mozo nos ha dado las gracias, añadiéndonos con una sencillez encantadora, que aquella joven comenzaba á ser su amada, y haciéndonos notar que era muy garrida. A las ocho nos hemos sentado á la mesa que ha sido cual correspondía á tan fino y obsequioso huésped como es Zaforteza, y á las diez hemos ido al baile de la plaza que nada singular ofrece y que se ha concluido á las cuatro.

"al baile de la plaza que nada singular ofrece", cuenta Juan Cortada. Se nota en su escritura cierto desinterés hacia el baile popular festivo, aparece reiterativo este desinterés tanto en Artà como en las otras poblaciones donde acude.

No queda clara aún la idea del primer baile o de "sa primera mateixa". La realiza una mujer sola. Lo que se subasta es quién será esa mujer. Recojo unas frases del 25 de julio, en la fiesta de Son Establiments:

[...] En una plazoleta que está en frente de la iglesia y á la sombra de dos copudos almeces se forma el salón de baile, cuyo recinto harto reducido está marcado por bancos. Dentro de ese cerco se hallaban el alcalde del pueblo, el mayordomo, ó sea director del baile empuñando una alta vara adornada con cintas y flores, y una especie de muñidor ó llámesele sotamayordomo, con otra vara de menos lujo, y uno de esos antiquísimos platos de latón que sirven para echar limosna en la iglesia y que dan dentera á todos los anticuarios.

Apoyados en el tronco de uno de los almeces estaban tres labradores con sus guitarras, amen de otro que era el cantor. Aunque el instrumento músico de estos bailes es siempre esa gaita llamada aqui cherimias acaso por su tono quejumbroso, el primer baile de esta tarde debían animarlo las guitarras, pues parece ser que la rapaza destinada á comenzar la danza estaba mas de acuerdo con la música guitarrera que con las cherimiadas. Empieza el baile anunciándose que va á venderse al mejor postor el derecho de hacer bailar sola, y la primera de todas, á su querida. Con esto pues, comienza á ofrecerse una cantidad por ese derecho, se puja, hay aquello de quién da mas, se pican los enamorados mancebos, interésase en ello el amor propio de las muchachas, y en fin vence en la lucha el que tiene mas dinero ó es menos recatado en gastarlo. Esta tarde se ha rematado sa primera mateixa (que así se llama la primera danza) en cincuenta pesetas. La segunda no vale ya tanto , y así progresivamente hasta llegar á cuatro reales y menos; y ese dinero sirve para el culto del patrón.

Rematada la primera danza no se crea que es el amante quien baila con su querida, sino que lo hace un amigo ó pariente, y el amador puesto de pie en cualquiera punto de la plaza guarda el abanico y el pañuelo, y asomándole la sonrisa en los labios contempla los bons aires ó sea las gracias que su querida despliega en la danza. Esta en rigor es una especie de jota algo exagerada y grotesca , sobre todo por parte de los hombres. El privilegio de bailar sola no es mas que de la primera muchacha , pues luego bailan cuatro y mas parejas acompañándose con las castañuelas y con la música de las cherimias y del tamboril, cuyos tocadores están de pie en mitad de la plaza. Tampoco en la segunda ni en las otras danzas baile el amante con la querida , sino que cada uno cede la suya al amigo ó pariente y él se limita á guardar el abanico y el pañuelo. El resultado es que las mozas que tienen amante bailan mucho y que los amantes que tienen querida no bailan ni con ella ni con otra muger alguna. Todo se les vuelve contemplar los bons aires de la hembra. Al acabarse cada danza los hombres se marchan dejando á las muchachas en mitad de la plaza, y entonces se llega á ellas el sotamayordomo que les indica el lugar en que pueden sentarse. Es de advertir que no entran en la plaza sino las mugeres que han de bailar, y aun entonces van por ellas sus queridos y las traen acompañadas de las cherimías y tamboril, cuyo ruido anuncia la llegada de nuevas Tersícores. Mientras bailaban se ha acercado á nosotros un joven labrador de la casa del señor Zaforteza á quien éste ha preguntado si tenia querida y si había pujado sa primera mateixa. Ha contestado que no á lo segundo porque le parecía una locura gastar tanto dinero; y en orden á querida ha dicho con una candidez que me ha pasmado que la tenía porque en el país era mal visto estar sin ella. Contestación por cierto muy singular, que caracteriza al país, y es un rasgo muy notable de las costumbres. También da una idea de la sencillez de estas gentes el tono de admiración con que este mismo joven nos ha hecho observar que había acudido á la fiesta un gran gentío, cuando en puridad no estábamos allí mas de trescientas personas.

 (Segueix)

La Asunción 2012: las imágenes yacentes

fabian | 13 Agost, 2012 09:03

Durante esta semana muchas iglesias de la isla exponen los catafalcos con las imágenes de la Virgen yacente

Para información sobre las iglesias que muestran esta antiguas y hermosas imágenes, está el pdf: L'Assumpció de la Mare de Déu (agosto 2012).

Otras actividades son la que realiza la Fundació Amics del Patrimoni titulada "Visions del patrimoni" que cada año encarga una obra. Este año la han realizado Ben Jakober i Yannick Vu, titulada "El viaje celestial" y se muestra en la iglesia de San Cayetano (Sagrats Cors), los días 11 al 17 entre las 11:00 y 13:00 de la mañana y 18:00 a 20:00 de la tarde.

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También en Las Capuchinas se muestra la exposición "la col·lecció dels llits de la mare de déu morta del monestir" hasta el día 23 de agosto, de 18 a 21 horas.

 
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