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Buenaventura Serra visto por Miguel de los Santos Oliver

fabian | 29 Febrer, 2012 16:49

Miguel de los Santos Oliver (1864 - 1920), realiza una investigación en los archivos antiguos de Mallorca para escribir su obra Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901), la cual publicó en los años 90 por partes en La Almudaina. Miguel de los Santos no era historiador sino periodista y, creo, que ésta es su única obra de historia. Su mirada es distinta a la de los historiadores; se interesa por esos años de hacía casi un siglo porque habían influído notoriamente en la realidad en que él vivía. Pero para llegar a comprender los cambios que se dieron en esos años de 1808 a 1814, tenía que conocer la época anterior, por lo que dedica el Libro I o primera parte al siglo XVIII, del cual no cree que haya muchos elementos positivos, salvando dos: en cierta manera y con reparos, la figura y obra de Buenaventura Serra Ferragut (1728 - 1784) y, sobre todo y con brillantez, la Sociedad Económica Mallorquína de Amigos del País.

Algunas vidas de santos, algunas crónicas y anales de órdenes religiosas; una invasión de almanaques, pronósticos y lunarios; muchos libros de texto y un furor para la gnomónica o arte de construir relojes de sol, muy cultivado en las celdas, completarían el resumen de la vida intelectual, si de intento no hubiesen apartado lo que hubo de verdaderamente útil y laborioso en aquellas fechas: la erudición, aun afeada horriblemente por las extravagancias del gusto; la formación de grandes misceláneas o enciclopedias de re baleárica donde se acumuló todo texto y noticia concerniente a nuestra tierra, desde las referencias clásicas hasta los noticiarios de última hora.

En efecto: bástanle al siglo XVIII los nombres de Don Jerónimo Alemany. el paborde Tarrassa, Don Buenaventura Serra, Barberi, Talladas y el Padre Luis de Vilafranca, para testimonio de lo que dejo dicho. Los más pacientes rebuscadores del siglo XIX. como Furió y Bover —cuya labor copiosa por fuerza tiene que asombrarnos— no hicieron más que conservar, rectificar o poner en orden lo que encontraron compilado por aquellos eruditos. ¿Quién se considera hoy con fuerzas, no ya para manuscribir según hicieron ellos, sino ni siquiera para leer de corrido los ocho volúmenes de los Anales de Tarrassa. los treinta y seis tomos de las Recreaciones eruditas de Serra o los trece de las Misceláneas históricas de Vilafranca? Pues téngase en cuenta que sólo citamos una obra de cada uno de estos autores y que su producción no se redujo a ella. Más de diez y más de quince, de parecida índole, llegaron a tejer durante una vida de trabajo continuo. En vano nos esforzaremos en quitar importancia a esa labor: nuestros reproches saben a subterfugio para disculpar la pereza y frivolidad de que ahora adolecemos. ¿Que carecían de criterio firme para discernir lo fabuloso de lo real, las causas de los efectos? ¿Que su prosa está falta de elegancia y amenidad? En conjunto estos defectos son comunes a todos los autores de la época y sería injusto convertirlos en tacha individual. Lo que no cabe poner en duda es que conservaron la tradición local y acumularon todos sus materiales dispersos, ora exprimiendo el jugo a las obras griegas, latinas y modernas, como hizo Don Buenaventura Serra; ora iniciando aquí el método de investigación directa en archivos y sobre documentos originales. Esto constituyó el mérito principal del paborde Tarrassa Adelantándose, por fortuna, a las convulsiones de la siguiente centuria, recogieron la míes antes que los vendavales revolucionarios dispersasen los depósitos de documentos escondidos en celdas v oficinas Fundaron la bibliografía literaria y científica de Mallorca y, en suma, legaron a este país un inventario total de su pasado y de su presente, de sus hombres notables, de su literatura y de su arte. ensayando aquí la erudición reflexiva y metódica que instauraban en el continente Sempere y Guarinos, Mayans, Flórez, Lampillas y demás escritores del mismo fuste.

Ninguno, sin embargo, puede dar idea tan cabal de su tiempo como Don Buenaventura Serra. En el siglo de la enciclopedia, Mallorca debía tener también su enciclopedista, adaptado, como es consiguiente, a las diferencias de lugar y de costumbres. Consagró su vida al estudio de esta isla en todos cuantos aspectos ofrece a la inteligencia humana. Permita el lector que me valga de este término para expresar la ambición literaria de Serra: quiso abarcar el «panmallorquinismo.» Así como ahora todo tiende a la especialidad, entonces tendía todo a la universalidad. [...]

No hubo entonces capital de provincia que no tuviese su tertulia más o menos parecida a la del barón de Holbach. De esta suerte, rebajando mucho el carácter de incredulidad y volterianismo que caracterizó a aquel salón, vio Don Buenaventura agruparse en su estudio a los hombres más distinguidos y aplicados de su tiempo. — Don Ramón de Togores, Rubí, Focos, Virgili, el después cardenal Despuig, Montis y Álvarez, primer marqués de la Bastida. Don Juan de Salas y Don José de Pueyo, marqués de Campo Franco: eruditos, poetas o anticuarios, se reunían casi diariamente en casa de Serra, atraídos por el mismo espíritu de innovación. Allí nació la Sociedad Económica de Amigos del País, de cuya preponderancia no podemos ahora tener idea exacta. Allí se leía, se charlaba y se exponían proyectos de toda especie. «Para facilitar estos estudios, dice un biógrafo, había reunido una biblioteca muy numerosa y escogida y para mejorarla se gastó 6.000 pesos, sin incluir en esta suma las cuantiosas que invirtió antes, en la compra de preciosos manuscritos. de que formó una inmensa colección.» Aunque sin nombre conocido, venía a representar esta tertulia algo como la famosa Academia del Buen gusto [...] la tertulia de Serra empezó a distinguirse sobre lo vulgar y corriente. Los poetas y versificadores que en ella se formaron, por influjo de Pueyo más que de nadie, fueron ya bastante sobrios, inteligibles y discretos. No cultivaron el acróstico ni el laberinto. Trataron asuntos más o menos graves; rindieron tributo a la superficial galantería que entonces privaba; acaso no llegaron a tener más que vislumbres, como Togores y Salas, de lo que constituye la inspiración elevada y ardienie; pero ¿quién la poseía entonces? Bastante hicieron con seguir la ruta que les trazaban en una u otra dirección Vargas Ponce, Iglesias o Arriaza, con quienes sostuvieron relaciones de amistad y dependencia literaria.

Dejando para luego el estudio de las ideas que en cuanto a política y «economía civil», como entonces se llamaba, removió la Sociedad Económica que acababa de fundarse, despidámonos del grupo de que Serra y Pueyo eran las figuras más salientes y los amigos más inseparables y asiduos. No hubo afición de orden intelectual y artístico que no conociesen: «juntos dibujaron, herborizaron, hicieron útilísimos ensayos de química y escribieron eruditas obras». En esto se reconoce también su espíritu enciclopédico. Todo viajero más o menos notable que venía a Mallorca, de ellos tenía que servirse como cicerones universales en las cosas de la tierra. A ellos, a Serra especialmente, escribían en demanda de noticias, cuantos las necesitaban de este país, como Sarmiento, Flores, Martínez Pingarrón y el mismo D'Alembert y el conde de Campomanes Llegó a ser como una institución y a tener las llaves de todos los conocimientos. Era jurisconsulto y leyó la cátedra de derecho canónico en la Universidad Luliana. Por la mañana explicaba Clementínas y Extravagantes y por la tarde descifraba medallas y monedas, discutía las ruinas del Palmer o la significación del hondero en la columna Antonina. Extraía y comentaba los textos referentes a Mallorca que encontraba en los geógrafos é historiadores grecolatinos Disertaba sobre animales, plantas, fósiles y piedras de la isla; escribía una vindicación de Hipócrates contra Feijoo; organizaba un monetario y un museo de botánica, componía su Flora baleárica con nomenclatura antelinneana dibujando los ejemplares catalogados. No se puede reducir a cuento su heterogénea labor.

A todo se atrevió: habló de jurisprudencia y de cirugía, de antigüedades, de numismática. Desde lo más alto a lo más ínfimo corría su pluma, viéndole hoy tratar del idioma en que predicaba San Agustín y mañana de si la menor edad invalida para el cargo de síndico personero... Naturalmente que casi todo viene resentido de falta de mesura. A veces las supersticiones más vulgares tienen cabida en sus trabajos, con tal que ayuden a su generosa pero cándida manía de aumentar «las glorias de Mallorca». Acumuló muchísimo: piedra de construcción y ripio inútil, pero no dejó, puede decirse, ninguna obra que fuese por sí misma duradera y definitiva, porque todo necesitó de expurgo, de método y de orden

Tal me parece, a grandes rasgos dibujado, aquel cronista de! Reino, doctor, célibe v abate a la francesa, — como iniciado de prima tonsura, que no perdió jamás. Nos hemos detenido especialmente en él y en sus amigos, porque ofrecen como un resumen del saber mallorquín durante toda la segunda mitad del siglo XVIII, como una amalgama y transición entre las tradiciones locales, el nuevo filosofismo que desde Francia nos invadía y que propagaban en España los ministros de Carlos III. Si a los nombres que quedan señalados, añadimos el de los apologistas de Ramón Lull como los PP Fornés y Pascual, (suscitados por la extemporánea acometida de Feijóo) será posible entrar de lleno en la nueva fase que así el espíritu como las costumbres presentan allá desde 1775. El período que entonces empieza es la preparación inmediata, la causa real de que la revolución futura no será más que efecto.

Miguel de los Santos Oliver: "Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814" (págs 29, 32 - 34

Sobre Buenaventura Serra trataba el artículo de Laura Jurado de ayer en Baleópolis: El aprendiz de enciclopedista. Jesús García Marín nos dejó varios artículos sobre él, como Buenaventura Serra (1728-1784) y la tradición cientifica en el XVIII mallorquín (Mayurqa, 1989) o "Buenvaentura Serra (1728-1784) y la Ilustración española : Feijoo, Sarmiento, Flórez, Mayans, Finistres y el círculo de Cervera" (en Pedralbes, Revista d'historia moderna, 1988) o el libro, escrito junto con Antonio Picazo "La Cultura de la Il·lustració a Mallorca" (ver En torno a la Ilustración en Mallorca (Alta mar, 2009) o "La Biblioteca de Buenaventura Serra (1728-1784) y otras bibliotecas del XVIII mallorquín" (Institut d'Estudis Baleàrics, 1988) (ver. GoogleBooks A ver cuando empiezan a digitalizar y poner on line los libros y revistas de ese Institut).

En Scribd está La Ilustración en Mallorca: Buenaventura Serra i Ferragut.

Queda aparte el tema de la casa de Palma, Can Serra (Incoación relimitación BIC de Can Serra, Palma, recordada hace pocos días por Lourdes Durán en Sacar los colores.

De Buenaventura Serra: Glorias de Mallorca, tomo I

fabian | 29 Febrer, 2012 14:47

En Google Books, a vista completa (en pdf y epub, aunque de difícil lectura):

libro

  • Título Glorias de Mallorca, Volumen 1
  • Autor Buenaventura Serra y Ferragut
  • Editor Cerdá, 1755
  • Procedencia del original Biblioteca Estatal de Baviera
  • Digitalizado 22 Jun 2010
  • Enlace: GoogleBooks

Mallorca en torno a 1812 (2)

fabian | 28 Febrer, 2012 18:36

Dos ciudades: Cádiz y Palma,.

"Palma fué, después de Cádiz, la única ciudad española libre permanentemente de enemigos y aquella en que mayor fermentación intelectua.y política se produjo. Sobre Cádiz ofreció, además, la cualidad de hallarse exenta de las sugestiones exclusivas de toda corte, moviéndose en Mallorca los individuos y las colectividades con toda franqueza y exteriorizando, por ende, con absoluta fidelidad, la íntima manera de ser de la sociedad española en aquellos días. El gran número de refugiados acogidos á esta isla dióle también una extraordinaria concentración de intereses, criterios y opiniones, como una representación numéricamente proporcional de lo que era el resto de España", dice Miguel de los Santos Oliver en el Prólogo del libro Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901).

A menudo se ha considerado a Mallorca como el foco opuesto a la tendencia liberalizante de Cádiz con sus Cortes. No hay especial dificultad para aceptar que la balanza se inclinó en sentido opuesto en estos dos lugares. Las ideas de los políticos congregados y triunfantes eran liberales en Cádiz, y las de los obispos y frailes refugiados en Mallorca eran reaccionarias. Estos grupos no quedaron cerrados en sí mismos. Los ánimos en uno y otro lugar se caldeaban con mensajes de tendencia bien opuesta y se difundía una forma diversa de ver la vida. Ambas ciudades conocieron una profusión de prensa periódica, que ya entonces llamó la atención. Los sermones incendiarios se prodigaron en Mallorca, en contra de la voluntad del obispo, enviado a Cádiz como diputado de Palma y, al margen de él, los obispos refugiados en Mallorca reimprimieron su Instrucción pastoral de los llustrísimos obispos de Lérida, Tortosa, Barcelona, Urgel, Teruel y Pamplona. Al clero y pueblo de sus diócesis, denunciando toda innovación y, sobre todo, defendiendo las inmunidades eclesiásticas.

Esta visión dualista ha originado la mencionada historiografía, con trazos casi deterministas, de modo que cerrazón a las nuevas ideas y conservadurismo político y eclesiástico se consideraron como signos de autenticidad mallorquína. En otro sentido Palma habría sido un foco compacto antiliberal, frente a Cádiz. Ha dado pie a este enfoque la obra del que fue director del periódico «La Vanguardia» de Barcelona, Miquel dels Sants Oliver, Mallorca durante la primera revolución. De su minuciosa búsqueda en los archivos de la prensa contemporánea de los hechos dependen la mayoría de los historiadores posteriores. Cuestión muy diversa es que los que aprovechan su labor y le citan tengan una misma línea de interpretación.

Josep Amengual i Batle: "La preilustración en los medios eclesiásticos de Mallorca (ss XVII - XVIII)" (descargar artículo en pdf)

La Cádiz liberal que este año conmemora el bicentenario de la Constitución de 1812 y Palma, conventual y aristocrática. Posiblemente estos blancos y negros debieran ser matizados.

Hay otro tema muy interesante que saltó en aquellos años.

En la Mallorca de los años de crisis del Antiguo Régimen se producen una serie de acontecimientos que pueden pasar inadvertidos por tratarse de asuntos que se inscriben en el ámbito de lo privado y que a corto plazo pueden parecer simples episodios más o menos ruidosos de las historias privadas de los individuos de aquella época. Y sin embargo, contemplando los hechos desde un punto de vista más amplio, se advierte cómo esos hechos o sucesos, transcendentes sólo para los protagonistas y sus familias, vienen a configurar el comienzo de un proceso de mayor alcance: nos referimos a la primera quiebra del sistema matrimonial de la aristocracia mallorquína, un grupo social que tenía prácticamente asegurada, mediante la endogamia, la continuidad de su calidad nobiliaria, de su patrimonio y de su predominio económico, político y social y que, de repente, asiste a una oleada de matrimonios desiguales celebrados por vía de fuga o en secreto que amenazan con llevarse por delante todo el sistema de valores, usos y costumbres que la individualizaban del resto de la sociedad. Esto no fue así porque la oleada cesó y las aguas volverían a su cauce de tal manera que, en la segunda mitad del siglo XIX, la sociedad mallorquína seguía siendo un "paraíso de la endogamia"; pero sí puede afirmarse que se trató de la primera rebelión contra el sistema matrimonial de los hijos de la aristocracia mallorquína, especialmente de las hijas, y que tuvo importantes consecuencias en la evolución posterior de este estamento. La trascendencia de los hechos radicaría, esencialmente, en que por primera vez se produjo un desacato abierto a la autoridad paterna y en la renovación biológica de una parte de la aristocracia gracias a la entrada de sangre nueva coincidiendo, precisamente, con los años en que se está gestando el fin de la sociedad estamental.

Soledad de Quiroga Conrado: La rebelión de los hijos de la nobleza mallorquina a principios del siglo XIX

Tres citas hoy, interesantes aunque demasiadas. Artículos que están on line, diseminados aquí y allá, pero que convergen en iluminar unos años que fueron importantes para la historia de España y de Mallorca. Completo las citas como en un círculo volviendo a Miguel de los Santos Oliver:

Preparando otro estudio, completamente juvenil, acerca de La Literatura en Mallorca, hubieron de venírseme á las manos diversos opúsculos, folletos y manuscritos que me hicieron sospechar la existencia de un notable asunto histórico, así como las hojas y troncos flotantes indican en el mar la proximidad de un continente. Estos hallazgos, inesperados por completo, avivaron en mi memoria unas reminiscencias casi extinguidas: ciertos relatos oídos por mí, de boca de mi abuelo paterno, el cual como nacido en los primeros años del siglo XIX, mencionaba frecuentemente en sus sabrosas pláticas nocturnas, junto al brasero, el año de los catalanes, la división del general Whittingham, el motín contra los prisioneros franceses y otros recuerdos y episodios de aquella época.

Comuniqué cierto día estas mis presunciones á Don José Maria Quadrado, amigo benévolo, anciano sin par, que dejó mi corazón, como muchos otros, colmado de gratitud; y el insigne maestro confirmó lo presentido con tan calurosas ponderaciones, dijo ser tanta la amenidad y tan profundo el interés de aquel periodo que, animado por su persuasiva exhortación y dejándome arrastrar de su optimista confianza en mis facultades, emprendí el trabajo contenido en este volumen.

Y así empieza "Mallorca durante la primera revolución".

Sobre el matrimonio, especialmente entre la nobleza y aristocracia, además del artículo citado, también Soledad de Quiroga Conrado publicó en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana del año 2000, págs. 363 - 382, el artículo "Limitaciones y transformaciones sociales: bases para una rebelión matrimonial a principios del siglo XIX en Mallorca", ambos sumamente interesantes.

La Revolución Francesa y Mallorca

fabian | 27 Febrer, 2012 14:37

Recojo hoy un texto de Miguel de los Santos Oliver, las páginas finales de la primera parte de su libro "Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814". Va tratando del siglo XVIII en Mallorca y, al llegar a la última década, se explaya en las ceremonias y agasajos que en 1792 se dieron al ser declarada Beata Catalina Tomás de Valldemossa. A esas celebraciones, "desbordantes de entusiasmo", acudieron también muchos religiosos franceses que se encontraban en Palma.

Para decir Misa, estos religiosos tenían que pedir permiso al Obispo, por lo que debiron quedar en los papeles que consultó el escritor, una cierta alerta ante la profusión de refugiados. Pocos años después, en 1798, Godoy, a quien interesaba llegar a algún acuerdo con la nación vecina, manda que los refugiados franceses salgan de la Península y les deja Mallorca. Fue una oleada que produjo dificultades de alojamiento y carestía en la ciudad, oleada previa a la que se viviría pocos años después con la Guerra de 1808.

No da cuenta el autor de los efectos que esta superpoblación originó, pero sí deja un puñado de apellidos que quedaron en la isla.

Simultáneamente con los desbordamientos de este entusiasmo, asaltaron á Mallorca los temblores de un espanto desconocido, De la dulce Francia llegaba un río de emigrados en cuyos lívidos rostros, en cuya falta de afeite, en cuyo vestido ajado y muchas veces roto, se leían crueles persecuciones, sobresaltos, fugas y penalidades inauditas,

Eran sacerdote, insermentés, canónigos, vicarios generales, obispos, gentilhombres, caballeros de San Luis, cordons bleues, oficiales, marinos, intendentes, procuradores del rey, astillas del antiguo régimen, en suma, esparcidas á los cuatro vientos por la explosión revolucionaria. Algunos eran complicados en la intentona de agosto de 1792, cuando el Rey, asustado de la temeridad de sus leales, pidió refugio á la misma Convención nacional, que abortó á los pocos días la República y á los pocos meses el regicidio. Allá en otoño, « por medio de un edito en latín, el Obispó convocó á los eclesiásticos franceses que se.hallan en esta capital á unos santos ejercicios en la Misión, para ellos solos: Empezaron el día 13 de noviembre y duraron diez días. Todas las tardes predicaba en francés uno de dichos sacerdotes y concluía el ejercicio con un míserere que cantaban con mucha propiedad. Dia 22 celebraron un oficio de requiem en sufragio de las almas de sus paisanos muertos en la guerra, y por la tarde concluyó todo con un Te Deum y la bendición del Obispo». Sólo en un día de octubre llegaron 96 clérigos franceses, de los que no habían querido jurar la Constitución; entre ellos figuraban los vicarios generales de Tolosa y de Chartres, varios canónigos, rectores y vicarios, tres cartujos, un benito, un francisco, que fueron repartidos entre los conventos de la capital, permitiéndoles el Obispo la celebración de misa. En la espectación que sus relatos produdan, mezclábase el asombro y la duda. Desconocíase en Palma, como en todas las poblaciones de su misma índole, la preparación intelectual de la revo!ución francesa, como ahora, por ejemplo, se .desconoce la preparación intelectual del catalanismo.

Los hechos aparecían aislados y caprichosos, sin enlace, sin raíces ni trascendencia, como asonadas pasajeras que la fuerza podría cohibir. Mas cuando se supo la prisión del Rey en la Torre del Temple, cuando se conoció su proceso, cuando llego — á últimos de enero de 1793 — la noticia de haber sido guillotinado el pobre Capeto, un estupor sin precedentes se apoderó de las conciencias. El Terror que funcionaba en París se propagó á todo el mundo. En países como el nuestro, timoratos é ignorantes de la gran fermentación filosófica y política del siglo XVIII, parecieron llegados los días del Ante-Cristo, y no faltó quien tratase de buscar correspondencia literal entre aquellas escenas y las revelaciones del Apocalipsis. Devorábanse las relaciones, las protestas, los papeles todos de los realistas de Francia; en las tertulias lloraban la señoras al leer los pormenores de la muerte de Luis XVI; los nombres de Robespierre y Saint·Just causaban escalofríos. Conocíanse al dedillo los detalles; se sabían casi de memoria los apellidos de los 361 regicidas de la Convención, las defensas generosas y sublimes de Malesherbes, Tronchet y de Sèze, las frases del abate Edgeworth auxiliando al regio sentenciado. Abundaron las exequias, los sufragios, todo género de ofrenda piadosa, en público y en secreto. La sociedad sentíase abrumada por una espantosa pesadilla, y á darle mayor pábulo llegaban cada día nuevos emigrados y nuevas noticias: el suplicio de María Antonieta; la entrega del Delfín al zapatero Simón; la Diosa Razón, en el altar de Nuestra Señora de París, representada al desnudo por una bailarina de la Ópera; la ferocidad caníbal de los Carrier, de los Couthon, de los Collot d'Herbois; en la cárcel ó en el patíbulo cuanto suponía elevación, talento, belleza, gracia de espíritu, generosidad. Diríase que la Jeune Captivé del insigne Chénier, aunque inspirada en el caso de su joven compañera de prisión, es una elegía simbólica de la Francia amable que desaparece:

Ces vers, de ma prison témoins harmonieux,
feront à chaque amant des loisirs studieux
chercher quelle fut cette belle;
la grace décorait son front et ses discours
et, comme elle, craindront de voir flnir leurs jours
ceax qui les passeront près d'elle .

En 1794 fueron muchos también los emigrados franceses que tomaron refugio en esta isla; entre ellos figuraba el vizconde de Gras; procedían de los desastres de Tolón, habían peleado con los vandeanos y chuanes á las órdenes de La Rochejaquelein, que fué el ídolo de los realistas y acaso el inspirador de nuestros guerrilleros. A los oficiales se les socorría con 6 reales diarios, á los cadetes y guardias marinas con 2, á los soldados con 12 cuartos; muchos pasaron después al servicio español, mientras la caridad privada reunió para los más desvalidos una limosna de cuantía. Más adelante, en 1798, por estorbar con sus predicaciones y manejos los propósitos de alianza con Francia acariciados por Godoy, ordenó el privado que los franceses refugiados saliesen de España, concediéndoles, no obstante, autorización para vivir en la isla de Mallorca y manteniendo sus sueldos á los militares que los gozaban. Luego de recibirse esta noticia se reunió en sesión extraordinaria el Ayuntamiento, y acordó recurrir enérgicamente contra una medida que sería la destrucción de la isla, dice Desbrull. Despachose un expreso á Valencia, apoyó el Acuerdo las razones del Ayuntamiento, lo mismo que el Comandante general, el Intendente, el Obispo y el mismo Cónsul de Francia. El día lº de mayo llegó un laud bou, de Valencia, con resolución favorable, en términos de que sólo pasarían á Mallorca los emigrados que pudiese mantener el país, yendo á Canarias los restantes. Fué llamado el Obispo, que estaba verificando su visita en Sineu; volvió á reunirse el Ayuntamiento y se acordó decir á S. M. que podrían admitirse hasta 2.500 franceses, á saber: 1500 hábiles para las faenas del campo, 500 artesanos y 500 sacerdotes. « En los meses de mayo y junio llegaron una porción de estos emigrantes, muchos capellanes, algunos frailes, el Arzobispo de Tolosa, su hermano el vizconde de Fontange y una hermana ex-abadesa; el marqués de San Simón, teniente general del ejército, con su hija única, y muchos oficiales y caballeros distinguidos.» De esa cohorte formaban parte los Saint-Simon, los Chauveron, los Espagnac (España), los Fournas, los Malet y tantos otros apellidos que llegaron á arraigar en Mallorca ó en la península, adoptándolas como patria definitiva. Al lado de estos ci-devant aristócratas y servidores del Rey, figuraba el núcleo de los banqueros y almacenistas, como Mugnerot, Canut, Aymar, Borel, Pierre, Constant, Rousset; y, por último, la muchedumbre de artesanos y aun artistas, jardineros, panaderos, doradores, charolistas, miniaturistas, relojeros, armeros, sastres, peluqueros, quincalleros et sic de caeteris, que vinieron á iniciar una reforma de las industrias y una tenue modificación de nuestras costumbres y manera de vivir.

Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814, págs. 117 - 121

Tesis: La arquitectura escolar de Guillem Forteza (1917 - 1943)

fabian | 23 Febrer, 2012 20:40

Esta tesis está realizada por Jaume Mayol Amengual y dirigida por José Francisco Quetglas de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Cronològicament en podem destriar dos grups: El primer està format per arquitectes que obtenen el títol entre el 1899 i el 1906. Pràcticament tots es titulen a l’escola de Madrid. Es mouen entre l’eclecticisme de principis de segle i l’incipient modernisme. Són: G. Bennàzar, J. Aleñà, J. Alomar, G. Reynés i F. Roca. El segon grup es … [+]titula a partir del 1919, la major part ho fa a l’escola de Barcelona. Són estudiants educats en la postguerra, que ja han sentit a parlar de l’arquitectura racionalista que es practica arreu d’Europa. Inicien la seva pràctica dins la dècada dels anys vint i, per tant, més propers a les arquitectures modernes. Són: C. Garau, J. Olesa, E. Juncosa, F. Casas, G. Muntaner, G. Alomar i A. Roca. Entre un i altre grup passen tretze anys. Un buit cronològic enorme, on l’únic arquitecte mallorquí titulat és Guillem Forteza Pinya. Forteza estudia a l’escola de Barcelona i acaba la carrera a finals de l’any 1917. La seva condició d’arquitecte frontissa ens ajuda a entendre el procés de transformació que sofreix l’arquitectura mallorquina entre els anys vint i trenta del segle passat. Guillem Forteza té una vida cronològicament particular i acotada. Neix al 1892, es titula al 1917 i mor al 1943. La seva etapa professional es condensa en un quart de segle, que coincideix amb el període més intens de la recent història de l’arquitectura. De tota la seva polièdrica biografia professional destaca un fet: el 1921 és nomenat Arquitecte Director de Construccions Escolars de l’Estat a Balears. Aquest càrrec dóna peu a més d’un centenar de projectes escolars, compresos entre 1921 i 1940. S’analitzen aquests projectes un a un, per entendre, des de dins, els mecanismes projectuals de cada proposta. En podem distingir dos models: En primer lloc, veiem escoles tradicionals, regionals. Són de planta simètrica, de volumetria compacte i organització centrípeta. S’organitzen les aules al voltant d’un pati, entès com una aula més a l’aire lliure. Aquest pati és hereu de la tradició arquitectònica local i solució a temes pedagògics i higiènics. En segon lloc, en l’obra de Forteza, es distingeixen els grups escolars clarament lligats al moviment modern. Són de planta asimètrica, de volumetria dispersa i d’organització centrífuga. [...]

Jaume Mayol Amengual: L'arquitectura escolar de Guillem Forteza 1917-1943.

La tesis, en pdf, se encuentra en Tesis Doctorales en Red.

Un juez descataloga el Edificio GESA

fabian | 22 Febrer, 2012 14:56

Declarado Bien Catalogado en el año 2007 (BOIB 29/05/2007), la declaración y la permanencia del propio edificio, vacío y sin cuidado ha sido controvertida, tanto en la opinión ciudadana como en cuanto a su legalidad.

Ha sido ahora un juez, Francisco Úbeda, quien ha anulado la protección que le daba la declaración de Bien Catalogado:

Para ello, analiza un informe pericial de los arquitectos Jordi Griñó, Clara Griñó y Andreu Griñó, que de los aportados en la causa es el que merece al juez más "rigurosidad técnica" y cuyos planteamientos y conclusiones le parecen "más lógicos, convincentes y racionales" que el resto.

En él se indica que el edificio no se puede encuadrar en el "movimiento moderno", una corriente arquitectónica que se prolongó desde 1928 a 1959, cuando el inmueble se construyó en 1977.

Se admite que tiene ciertas influencias de este movimiento, pero el informe añade, apunta el juez, que no se puede incluir en él "de la misma forma que un caballo pintado a rayas no es una cebra".

El hecho de que el edificio fuera proyectado por el arquitecto mallorquín José Ferragut, no determina por sí solo la necesidad de proteger el edificio, explica el informe. En este sentido, se afirma que "no hay buenos arquitectos, sino buenos proyectos"

Además, el informe indica que la ubicación del edificio de Gesa en primera línea de la fachada marítima de Palma "eclipsa la imagen tradicional" de la ciudad y diluye su identidad histórica, ya que supone un impacto visual sobre el centro histórico, la muralla y la Catedral.

Su existencia, añade, entorpece la remodelación del frente marítimo y su mantenimiento provoca una falta de cohesión urbana.

Diario de Mallorca: Anulan la protección del edificio de Gesa (DM, 21/02/2012)

edificio

Otra página: Alta mar: Incoación BIC edificio GESA

Añado el día 23 de febrero de 2012:

Planos de Menorca en torno a la conquista de 1781

fabian | 21 Febrer, 2012 17:37

Invadida por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión Española y reconocida oficialmente como territorio bajo soberania inglesa a raíz del Tratado de Utrecht (1713) fue durante setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo) en el siglo XVIII. La presencia británica especialmente durante el mandato del Gobernador Kane[1]impulsó la economía de la isla y la ciudad de Mahón se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo amén de desplazar a Ciutadella de la capitalidad que ostentó hasta entonces,hecho que sigue perpetuando entrado el siglo XXI una rivalidad entre ambas ciudades. La influencia británica se puede apreciar en la arquitectura local. Por el contrario, Ciudadela, sede episcopal y donde residía la mayor parte de los propietarios terratenientes y nobleza local, vivía una realidad distinta.

Durante la Guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por Francia (1756). Sin embargo, por el Tratado de París (1763) Gran Bretaña ganó el control de la isla. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y recuperaron la isla el 5 de febrero de 1782; con tal motivo, cada año se celebra la festividad de la Pascua Militar, que se instituyó aquel año, bajo el reinado de Carlos III, como expresión de júbilo por la recuperación de la isla de Menorca, entonces en manos de los ingleses. Fue otra vez invadida por los británicos en 1798, durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue entregada a España final y permanentemente en virtud del Tratado de Amiens en 1802. La pujanza marítima de Mahón se prolongó durante los primeros años del siglo XIX, aún después de revertir a dominio español.

Wikipedia: Menorca

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Plano del Pverto de Mahon, que representa el Castillo y obras exteriores del Fuerte de San Felipe y demas partes Principales (1781)

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[Plano de la mitad meridional de la Isla de Menorca para explicación del desembarco de la expedición mandada por el Duque de Crillón] (1781)

El 19 de agosto [de 1781] una escuadra franco-española, compuesta por 52 buques al mando del Duque de Crillón desembarcó por las calas de Sa Mesquida y Alcaufar. El castillo de San Felipe fue sitiado durante largo tiempo, hasta que se rindieron los ingleses el 4 de febrero de 1782.

Una de las primeras medidas que adoptó el gobierno español fue la destrucción del castillo de San Felipe, juzgando que así sería más difícil que las potencias extranjeras codiciaran la isla y que en caso de apoderarse de ella se les desalojaría más fácilmente. También se sustituyó el nombre de Georgetown por el de Real Villa de San Carlos, en honra del monarca Carlos III.

menorca.org: Ocupación española

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[Plano general de la isla de Menorca con indicación de los puntos donde deben desembarcar las tropas con el fin de recuperar esta plaza de manos de los ingleses] (1781)

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Planos del Castillo de Fornells (Menorca) Blas Zappino 1782

Mallorca en torno a 1812 (1)

fabian | 20 Febrer, 2012 17:45

Dos siglos de la Constitución de Cádiz, la Pepa. Pongo título a esta entrada añadiéndole un numeral ya que, espero, pueda tratar este tema durante unos días. Realmente no será del tema, sino de un libro de Miguel de los Santos Oliver el protagonista y la fuente de estos escritos. El libro se titula Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 y existe una edición digitalizada en la Biblioteca Digital La Guerra del Francés de la UIB. Es un voluminoso o pesado pdf que tarda varios minutos en descargar.

Publicado en 1901, hay dos ediciones posteriores, ya en los años 80, Luis Ripoll lo publicó dividido y en 1999, Lleonart Muntaner.Creo que hoy día pertenece al Dominio Público.

Con cerca de 700 páginas, sus partes las llamó MSO "libros". El primero de ellos lleva el título de "El siglo XVIII", conteniendo un capítulo magistral sobre La Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País. El segundo libro es "El Alzamiento" en el cual aparecen Jovellanos y su liberación, Cayetano Soler y todo lo que se vivió en Mallorca con el Motín de Aranjuez y el 2 de Mayo, cuyas noticias llegan a la isla en los últimos días del mes. Es cuando aparece el "Diario de Mallorca" y se acuña moneda. No podía faltar el episodio de los presos franceses en Cabrera, al que dedica el Libro tercero "Los prisioneros de Cabrera". El Libro cuarto está dedicado a "Los refugiados" y las transformaciones que con ellos se producen en Palma, muchas e interesantes, como el incremento de impresiones, periódicos, la costumbre de las tertulias, su influencia sobre la moda y los espectáculos o sobre las devociones religiosas. El Libro quinto y último "Liberales y serviles" en el que salen los personajes del momento, ya Picornell, Baranda, Antillón, P. Strauch, el librero Miguel Domingo, etc. Un capítulo está dedicado a los diputados mallorquines en las Cortes de Cádiz; otro al Nuevo Ayuntamiento y el quinto y último, a La reacción, la vuelta de la Inquisición y la persecución de los liberales.

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edición digital

Uno de los mejores libros que se han escrito en España sobre los sucesos de 1808 lo escribió un mallorquín del que casi nadie se acuerda, Miquel dels Sants Oliver. El libro se llama Mallorca durante la primera revolución (1808-1814) y fue publicado en 1901, cuando Miquel dels Sants Oliver -que en aquella época firmaba como Miguel de los Santos Oliver- tenía tan sólo 37 años. Lo reeditó en 1999 Lleonard Muntaner, pero me temo que sigue siendo un libro que muy poca gente se toma la molestia de leer. Y eso es una catástrofe intelectual, se mire como se mire. [...]

Miquel dels Sants Oliver hizo todo lo contrario: se documentó, leyó centenares de documentos de la época (reunidos por un canónigo de la catedral de Palma cuyo nombre lamento haber olvidado) y después se puso a escribir su libro con una pericia extraordinaria y un ritmo narrativo de primer orden. Basta abrir el libro para que de repente toda una época cobre vida ante nosotros. Oímos las conversaciones a media voz de los refugiados llegados de la península; vemos los candelabros que iluminan los teatros y el humo que llena el escenario; leemos los pasquines en los que cualquier fraile iletrado y fanfarrón se permitía desafiar a Napoleón, a Francia y al mundo entero en nombre de la Sagrada Religión; asistimos a los galanteos en los salones y a los banquetes públicos que organizaba un xueta muy rico que quería congraciarse con las nuevas autoridades de la Junta de Regencia; y presenciamos en primera fila el momento en que el populacho -Oliver no rehúye la palabra, hoy impronunciable- destroza la carroza de un ministro mallorquín de Godoy, don Miguel Cayetano Soler (uno de nuestros escasos ilustrados, por cierto), y luego saquea su casa y le prende fuego. En pocas palabras, todo un ejemplo de cómo se puede escribir un ensayo histórico que se lee como una novela (pero de Galdós, no de Almudena Grandes). [...]

Eduardo Jordà: La primera revolución (DM, 10/05/2008)

Bien, pues será este libro de Miguel de los Santos Oliver el que me sirva de fuente y de guía para estos cortos escritos con los que conmemoraré este segundo centenario de la Constitución de 1812.

Carnaval 2012

fabian | 17 Febrer, 2012 11:00

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Carnaval 2012 - Sa Rua

Planos de Esteban Panon (hacia 1740)

fabian | 16 Febrer, 2012 17:30

La Guerra de Sucesión española y el entronamiento de los Borbones origina importantes cambios diplomáticos y estratégicos ya que la poderosa Armada Inglesa, ahora con enclaves en Gibraltar y Menorca, se acentúa como amenaza, la cual se extiende en todas las regiones costeras, tanto del Atlántico como del Mediterráneo. En las décadas siguientes se activará la acción de los ingenieros militares dedicados a la defensa de las zonas costeras y, también, de la frontera con Portugal. Así, pues, serán décadas en las que se realizarán muchos planos de fuertes abaluartados y de las murallas de las ciudades costeras.

Especial atención se prestó lógicamente a Mallorca e Ibiza, amenazadas por la presencia inglesa en Menorca. Francisco Ricaud, Antonio Francisco Framboisier, Ramón Santander Benicia y otros ingenieros levantaron planos de fortificaciones en las dos islas. Juan Ballester, fue fue ingeniero director de ellas, y Francisco Ricaud. dirigieron obras en el puerto de Ibiza y sus contornos, en la plaza de Alcudia, en las defensas costeras de Mallorca y la muralla del frente de mar de la capital, En Palma prosiguieron los trabajos de reforzamiento de la muralla.

Alicia Cámara Muñoz: Los ingenieros militares de la monarquía hispánica en los siglos XVII y XVIII (2005), pág. 256

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Plano Elevacion y perfil de la Casa de la Sanidad que se executa en el muelle de Palma

Hay nombres de ingenieros que ya me son conocidos, como Juan Ballester, de quien ya puse varios planos (ver Planos de Juan Ballester sobre Palma de Mallorca); Ramón Santander también tendrá importancia, pero ya en la década de 1770 (ver: Plano de Palma de Ramón Santander 1775)

Esteban de Panon estuvo pocos años en Mallorca; en los libros su obra en Valencia, Alicante y Cartagena aparece como importante. Está en Mallorca entre 1734 y 1739 tras el fallecimiento de Martín Gil de Gaínza.y coincide temporalmente con otros ingenieros que ya han aparecido en esta bitácora, tales como Juan Ballester o Carlos Beranger (Planos de Alcudia de Carlos Beranger (1738) y Plano del Puerto de Andratx y de la Torre Nueva (1739) de Carlos Beranger). Esta profusión de Ingenieros militares nos da una pista de la importancia dada en esas décadas a la defensa costera ante la presencia inglesa en Menorca.

Entre los diversos proyectos y ejecuciones de obras, el muelle de Palma tendrá varios planos, con el establecimiento en él de una Casa de Sanidad.

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Plano de la Yglesia de Nuestra Señorade Ytria extramuros de esta Plaza ... (fragmento)

Planos de Esteban Panón:

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Plano croquis de las R[eale]s Salinas de la Ysla de Iviza

Me resulta algo extraño, por el año en que se hizo, este plano de las salinas de Ibiza. Hay otro plano de salinas, referente a las de Formentera, plano de 1771 y sin nombre de autor. Es: [Salinas de Formentera] , con documentación sobre las obras que se proponen en las salinas de Formentera. 1771-1772.

Con relación al plano de la isla de Cabrera de 1738, cuya imagen no está on line o no está enlazada por su ficha, pienso que es una lástima pues no creo que haya mucha cartografía de ese archipiélago. De 1772 hay un mapa "Muntaner f[eci]t" con el proyecto de Thomas Villajuana, propietario de la isla, para poblar y fortificar la isla de Cabrera (ver: La Isla de Cabrera (1772)

Algunos planos del siglo XVII de Ibiza y Menorca

fabian | 15 Febrer, 2012 16:00

Todo el siglo XVII se dio en las islas la intención de defenderse ante posibles ataques turcos, berberiscos y corsarios. Para ello se crearon sistemas defensivos, ya la mejora de las murallas abaluartadas en las ciudades, y mejoras o creación de fuertes en lugares estratégicos.

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[Galeras en el Mediterraneo oriental para la lucha contra los corsarios de Argel] (1621)

Planos:

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Plano de la ciudad de Ibiza con indicación de la fortaleza con los baluartes de Sta. Lucía y S. Juan, el faro, plaza de la Marina y huerto de D. Juan Jover en donde se ha levantado una parez objeto de discusión (1616)

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[Diseño de la estrella de fadilla en el castillo de San Felipe de Mahón] (1666)

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Planta del Castillo de San Antonio de forneles en la ysla de Menorca (1675)

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Plaça de Iviça de D[o]n Joseph Castellón (1687)

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Fuerte de S[anta] Evlalia (Ibiza), de D[o]n Joseph Castellón (1687)

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Torre de S[an] Antón (Ibiza) de D[o]n Joseph de Castellón (1687)

Quizá covenga recordar el terrible ataque que sufrió Ciudadela y la mitad de Menorca en 1558, con el ataque de la escuadra turca de Mustafá Pialí Baixí (ver El 'Llibre Vermell' de Ciudadela (Menorca). Si fue el ataque más sangriento que sufrieron las islas, no fue el único, estando las costas isleñas constantemente amenazadas entre los siglos XVI y XVIII. Por ello, la defensa costera fue una constante en aquel tiempo.

Planos de Martín Gil de Gainza

fabian | 14 Febrer, 2012 18:14

Este ingeniero navarro, Martín Gil de Gainza, que vino destinado a Mallorca para encargarse de las murallas y que vivió la época de la Guerra de Sucesión en Palma y las dos décadas posteriores, fue - según tengo entendido - el constructor nada más y nada menos que de Cal Marqués de la Torre (actual sede del Colegio Oficial de Arquitectos), del convento de Santa Clara y, quizás, de Can Chacón, que fue su casa particular .

Cal Marqués de la Torre se construyó antes del conflicto dinástico, hacia 1695, basándose en unos planos o dibujos de Martín Gil de Gaínza, en tiempos de Nicoás Truyols, quien tuvo una compleja historia pues fue partidario, en distinto tiempo, de ambos bandos, felipista y austracista. Su compleja historia puede seguirse en La microhistoria a través del archivo nobiliario: Arxiu del Marqués de la Torre de Eduardo Pascual Ramos.

Es en el mismo escrito donde encuentro unas palabras dedicadas a Matín Gil de Gaínza ya que en el Archivo del Marqués de la Torre hay una sección relacionada con el ingeniero:

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Martín Gil de Gaínza: Plano de la puerta pintada de la Plaza de Palma y sus cercanías y perfil (1728)

Sección Martín Gil Gaínza y Etxagüe (Enériz, siglo XVII - Palma, 1737). Ingeniero instalado en Mallorca. Hacia 1678 llevó a término importantes tareas en la fortificación de Palma y Alcudia e impulsó importantes construcciones de carácter militar y civil, como las reformas del Baluart y cuartel de Santa Margalida, baluartes de Santa Creu i Sant Pere, e hizo construir casa Chacón (actualmente conocida como Sus Muchachas), etc. Este grupo documental contiene 60 legajos. En ellos aparecen libros de cuentas, de gastos y jornales de construcción de murallas de Palma, bocetos de las murallas y documentación de la administración del estanco de Tabacos, etc.

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Martín Gil de Gaínza: Plano del Baluarte de S[an]ta Marguerita con sus contornos (1728)

De él he encontrado los siguientes planos:

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Martín Gil de Gaínza: Plano del Baluarte de la Cruz y sus contornos (1728)

Todos estos planos son de 1728, pero Martín Gil Gaínza ya era ingeniero antes del conflicto y, ya hace unos meses puse un plano suyo realizado en 1700 sobre el Castillo de San Carlos (ver: La batería de costa avanzada del Castillo de San Carlos de Palma), castillo que, en este año del 2012 cumple su cuarto centenario pues fue creado en 1612.

Josep Segura i Salado publicó en el año 2003 el artículo Don Martín - Gil de Gaínza y Etxagüe, ingeniero militar en Mallorca que, lamentablemente no he podido consultar.

Planos de la Guerra de Sucesión en Mallorca

fabian | 13 Febrer, 2012 17:41

Toda guerra da lugar a una importante cantidad de mapas y planos. La planificación de las acciones bélicas exigen planos y mapas.En relación a la Guerra de Sucesión en Mallorca he encontrado cinco planos, todos ellos en francés, aunque ninguno indica al autor, y fechados tres de ellos en 1714 y dos en 1715.

Son los siguientes:

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[Palma, plano del recinto de la plaza, borrador] (1714)

Bartomeu Bestard, Cronista Oficial de Palma publicó en diciembre del 2011 dos artículos sobre la Guerra de Sucesión en Mallorca. Son los artículos Palma durante la guerra de Sucesión (I) (DM, 04/12/2011) y Palma durante la guerra de Sucesión (II) (DM, 18/12/2011). Son artículos que vale la pena conocer. Fue una guerra larga, desde 1702, y compleja, de carácter internacional (en 1706, la escuadra británica hace rendir a las autoridades de Mallorca) y, también de guerra civil.

Recojo unos párrafos de los escritos enlazados, referidos ya al final de la Guerra, cuando las tropas internacionales se retiran tras la firma de los Tratados de Utrecht y de Rastatt, en 1713 y 1714, por los cuales Menorca y Gibraltar pasan a ser de dominio inglés:

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Palma Capitale de lisle Majorque (1714)

Pocos días después de la firma del Tratado de Utrecht llegó a Mallorca un nuevo virrey catalán, Joseph Antoni de Rubí y Boixadors, marqués de Rubí, con claras instrucciones de la reina [Isabel de Brunswick-Wolfenbüttel, esposa de Carlos III] de atender las necesidades que se reclamasen desde Cataluña: "Os encomiendo, encargo y concedo toda la facultad necesaria en el caso o casos en que el Principado de Cataluña os pidiere algún socorro de granos, dinero o en otra forma". No fueron pocas las naves mallorquinas que socorrieron a Barcelona con vituallas. Al mismo tiempo, Rubí, inició un plan de defensa de la Isla. Dividió la part forana en diez distritos de guerra, el objetivo de los cuales fue la vigilancia de la costa y la concentración de fuerzas de caballería en cada uno de ellos. El castillo de Bellver y los distintos baluartes de las murallas palmesanas fueron reforzados por cañones procedentes de Menorca. Por su parte, el emperador Carlos, que no renunciaba a reinar los reinos hispánicos, envió desde Nápoles unos dos mil soldados alemanes? Pero todos los esfuerzos fueron inútiles. El 11 de septiembre de 1714 cayó Barcelona, lo que significaba que Mallorca e Ibiza se quedaban solas ante el imparable avance borbónico.

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Carta náutica con la derrota seguida desde Barcelona para desembarcar tropas al sur de Mallorca en Calallonga] (1715)

Numerosas familias catalanas, partidarias de los Austrias, huyeron a Mallorca en busca del último refugio. Hubo un fracasado intento de convencer a los ingleses para que protegiesen las islas con su poderosa flota fondeada en Maó. El 11 de junio de 1715, desde Barcelona, zarpó, hacia Mallorca, el general belga Claude-François Bidal, conocido como el caballero de Asfeld, con un contingente de unos treinta mil soldados y unos dos mil caballos. Este ejército borbónico estaba constituido por tropas españolas, entre los que se encontraban botiflers mallorquines, y francesas. Entre estas últimas destacaba un experimentado cuerpo de ingenieros. Intentaron entrar por Santa Ponça, pero fueron repelidos por la artillería. Entonces se reorganizó la flota y se dirigió a las costas de Felanitx, dónde pudieron desembarcar. Desde allí se fueron a Alcúdia. La ciudad mallorquina del norte no opuso resistencia, recordemos que en esa ciudad había no pocos botiflers. Luego el caballero de Asfeld, dirigió las tropas hacia Palma. El virrey Rubí estaba dispuesto a hacer frente al ejército de Felipe V. En cambio, tanto el Gran i General Consell, como las autoridades eclesiásticas no vieron posible hacerles frente. Palma cayó, tras un breve sitio, el 2 de julio.

Bartomeu Bestard: Palma durante la guerra de Sucesión (II) (DM, 18/12/2011)

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Palma capital de Maiorca (1715)

En estos planos de Palma, extramuros de la ciudad, están el Convento de los Capuchinos, que después pasaría a su situación actual, junto a la Plaza de España; el Convento de Ilitria, que fue derribado por hallarse en zona de tiro; el convento de Jesús; el Tirador y otras construcciones.

Tiburcio Spanoqui y las murallas de Palma (hacia 1600)

fabian | 10 Febrer, 2012 18:38

Fue "El Fratin", Giovan Giacomo Palearo Fratino quien da forma a la ciudad de Palma, quien crea su silueta mediante las murallas renacentistas iniciadas en 1574. La parte Sur, la que da al mar, va determinada por la costa, ¿pero existen elementos geográficos que determinasen el trazado del resto de las murallas? El Fratin dibuja el contorno al que la ciudad se ceñirá durante siglos.

No tenemos planos de El Fratin. Toda su documentación sobre Palma que se conservaba en el Archivo General de Simancas, en agosto de 1852 se mandó al Archivo General de la Corona de Aragón de Barcelona. Unos 2158 legajos y libros que se habían conservado durante siglo y medio en Simancas procedentes del antiguo Consejo de Aragón (siglos XV a XVII) se perdieron en Barcelona.

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[Planta de la cortina de la muralla de la fortificación de Mallorca] por Tiburcio Spanoqui (1601)

Un coronel, José Aparici, antes de trasladar la documentación desde Salamanca a Barcelona, entre 1840 y 1850, copió algunos planos antiguos de las murallas de Palma, así como la correspondencia que habían generado. De los ocho planos copiados por Aparici, los dos más antiguos son los que levantó el escultor Antoni Verger con el apoyo de Joan Binimelis, en 1596, a instancias del virrey Zanoguera. Otros cuatro planos son del frente de tierra de las murallas. Los dos últimos se corresponden con la creación de las murallas del frente de mar, realizados en 1682 por el ingeniero José Castellón y en 1697 por Martín Gil de Gainza. Estos planos se conservan en el Archivo General Militar de Madrid.

Así pues, en el Archivo General de Simancas, los primeros planos que quedan sobre las murallas de Palma son los realizados a principios del siglo XVII por Tiburcio Spanoqui, ingeniero mayor de Felipe II, quien en septiembre de 1596 recibe una carta del Rey con el informe y las trazas del virrey Fernando Zanoguera para que emitiera su parecer.

Hay, relacionados con los informes de Zanoguera, los consabidos asuntos de dineros insuficientes, obras que se paralizan, trabajadores que son sustituídos, trabajos que no se realizan satisfactoriamente, etc. No me interesan este tipo de temas. El hecho es que de 1601 - 1602 hay cinco planos de Tiburcio Spanoqui sobre las murallas de Palma y, de 1606, un plano de Juan Vilaragut.

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[Planta de parte de la muralla de la fortificación de Mallorca], por Tiburcio Spanoqui (1602)

Los planos de Tiburcio Spanoqui (1541 - 1606) son los siguientes:

Ya no relacionado con el informe que el Ingeniero Mayor del Rey Felipe II, Tiburcio Spanoqui, tuvo que realizar a raíz del "informe Zanoguera", de esas fechas, 1906, existe un plano levantado por Juan Vilaragut que añado a esta entrada:

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"Esta planta de la linea colorada son tres baluartes de los diez ...", de Juan Vilaragut (1606)

Hay en Internet información biográfica sobre Tiburzio Spannocchi, quien en 1601 obtuvo el cargo de "Ingeniero Mayor de los Reinos de España", lo que le otorgaba autoridad sobre todas las fortificaciones de la península y ultramar.

Alicia Cámara Muñoz publicó en 1988 el artículo (11 páginas) Tiburzio Spannocchi, ingeniero mayor de los reinos de España, que da una idea de la complejidad de las fortificaciones de aquel tiempo.

Planos del siglo XVI relacionados con las Baleares

fabian | 09 Febrer, 2012 09:15

En el Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas de los Archivos Estatales se encuentran algunos planos del siglo XVI relacionados con las islas Baleares. Unos son los que realizó el ingeniero Juan Bautista Calvi para levantar las murallas renacentistas de Ibiza (ver: Planos de Calvi para las murallas de Ibiza (hacia 1550)). Pero también hay otros; algunos sin fecha y varios sin nombre del autor.

Planos sobre Ibiza

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[Plano en perpectiva del caballero de San Pedro de la fortificación de Ibiza] hecha por el yngeniero del rei nuestro señor Juan Alonso Rubian (1596)

Por el ingeniero D. Juan Alonso Rubian: Relación del Cavallero San Pedro con los travesses y cassas matas que le guardan de los Cavalleros San Juan y... (1596?) (Con carta de D. Alonso Zanoguera al Rey sobre la fortificación de Ibiza. Ibiza, 2 de marzo de 1596).

Hecha por el yngeniero del rei nuestro señor Juan Alonso Rubian: [Plano en perpectiva del caballero de San Pedro de la fortificación de Ibiza] (1596?)

Antonio Saura: Diseño de una parte del Castillo de Ibiza (1597) ( Incluido en carta de don Alonso de Zanoguera al rey, de 22 de enero de 1597).

Antonio Saura: Diseño de una parte del Castillo de Ibiza (1597) ( Incluido en carta de don Alonso de Zanoguera al rey, de 22 de enero de 1597).

Planos sobre Menorca

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Esta es la trasa de la montanya y cassa de Nuestra Señora del Torro (sic) de la isla de Menorca con el fuerte que se aze (1596)

Diseño de la montaña de N[ues]tra S[eño]ra del Toro en Isla de Menorca. (15--?)

Planta muy sencilla de la ciudadela de Menorca (15--?)

Plano del castillo de San Felipe y del puerto de Mahón, sus calas y padrastros (1575?)

Planta en perspectiva de Menorca (1595)

Esta es la trasa de la montanya y cassa de Nuestra Señora del Torro (sic) de la isla de Menorca con el fuerte que se aze (Acompañaba a un memorial de Diego Sierra, sargento mayor de la isla de Menorca, resuelto el 11 de enero de 1597)

Martín de Izurza: El disegno del castillo Sant Phelippe de Mahon y puerto y calas dïel (1597) (Remitido con MPD. 15/020, y varias relaciones por el autor a S. M. en carta, Mahón, 7 de octubre de 1597)

Martín de Izurza: La planta del castillo Sant Phelippe del puerto de Mahon (1597) (Remitido con MPD. 06/042, y varias relaciones por el autor a S. M. en carta, Mahón, 7 de octubre de 1597)

Planos sobre Mallorca

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Mapa de parte de la Isla de Mallorca (1594)

Mapa de parte de la Isla de Mallorca (1594)

 
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