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El viaje de J. B. Laurens en 1839

fabian | 30 Setembre, 2008 15:33

Era el otoño de 1839, concretamente el 22 de septiembre cuando, a las dos y media de la tarde llegaba el vapor "Mallorquín" al puerto de Palma procedente de Barcelona de donde había salido el día anterior a las cinco de la tarde. Entre sus pasajeros estaba José Bautista Laurens (1801 - 1890), anotado en la relación del vapor como pintor.

Pintor, sí, tal vez ésa era la faceta más sobresaliente de este artista de Montpellier, capital de la región de Languedoc - Rosellón en Francia. Pero, en su viaje de regreso, también en el "Mallorquín", del 9 de octubre del mismo año, 1839, la anotación del vapor indica "artista francés". Pocos meses después, en 1840, en la imprenta de Boehn y Cía de Montpellier se editaba el libro "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" firmado por J.B. Laurens que presentaba tras el texto 55 grabados sobre el viaje realizado.

En 1945, la Editorial Moll de Palma, iniciando una colección titulada "Raixa", publicaba en Francés el viaje de Laurens añadiendo un prólogo en Castellano firmado por Juan Ramis de Ayreflor, con las 55 litografías. No es un libro fácil de encontrar pues no se halla en Can Salas, pero sí en la Biblioteca de la Misericordia, llamada de "Cultura Artesana". Con la referencia del libro, allí me he encaminado y me ha parecido que estrenaba el libro ya que, aunque su lomo estaba desencolado, las páginas parecía que no habían sido nunca abiertas.

grabado
Litografía de J. B. Laurens (1840)

En el fragmento del viaje desde Barcelona a Palma, que es el que recojo en esta serie que titulo "Viajeros y Barcos" no nombra el vapor. Lo traduzco del Francés:

Llegada a Palma

Salí de Barcelona al ponerse el sol; al levantarse, vi aparecer en el horizonte a través de las brumas del mar, la cadena de altas montañas con la que termina la costa noroeste de la isla, la cual íbamos a bordear (El Puig Mayor d'en Torrella tiene unos 1464 metros de altura sobre el nivel del mar). Las bellas sinuosidades de los picos que se suceden por lo menos a lo largo de unas quince leguas, fueron para mí el presagio de bellezas pictóricas tan grandiosas como las que el genio poético de Poussin ha sabido combinar. Al dejarme llevar por estos sueños sobre arte, calmaba la impaciencia y el aburrimiento de la travesía. Algunas horas más tarde, al sobrepasar el extremo más oriental de estas montañas, una enorme masa de rocas cortadas a pico resaltaron de la gran cadena para revelarse a los pasajeros del paquebote; era la isla de la Dragonera, donde el hombre no ha puesto el pie sino para construir una pequeña torre de defensa bastante inútil. A partir de este lugar, navegamos muy cerca de la costa, incluso alguna vez entre peñascos cubiertos de vegetación amarillenta de los pinos d'Alep y de palmitos (Chamaerops humilis), muy abundantes en las costas de la isla.

Aún una hora de espera y ya estábamos en la rada de Palma, desde donde se ven los edificios y los molinos de viento a una distancia de tres leguas. Pronto apareció a la izquierda una torre encantadora que sirve de semáforo [une tour charmante qui sert de sémaphore], y sobre una colina, el castillo de Belver, que me propongo ver de cerca. En fin, me encontraba en el puerto rodeado de gente siempre curiosa por ver llegar "el vapor": ya estábamos con los paisanos vestidos como griegos modernos y las mujeres cubiertas del "rebozillo", especie de tocado [guimpe] monacal.

Sobre las murallas reconocía ya las torrecillas prismáticas de la Lonja; por encima de los techos de las casas, algunas palmeras lanzaban su copa y, más alta que los demás edificios, la gran catedral y el antiguo palacio real elevaban uno sus torres y otra su campanario y los aguilones de sus numerosos contrafuertes.

Josep Bonaventure Laurens: "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" (1840)

litografía
Grabado de J. B. Laurens (1840)

George Sand, quien también viajó en el vapor "Mallorquín", estuvo en Mallorca en invierno de 1838, unos meses antes que Laurens; pero el libro "Un hiver à Majorque" no fue publicado hasta 1855, por lo que Laurens no podía conocerlo.

Voy a transcribir un fragmento que me ha gustado en el que Laurens cuenta el porqué elegió Mallorca:

Un día, hojeando un cuaderno de los Lieder tan soñadores y melancólicos de Beethoven, encontré el célebre canto de Mignon por Goethe:

"Sais-tu la terre aû les citrons fleurissent?
Où les fruits d'or des oranges mûrissent?
Dans l'air de feu languit le myrte vert
Et le palmier s'élève grand et fier
"

Cantando estos versos, la isla de los frutos de oro se me apareció en su aspecto más brillante; y cuando supe que ninguna obra de arte sobre esta isla había sido publicada y que los paisajes y monumentos que debían en ella encontrarse eran desconocidos por los pintores y artistas, mi resolución fue firme. La relación publicada en 1807 por S. Sauveur, y la "Flora Balearica" de M. Cambessède fueron los únicos libros a mi alcance, en los cuales pude gustar previamente mi viaje y llenar mi imaginación con imágenes verdaderas o falsas de la isla que iba a visitar.

Josep Bonaventure Laurens: "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" (1840)

grabado
Litografía de J.B. Laurens (1840)

De las 55 láminas del viaje - algunas dedicadas a Barcelona - he fotografiado unas pocas. ¡Cuan conveniente sería que Miró Llull ampliara su web con muchos grabados más!

El 'Ibaizabal Tres', construído en Palma en 1974, en el puerto

fabian | 29 Setembre, 2008 20:30

Tomo hoy un artículo publicado en el Diario de Mallorca, escrito por Manuel R. Aguilera y titulado Buques mercantes de origen mallorquín.

Parte de una noticia: la presencia en el puerto del Ibaizabal Tres, un remolcador de altura cuya presencia suele estar en aguas atlánticas. Pero la noticia sólo es una palanca que abre el libro de la historia de la construcción náutica en Palma del reciente pasado. Es uno de estos artículos que no debiera perderse pues ilustra el último capítulo de la industria de la producción naval.

Buques mercantes de origen mallorquín

Astilleros Mallorca construía hace más de tres décadas barcos que aún hoy navegan como el ´Ibaizabal Tres´

Ibaizabal Tres
El "Ibaizabal Tres, contruído en Palma en 1974

MANUEL R. AGUILERA. PALMA. Recientemente hizo escala en Palma el remolcador de altura Ibaizabal Tres, un buque que fue construido en los Astilleros Mallorca hace casi treinta y cuatro años, y si los datos no fallan, es su primera visita desde entonces, curiosamente atracó en el muelle viejo, muy cerca de las gradas que lo vieron nacer.

El barco constituye uno de los pocos ejemplos aún a flote de lo que fue antaño la construcción naval de buques mercantes en el puerto palmesano.

Centrándonos en los buques con casco de acero, su construcción se inició en Mallorca en los antiguos Astilleros Palma, fundados después de la Guerra Civil y situados en sa Pedrera en el Terreno, de allí salieron remolcadores, gánguiles, buques frigoríficos; diferentes costeros, entre ellos las diferentes series para la Naviera Mallorquina como las del Cala Blanca, Cala Pedrera, Cala Morlanda, etc. Seguro que muchos recuerdan el puente metálico que había en pleno Paseo Marítimo que en caso de alguna botadura o de tener que sacar algún barco para reparar, se abría, impidiéndose la circulación mientras tanto.

Posteriormente se constituyó Astilleros Mallorca, situados en el Mollet, cuyo primer buque fue el Cala Deya, que se había iniciado en los astilleros Palma pero se terminó en los nuevos. A partir de aquí fueron muchos los barcos que nacieron en sus gradas, como la famosa serie de rolones Cala D´or, Cala Marsal y Cala Llonga, y más tarde los Puente Canario y Puente Balear; gaseros como el Ramón Biosca o el Butaonce, el mayor buque jamás construido en la isla; petroleros como el Mencey; ferrys como el Isla de Mallorca; portacontenedores como el Suecia, el Noruega y el Dinamarca; hasta un buque hospital, el Esperanza del Mar, que realmente fue la reconversión del todavía sin terminar portacontenedores Andalucía; barcazas para aprovisionamiento de buques como el Campero y el Campeche; dragas; diferentes tipos de pesqueros y un maravilloso velero de tres palos, el Jessica.

Pero los tiempos cambiaron y llegaron las reconversiones, por lo que el astillero mallorquín dejó de hacer nuevas construcciones y desde hace unos años se dedica básicamente a la reparación y mantenimiento de yates.

El Ibaizabal Tres es la expresión de la calidad de las construcciones de lo que fue la primera industria pesada en Mallorca.

El buque, que como ya se ha dicho, fue entregado en octubre de 1974 a la compañía de remolcadores Ibaizabal de Bilbao, pertenece a una serie de cuatro buques calificados en su momento de remolcadores de altura-antipolución. Dos fueron construidos en los Astilleros Celaya de Bilbao, el Ibaizabal Uno e Ibaizabal Cuatro, mientras que el Ibaizabal Dos y el Ibaizabal Tres lo fueron en Astilleros Mallorca.

Son buques de 427 toneladas de registro, 37,7 metros de eslora y 10,2 de manga, tienen una tracción a un punto fijo de 55 toneladas, y en su extensa vida han intervenido en multitud de remolques e incidencias en la mar. En los últimos tiempos ha estado destinado en la zona de Galicia, pero con la incorporación de nuevas unidades ha sido desplazado al Mediterráneo y hemos podido volverlo a ver en nuestras aguas.

Manuel R. Aguilera: Buques mercantes de origen mallorquín (DM, 29/09/2008)

Muy buen artículo y buena fotografía. Hoy tambien, el mismo periodista, Manuel R. Aguilera, publica la noticia de la presencia en la bahía del Velero Atlantis. A mí me interesan estas noticias, y más cuando, como hoy, se convierten en un episodio que da pie al conocimiento de la náutica en las islas.

Incoación BIC Ses Rotes de Caimari (Mallorca)

fabian | 29 Setembre, 2008 08:02

Incoación del expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Lugar de Interés Etnológico, a favor de Ses Rotes de Caimari (Selva)

Fuente: BOIB núm 136
Fecha de publicación: 27/09/2008

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Espadas desenvainadas

fabian | 26 Setembre, 2008 16:15

No creo que la lucha por el poder tome en el Mediterráneo formas diferentes a las del resto del mundo, pese a que cierta tradición literaria y cinematográfica presenten en sus orillas o, con especial crudeza, en sus islas, ejemplos que se han convertido en prototipos de enfrentamientos primero familiares - Montescos y Capuletos -, y, mediante el silencio obligado, - creo que lo llaman "omertá" - entre grupos de familias que sustentan el poder político, económico, social e incluso personal. Sicilia es famosa por sus mafias, pero no le va muy a la zaga Cerdeña.

El sonido de las espadas al desenvainarse es suave y agudo, pese a ello es audible en la ciudad y parece como si los ciudadanos tuviéramos un oído especial que nos alerta. Se han desenvainado espadas esta semana en la ciudad. No, no han sido Montescos y Capuletos sino sólo una de las familias de estos últimos. Entre los Munarescos, considerados traidores por muchos, se han desenvainado espadas.

A los ciudadanos sólo nos llegan ecos y muchas veces ni nos enteramos. Algunos creen que la señora, llamada princesa por alguno, se ha confabulado con las familias que forman los Capuletos para que el alguacil no la persiga y podrían tener razón estas voces. Me dice un vecino que en la familia de los Munarescos hay tres facciones aunque yo sólo percibo dos: los de la Señora y los del Delfín.

luna

Los ciudadanos esperábamos sangre, pero el señor Capuleto se ha interpuesto entre las espadas desenvainadas y aquí no ha ocurrido nada, todo paz y armonía.

Posiblemente, aunque envainadas, las espadas siempre están a punto y el episodio pacífico de esta semana adquiera formas más silenciosas que no alerten a la población. Seguramente yo no me enteraré.

Dentro de este ambiente, también esta semana, una escritora mallorquina, pero residente en Barcelona, ha publicado un libro "de ficción" sobre "familias" del poder en Mallorca. Creo que el libro se ha agotado en pocas horas.

Poemas de Ildefonso - Manuel Gil

fabian | 25 Setembre, 2008 16:42

Me digo a mí mismo: "Fabián, no dejes la voz de los poetas". Cielos nublados, nubes de lluvia y frutos del otoño - conocidos y desconocidos - apuntaban el sábado en Lluc. En el bloglines había marcado una entrada de las noticias de la cervantes virtual que anunciaba la presencia entre sus páginas de dos nuevos poetas en su Portal de Poesía española contemporánea.

Cuando me llega la noticia de una nueva voz en ese portal, entro en él y procuro leer los poemas publicados. A los pocos días vuelvo a entrar y selecciono alguno que sea corto pero que por algún motivo me haya gustado. Luego lo copio y lo publico en esta bitácora. Hay poemas que quedan, que dejan algo. Pero esto es variable no sólo entre distintas personas sino en una misma persona dependiendo de muchos e ignorados factores. La elección es subjetiva. Últimamente huyo de lo trágico y de la explicación del mundo y de la existencia y busco la sensación liviana, cotidiana del no ocurrir nada más que una hoja que cae o de una nube que navega. También busco poemas sobre árboles, frutos, naturaleza. Pero en cualquier instante puedo cambiar de preferencias según la voz, la palabra del poeta.

El poeta es hoy Ildefonso - Manuel Gil (1912 - 2003) cuya semblanza dice:
"Poeta, narrador, ensayista y traductor vinculado a la llamada Generación del 36, Ildefonso-Manuel Gil fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en España y tradujo Os Lusíadas, de Luís de Camões. En los años 60 salió de España para dar clase en los Estados Unidos; tras su regreso, en 1985, recibió varios galardones y dirigió, hasta 1993, la Institución Fernando el Católico, desde la que recuperó la obra de su amigo Benjamín Jarnés. Entre sus obras destacan los poemarios Poemaciones, Concierto al atardecer y Por no decir adiós y sus memorias, aparecidas en dos volúmenes: Un caballito de cartón y Vivos, muertos y otras apariciones".

Recojo dos poemas cortos suyos:
Uno es sobre el acto de la escritura "Primero es el silencio", la búsqueda que, llegado el momento, se convierte en la decisión producto de la exigencia "Y hay que escribir ahora, uncir las palabras y no tiembla la mano".
El otro es sobre el arte de la poesía: recoger las palabras cual si fueran verdes hojas del olmo centenario, conociendo de qué rama, de qué tronco y en qué momento de luz hay que cogerlas.

madroños
Los madroños aún no están maduros

[Primero es el silencio, un horizonte abierto]

Primero es el silencio, un horizonte abierto,
un remoto unicornio,
quizás solo el murmullo de un escondido arroyo
del recuerdo manando
o simplemente un vuelo de pájaro, una imagen,
oscuro sobresalto,
tirón desde los centros del ser, ángel minero,
vetas de luz buscando,
de la oculta belleza sorprendida
en su esquivo milagro...

Y hay que escribir ahora, hay que uncir las palabras,
y no tiembla la mano
porque el poema espera sentado como un perro
a los pies de su amo.

[Víctor Hugo escribió L’art d´être gran père]

Víctor Hugo escribió L’art d´être gran père
sabiendo que el poeta está obligado
a hacer que brote de sus sentimientos
el puro manantial de la belleza.

Eso es cuestión tan solo de palabras,
de palabras exactas que el poeta
coge recién nacidas, verdes hojas
en las ramas del olmo centenario
conociendo qué rama, de qué tronco,
y el momento de luz en que cogerlas.

Ildefonso - Manuel Gil: Antología poética

frutos
Frutos otoñales en que desconozco en Lluc, ¿qué son?

"Fabián, no abandones la voz de los poetas", me digo. Y en verdad que no debiera abandonarlas.

Viaje Barcelona - Palma en el Rey Jaime I (1862)

fabian | 24 Setembre, 2008 16:37

Los protagonistas de hoy son un dibujante muy famoso por sus grabados, Gustave Doré (1832 - 1883) y un aristócrata francés de gran fortuna, gran erudito, hispanista e historiador del arte: Jean Charles Davillier (1823 - 1883). El hecho está en que hacia 1862, Doré quería conocer España para sus ilustraciones sobre Don Quijote y convence a Davillier, quien ya la conocía, para que le guíe. Hay también una revista, "Le Tour du Monde", famosa revista de viajes editada por Hachette que se compromete a publicar sus impresiones y dibujos del viaje por España, lo que cumple desde 1862 hasta 1873. Así que, en 1862, los dos caballeros franceses realizan un viaje por toda España incluyendo, en mayo, Mallorca y sus escritos y dibujos son publicados por la revista en sucesivas entregas. El 1875 se reunieron todas esas entregas en un libro titulado Viaje por España y uno de sus capítulos está referido a Mallorca.

Yo he consultado "Davillier" en el catálogo de Can Salas y me ha salido el primer número de Panorama Balear - unos libritos de pocas hojas muy económicos que publicó Luis Ripoll - con el capítulo dedicado a la isla, 16 páginas de pequeño tamaño, con ilustraciones, editado en 1951.

Viaje a Mallorca
"Viaje a Mallorca", nº 1 de Panorama Balear

Salimos de Barcelona una hermosa tarde del mes de mayo en el «Don Jaime I». El mar estaba azul y tranquilo. Al cabo de una hora seguíamos divisando la ciudad como una larga línea blanca que se destacaba sobre el azul oscuro de las montañas de Cataluña y al acabar el día empezamos a entrever las costas de Mallorca. A medida que avanzábamos, la silueta de sus altas montañas se iba dibujando con mayor claridad, sobre todo la más alta de ellas, el Puig Mayor de Torrella, que se alza a mil quinientos setenta metros, y el Puig de Galatzó, de dentadas crestas.

Henos aquí, cerca de tierra, costeando la pequeña isla de Dragonera. Bordeamos la costa tan próximos a ella que los palos del barco tocan las rocas rojizas que se levantan cortadas a pico y cuyas grietas sirven de refugio a numerosas palomas, que alzan el vuelo asustadas. Al pie de la roca, sobre el tranquilo y transparente mar, algunas aves de plumas plateadas retozan al sol. Al acercarnos se zambullen, para salir del agua un poco más lejos y desaparecer de nuevo al cabo de un instante.

Acabamos de doblar la punta Cala Figuera. La bahía de Palma surge de improviso, como una espléndida decoración, con la ciudad dispuesta cual un anfiteatro. A la izquierda, la «Torre del Señal», con los muros coronados de matacanes. Un poco más lejos, en lo alto de una colina, el castillo de Bellver, sólida fortaleza de la Edad Media. La costa está sembrada de molinos de viento, cuyas grandes aspas blancas, en número de seis, están unidas entre sí por cuerdas dispuestas circularmente, lo que les da el aspecto de inmensas telas de araña. Por encima se alza Palma con su imponente catedral gótica, asentada sobre una eminencia, encima del mar. Má abajo distinguimos la elegante silueta de la Lonja, preciosa joya de la arquitectura del siglo XV. Luego, las altivas flechas de los campanarios góticos; y, por último, algunos jardines, acá y allá, ramilletes de verdor, por encima de los cuales se balancean graciosas palmeras.

Lo que más sorprende cuando se desembarca en Palma es la calma que reina en la ciudad, calma que contrasta con el movimiento y actividad de Barcelona. Ya estamos instalados en la fonda de las «Tres Palomas». Nos encontramos en un país donde el bienestar no ha dicho aún su última palabra, aunque haya progresado desde hace mucho tiempo. «En la mayor parte de las casas burguesas no hay cristales», dice Madame George Sand, quien estuvo en Mallorca hace unos treinta y cinco años. Esta escasez de cristales en las ventanas era antiguamente general en España, como lo muestra un párrafo de Don Quijote. Algunas salas del Palacio Real de Madrid carecían de ellos, según asegura Madame d'Aulnoy: «Hay algunas donde la luz entra sólo por la puerta y que no tienen ventanas... Es verdad que el cristal está escaso y muy caro, de manera que hay muchas ventanas sin cristales, y cuando se quiere hablar de una casa en la que no falta nada, se dice: tiene cristales».

Muy curioso lo de los cristales ya que en Palma hay muchas galerías acristaladas en edificios que posiblemente sean de esa época. Davillier recoge anotaciones curiosas sobre la cerámica o las imprentas. Por lo demás, ambos realizan las visitas acostumbradas por el turismo, tanto en Palma (catedral, Lonja, Ayuntamiento, Baños árabes, casa Montenegro ... ) y por la isla (Valldemossa, Deyá, Sóller, Artá, Manacor, Felanitx)

El vapor Rey Jaime I

Como estos escritos los guardo en la serie Viajeros y barcos y pese a que Davillier sólo nombra al vapor sin hacer sobre él ninguna referencia, recojo la información y la imagen del libro "Vapores de las islas Baleares" de Ramon Sampol Isern editado por Miquel Font.

vapor Rey D. Jaime I
El vapor "Rey D. Jaime I"

El "Rey D. Jaime I" es el tercer buque de vapor de matrícula de Mallorca tras el "Mallorquín" y el "Barcelonés", también llamado "General Barceló", aunque estos dos barcos eran de otra compañía que la del Rey D. Jaime I. Fue el primero que tuvo casco de hierro. Construído en Londres fue adquirido por la "Empresa Mallorquina de Vapores" en 1855. 50,70 metros de eslora, 7,25 de manga y 4,25 de puntal. Movido por ruedas de paletas giradas por una máquina de vapor de dos calderas, podía alcanzar la velocidad de 12 nudos. Provisto de aparejo de vela de goleta de velacho de dos palos. Bajo el botalón lucía un mascarón de talla policromada con la figura del rey Jaime I.

En febrero de 1856 llega a Palma llevando a bordo al Sr. Miró - Granada, presidente de la naviera. El 11 de febrero, capitaneado por D. Gabriel Medinas, emprende su primer viaje transportando viajeros y carga general en ruta Palma - Valencia - Barcelona. Navegó en estas aguas durante más de treinta años.

En su historial hay algunos viajes ocasionales como el realizado el 9 de agosto de 1863 con 300 pasajeros a las cuevas de Artá. En abril de 1860, requisado provisionalmente por el Capitán General de Baleares ya que se requerían tropas de refuerzo en Cataluña debido a un levantamiento carlista, efectuó un viaje transportando tropas y llevando a remolque al bergantín - goleta "Aurora". También participó en varios salvamentos de buques en apuros.

En 1889, ya inservible para la navegación, fue vendido por sus propietarios y fue desguazado en el puerto de Barcelona.

El castillo de San Carlos en Portopí

fabian | 23 Setembre, 2008 16:12

Así como visité ya hace años la torre del faro de Portopí, nunca había entrado en el castillo de San Carlos, convertido actualmente en Museo Militar. Es un paseo llegar a él en el autobús de la línea 1 de la EMT, aunque conviene ser prudente al atravesar la carretera del dique del Oeste sin paso peatonal. Rodeado de mar, sobre un pequeño montículo, el castillo no siempre es visible desde el exterior en el que hay un agrable paseo junto al mar con vistas a la zona de Cala Mayor y San Agustín. Alrededor del castillo, en el montículo, se encuentran esparcidos cañones antiguos de baterías de costa y antiaéreos.

Castillo de San Carlos
Montículo y castillo, junto a la carretera del dique

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El país de Graeslinjú en la biblioteca infantil de Can Salas

fabian | 22 Setembre, 2008 19:27

He acudido esta tarde a la Biblioteca Pública de Can Salas de Palma. Esta biblioteca es un edificio de varios pisos con bastantes salas de lectura. Tres plantas están dedicadas a los asistentes y hay, creo, otras inferiores, sótanos, dedicados al almacén. Cuando yo voy, por la mañana, es hora escolar y paso junto a la puerta de la planta dos que está dedicada a las edades escolares. Subo hasta la planta tres donde hay una gran sala, generalmente casi llena donde hay ordenadores y mesas para estudiantes. A un lado de esta sala grande hay otra más pequeña, llamada "Sala Mallorca" donde están los libros que suelo consultar.

Biblioteca de Can Salas
Una de las zonas de la planta infantil de la Biblioteca Pública de Can Salas

La planta dos, en su integridad, está dedicada a las edades escolares. Es un espacio muy amplio que, mediante el propio mobiliario, se subdivide en espacios para las distintas edades, desde niños pequeños hasta adolescentes de Bachillerato y ESO. Cuando he llegado, hacia las seis de la tarde, los adolescentes llenaban del todo su sección y numerosos niños y padres cambiaban libros o materiales audiovisuales con las bibliotecarias y ocupaban distintos espacios seleccionando libros. Son espacios muy bonitos y alegres, diferentes a otros espacios quizás algo más austeros de las otras plantas.

biblioteca
"El país de Graelinjú", una exposición en la biblioteca

Procuro en las fotografías no sacar personas y menos cuando hay niños o menores de edad, pero había mucha gente y hay momentos en que es imposible.

Hoy, en una parte de la planta infantil se inauguraba una exposición. Esta biblioteca (y también otras de Palma) realiza muchas exposiciones y actos que intentan dinamizar la lectura y la comunicación entre los asistentes. Así, por ejemplo, en la Sala Mallorca había una exposición sobre libros relacionados con el Rey Jaime I y exposiciones de este tipo son frecuentes ya con las obras de un autor, temática o época. Pero, claro, las exposiciones en la Sala Infantil tienen otro carácter más lúdico y dinamizador donde se realizan "Cuenta cuentos", ejercicios o actividades teatrales, musicales y donde el disfraz y el juego adquieren protagonismo y no es extraño encontrarse a un niño con unos bigotazos o con un ojo tapado cual pirata o con los rasgos de Harry Potter ...

La exposición se llama El país de Graeslinjú: "[...] es un lugar mágico donde viven los grandes escritores de la literatura infantil y juvenil. Sus vidas, sus historias y sus grandes personajes a través de un recorrido lleno de fantasía, misterio e imaginación".

El espacio estaba decorado con paneles de varios tamaños. Allí estaban viejos amigos míos, ya Tom Sawyer, Sherlock Holmes, los cuentos de Perrault o de los hermanos Grimm (cuentos de violencia familiar, de niños abandonados por los padres, etc.), el Pequeño Nicolás de Goscinni (Al niño inglés, recién llegado, la maestra le pide que se presente a sus nuevos compañeros franceses. "¿Cómo te llamas?", pregunta la maestra y el inglesito responde "George". Pero ese "George" suena a los oídos franceses como "Chocho" y la risa burlona cundió en la clase. George sólo estuvos dos días en ese colegio). También otros más cercanos a nosotros, ya Celia y Cuchifritín, ya los cuentos de Alonso del "Hombrecillo vestido de gris" o los de Gisbert o "Las memorias de una vaca" de Atxaga ... Muchos, muchos libros de años y años de lecturas que, estos sí, han quedado en la memoria. Libros magníficos con preciosas ilustraciones ...

ilustración

Al dar durante más de 35 años clases a adolescentes han sido muchos los libros que a lo largo de estos años he leído y explicado y comentado. No he de decir que también he leído todos los libros de Harry Potter de los que me han quedado, más que las luchas con Voldemort, esos tiempos muertos llenos de suspicacias y malas miradas de algunos compañeros. Muchos libros que no sé si son mágicos, pero sí sé que cada libro es un nuevo mundo, ya los de Guillermo y los Proscritos, ya los cuentos de Andersen o los de Stevenson - no sólo la "Isla del Tesoro" sino otros como "El diablo en la botella" o, ¡cómo no!, el del Dr. Jekyll y Mr. Hyde -

¿Libros infantiles y juveniles? Sí, claro, pero no sólo eso. Son libros de ir y volver, porque quizás, cuando la vida da la vuelta, regresas de nuevo a ellos. Entonces se produce una sensación extraña: "¿De verdad habías leído este libro?" te preguntas. Y es que son libros nuevos cada vez que llegas a ellos.

Necesidad de semáforos peatonales en la carretera al Dique Oeste

fabian | 21 Setembre, 2008 15:59

Ahora que los autobuses de la ruta 1 de la EMT de Palma llegan hasta la entrada al dique, resulta muy agradable llegar a este paseo desde el que se pueden contemplar hermosas vistas marinas y se puede acceder al Castillo de San Carlos.

mapa
Carretera al Dique Oeste en el Googlemaps

La carretera es amplia, 4 carriles a los que en algunos lugares se añade otro de entrada al castillo o para poder regresar por detrás de la escuela náutica. Tiene también aceras con bancos en la parte que está junto al mar. Es una carretera con bastante tráfico, especialmente de camiones y autocares que van o vuelven del dique.

El paisaje es hermoso: la mar con vistas a la bahía por una parte y el montículo en el que se halla el castillo por la otra. Es una carretera que necesita ser cruzada peatonalmente, ya para entrar en el castillo, ya para acercarse al mar o para ir a la parada del autobús.

carretera

Sin embargo no hay ningún paso peatonal y cruzar esta carretera parece peligroso ya por la curva cercana, ya porque los camiones y autocares van a velocidad en algunas ocasiones o porque, en otras, hay una larga caravana en espera de poder entrar al puerto. El hecho está en que, cerca de la entrada al castillo parece necesario un paso peatonal.

También convendría en la parada del autobús de regreso a Palma un banco con algo de sombra.

La deuda de Baleares: un 27,4 % de incremento en un año

fabian | 19 Setembre, 2008 19:10

Vaya, la noticia me ha hecho malpensar. "¿Y cuánto gastan éstos?" he pensado. Claro que yo no entiendo nada sobre estos temas.

La deuda de Baleares creció un 27,4% en el último año

MADRID | PALMA.- La deuda de Baleares creció en el último año un 27,4%, al pasar de 1.834 a 2.338 millones de euros, lo que la convierte en la comunidad que registró la subida más acusada de su endeudamiento, según los últimos datos publicados por el Banco de España, referidos al primer semestre de 2008.
La deuda media de las comunidades autónomas en los últimos doce meses aumentó un 8,9%, 18,5 puntos porcentuales menos que la balear, hasta alcanzar los 63.508 millones de euros. [...]

A la deuda de las autonomías, en la que se incluyen en cada caso la Administración General, las Universidades de su ámbito y los organismos y empresas administrativos, hay que sumar 11.449 millones de euros del endeudamiento de los organismos autónomos no administrativos, entes y empresas dependientes de las CCAA no clasificadas como Administraciones Públicas.

elmundo.es (19/09/2008)

No lo entiendo porque creo que no se ha hecho ninguna autovía ni se han construído escuelas (hay más "barracones" que nunca) ... ¿Qué ha pasado?

El botánico José Celestino Mutis (1732 - 1808)

fabian | 19 Setembre, 2008 15:11

Hoy me voy a Colombia - saludos, Álvaro, que ahora estás en Berlín -, donde, en Bogotá, hay un bonito Jardín Botánico que lleva el nombre de José Celestino Mutis, un científico del siglo XVIII, que en 1783 dirigió la Real Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada que cubrió 8.000 kilómetros cuadrados siguiendo el río Magdalena y estudiando la fauna y flora. Nacido en Cádiz en 1732, tras la expedición se quedó en Santa Fe de Bogotá donde fue a visitarle Alexander von Humboldt poco tiempo antes de que Mutis muriera un 11 de septiembre de 1808.

José Celestino Mutis

Ilustrado, con estudios de Física, Química, Botánica, Artes y Filosofía y Medicina. Trabajó entre 1757 y 1760 como suplente de la cátedra de Anatomía del Hospital General de Madrid y fue entonces cuando embarcó hacia América como médico particular del virrey del Reino de Nueva Granada. Ya en Santa Fe de Bogotá, comienza un herbario y se dedica a buscar la "quina" que se consideraba una panacea para el tratamiento de toda clase de enfermedades. Propone al Rey de España, ya en 1763, realizar una expedición botánica que no se realizó hasta 20 años después. En 1772 se ordenó sacerdote.

Aparte de su obra El arcano de la quina (1828, en la biblioteca digital del Real Jardín Botánico), de la expedición de Mutis quedó la "Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reyno de Granada: 1783 - 1816" publicada por los gobiernos de Colombia y España en 49 volúmenes que contienen unas 6.000 láminas de dibujos realizados por Mutis.

lámina de Mutis
Lámina de la expedición de Mutis de flora colombiana

Linneo, en su honor, dio el nombre Mutisia a un género de plantas de la familia Asteraceae. Los billetes de 200 pesos de Colombia emitidos entre 1983 y 1992, así como en el de 2000 pesetas de España llevaban la figura de José Celestino Mutis y los Jardines Botánicos de Bogotá y de Cádiz llevan su nombre.

En este mes de septiembre, segundo centenario de su muerte, el Real Jardín Botánico de Madrid, así como la Diputación de Cádiz realizan actividades en su recuerdo y muestran algunas láminas de aquella expedición.

Paul Bouvij y Paulino Vernière, dos 'extranjeros' en la Mallorca de 1870

fabian | 18 Setembre, 2008 16:35

El adjetivo "ideal" es algo impreciso y yo temo que se le aplica con algo de ingenuidad y con intención política a la isla de Mallorca pre turística. Quizás esa Mallorca anterior al siglo XX fuera "ideal" sólo para las grandes fortunas y ni aún así. En un artículo anterior, Dos científicos alemanes viajan a Mallorca en 1865, en la narración que el Dr. Pagenstecher realiza, al fondear el vapor Menorca en la bahía de Alcudia dice "Parecía al pronto que nos encontrábamos en una lejana costa de la India, en vez de hallarnos en Europa", ya que ante su vista aparece un gran arenal y montañas lejanas sin más construcción realizada por humanos que "una casilla sin ventanas". La costa, tan hermosa y poblada actualmente, no era valorada igualmente en siglos anteriores. Sa Pobla tenía zona costera y la cambió con Alcudia por unas tierras de labranza y la albufera no era considerada como una "bendición de Dios" sino como zona pantanosa peligrosa para la salud. Y en verdad que lo fue para todas las poblaciones vecinas, ya para Sa Pobla, Muro o Alcudia "y aunque sabíamos que la importancia de Alcudia había disminuído mucho por la gran miseria ocasionada por la proximidad del gran pantano, sin embargo como punto de escala de los vapores y correos, nos habíamos figurado que la ciudad y el puerto estaban más en armonía con la civilización", dice Pagenstecher.

Hoy quisiera guardar en esta bitácora la semblanza de dos personajes que en Palma tradujeron el mismo año en que fue publicado en Alemania el libro de Pagenstecher: "Die Insel Mallorka" (1867). Son dos "extranjeros(?)" de los muchos que en el siglo XIX vivieron en la isla y que, creo, entre todos, influyeron en un conjunto de cambios culturales, geográficos y sociales que dieron pie a la actual Mallorca cosmopolita. Cuando lo medito un poco me doy cuenta de que hay una influencia de personas nacidas en otras tierras a lo largo de los siglos, pero este hecho se acentúa notablemente en el siglo XIX ya que Mallorca se convierte en lugar de refugiados que huyen ya de la Revolución Francesa, ya de las guerras de Napoleón o ya de Holanda como le ocurrió al primer protagonista de hoy: Paul Bouvij.

mapa
El pla de Sant Jordi en el mapa de Despuig (1785)

Paul Bouvij de Schorrenberg nació en Amsterdam en 1807, hijo de un comerciante holandés que murió en Barcelona en 1867. Llegó a Mallorca en 1835 exiliado por haber participado en la lucha de separación entre Holanda y Bélgica a favor de esta última. Había estudiado minería en la Escuela de Lieja y era ingeniero militar. En Palma un abogado francés llamado Cazes explotaba una mina de hierro en Llucalcari y Paul Bouvij se adhirió a esta empresa aunque muy pronto quiebra y Paul se arruína. Entre 1837 y 1838 trabaja en la explotación de hulla en la posesión de Bellveure de Binissalem, de la Compañía Catalana de Navegación e Industria. En 1839 conoce a quien sería su cuñado, Paulino Vernière que acababa de llegar del Brasil. En 1842, ambos compran una mina de cobre en el Montseny de Barcelona, empresa que sólo dura dos años al quebrar. Regresan a Palma en 1845 y emprenden la desecación del Prat de Sant Jordi en las cercanías de Palma y, después, la desecación de la Albufera de Alcudia.

En Palma tuvo un papel importante al ser uno de los fundadores del Ateneo Balear y Presidente de la sección de Ciencias Naturales y Exactas. Geólogo, estudioso de las Matemáticas y excursionista, recorrió toda Mallorca y publicó en 1867 "Ensayo de una descripción geológica de la isla de Mallorca". Cuando traducía el libro de Pagenstecher, al que conoció en Palma, murió en 1867, siguiendo con la traducción su cuñado.

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La Albufera de Alcudia en el mapa Despuig

Paulino Vernière era un ingeniero francés. Llega desde el Brasil a Mallorca en 1839, conoce a Paul Bouvij y trabaja con él hasta la muerte de éste en 1867. Tenía un viñedo de amplias dimensiones y se dedica a la agricultura, contribuyendo en la extensión del cultivo del algarrobo. En 1880 publicó "Nociones generales de geología y su aplicación en Mallorca".

Pues me ha parecido de interés recoger del escrito de Josep Juan Vidal y Lleonard Muntaner i Mariano que en 1989 publicaron con el título "El viatge a Mallorca de H:A. Pagenstecher l'any 1865" la semblanza de estos dos "extranjeros" que vivieron y trabajaron en Mallorca.

Francisco Hernández Monjo (1862 - 1937), ilustrador naval

fabian | 17 Setembre, 2008 15:06

Alguna vez he pensado que en estos artículos que publico tiene tanta importancia la palabra como la ilustración. Y creo que hoy día, en algunos tipos de escritura, la imagen se une a la palabra y ambas son necesarias. Una de las dificultades es encontrar alguna imagen adecuada. Yo quisiera siempre poner imágenes propias sin tener que recurrir a imágenes de los libros o de otras personas, pero no es posible en muchos temas, uno de ellos el de barcos. La pintura sobre embarcaciones es tradicional en algunos países, en especial los anglosajones y tienen una larga lista de nombres que pintaron veleros y vapores y creo que continúa esa tradición en la actualidad. ¿Y en España, existe alguna tradición?

óleo de Hernández Monjo
"Un puerto", óleo de Francisco Hernández Monjo

Bien, pues aquí va un texto que me he encontrado esta mañana:

En la "Revista de Historia Naval", Num. 64 de 1.999, Mario Armengou i Schuppiser, Historiador de Arte, en un articulo titulado "El Retrato de Barcos en el Siglo XIX", hace una relacion de artistas, diferenciando tambien lo que es "retrato de barco" y "marina con barcos", aclarando que con connotaciones específicas, la marina documental y la escena de puerto serían apartados con morfologías diferenciales.

Para nuestro interes y vida maritíma nos ceñiremos a citar algunos autores retratistas de barcos y de la marina documental. [...] Citemos algunos de ellos: el alicantino Josep Pineda y Guerra (1.837-1.907), el cambrilense Josep Mongay i Torné (1.826-1.902), Joan Monjo y Pons (1.816-1.884), Rafael Monjo i Segura, Cristino Riera, Giralt, Estapé y Ayné, digamos de la escuela catalana. El otro centro de pintura de "retrato de barco" radicaba en Madrid y se desarrollo en una faceta eminentemente documentalista. El valenciano Rafael Monleón y Torres (1.819-1.900) y Antonio de Caula Concejo (1.842-1.909) fueron notables documentalistas. Otros pintores tomaron esta modalidad como complementaria en su obra artistica como el malagueño Emilio Ocón y Rivas (1.845-1.904) o Fernando Blasco Hueso, pintor de retratos de barco, residente en Barcelona.

acuarela de Hernández Monjo
"Almirante Oquendo", acuarela de Francisco Hernández Monjo del libro "La Armada Española (1.898)"

En Baleares Josep Hernández Monjo se convertiria en el revulsivo de la pintura marinista en general y junto a Joan Font y Vidal (1.811-1.885) fueron referencia en este arte.

Mas tarde vinieron las famosas acuarelas de González de Aledo [...]

Vida marítima: Los Cristinas (22/02/2008)

Curioso he escrito en el buzón del Google "Hernández Monjo" y he encontrado en páginas dedicadas a subastas de arte varios cuadros, marinas, de Francisco Hernández Monjo (Mahón 1862 - Barcelona 1937) y una biografía.

Ésta cuenta que nació en Mahón en 1862 en una familia de artistas plateros y orfebres. Que a los 23 años ya daba clases de dibujo y que sus temas eran paisajes del puerto de Mahón y los barcos. Hacia 1890 se trasladó a Barcelona donde completó su formación pictórica con Eliseo Meifrén al tiempo que su obra era reconocida. En 1898, la casa Tasso de Barcelona le encargó una colección de acuarelas de barcos de guerra para el libro La Armada Española. Expuso en Barcelona, Madrid, Mahón y en América del Sur con buena acogida. En Mallorca se relacionó con Tito Cittadini y Anglada Camarasa. Murió en Barcelona en 1937.

Marina de Hernández Monjo
"Marina", óleo de Francisco Hernández Monjo

A pesar de la larga tradición marítima de nuestro país, el mar no ha sido un tema protagonista en la pintura española hasta épocas recientes. Al contrario que en la cultura anglosajona u holandesa, nuestros artistas tratan la temática marítima a partir del siglo XIX, pero sin adquirir un papel protagonista. Sin embargo, a partir del siglo XIX pintores de renombre incorporan a sus producciones las visiones del mar, de las actividades marítimas y de los barcos. Estas imágenes, que combinan los valores artísticos con los documentales, conforman buena parte de la colección pictórica del museo, que reúne obras de J. Llaverias, R. Martí Alsina, M. Urgell o D. Baixeras, entre otros.
Un tratamiento aparte merecen los denominados "retratos de barcos", un género que ha proporcionado documentación fiel y útil a los investigadores para llegar a conocer con detalle cómo eran los veleros y vapores, de los que, en algunos casos, tan sólo queda su representación pictórica. La colección del museo reúne obras de especialistas en este género, entre los que hay que destacar a J. Pineda, A. Jacobsen y F. Hernández Monjo.

Museo Marítimo Barcelona

acuarela
Buque "Carlos V" en una acuarela de Francisco Hernández Monjo del libro "La Armada Española (1.898)"

Me gustaría mucho encontrar sus dibujos o pinturas de Mahón.

Actualmente en Mallorca está Ramon Sampol Isern de quien ya he puesto algunas acuarelas y que es referente obligado para los veleros y vapores de la marina de las islas. No sé si hay algún otro pintor que trabaje esta temática.

Otros días intentaré conocer algo de los demás pintores citados por Vida marítima.

Dos científicos alemanes viajan a Mallorca en 1865

fabian | 16 Setembre, 2008 16:07

La historia de hoy va de científicos. Es una advertencia puesto que estos seres tienen una manera muy especial de expresarse: donde nosotros hablamos de montañas ellos hablan de plegamientos terciarios y hay que agilizar el chip para entenderse.

De uno de ellos incluso yo había oído el nombre pues en los laboratorios escolares o universitarios se usaban como fuente calorífica unos mecheros llamados "bunsen" y quizás fuera este utensilio u otro el que les ayudó a encontrar alojamiento en Palma pues llegados a la ciudad y sin encontrar dónde dormir, fue un médico, Pere Tries i Barbarin, quien ya conocía algunos de los inventos del Dr. Bunsen, el que se convirtió en su primer anfitrión. Parece mentira en esta Palma actual tan llena de hoteles que en 1865, cuando muchas ciudades mediterráneas ya poseían una infrastructura para poder recibir miles de visitantes, Palma no la tuviera hasta el punto que H. A. Pagenstecher, el autor de La isla de Mallorca. Reseña de un viaje (1867) escribiría: "sin duda vienen pocos extrangeros, los capitanes viven en sus buques y los españoles en casa de sus conocidos". Claro que era en la Palma encerrada en sus murallas y con problemas graves de vivienda a lo largo de todo el siglo XIX lo que daría lugar al derribamiento y a la expansión de la ciudad en sus ensanches.

Es la hora de presentar a los protagonistas: los dos son científicos alemanes, profesores universitarios en Heidelberg. Quien escribe la obra es Hermann Alexander Pagenstecher (Elberfeld 1825 - Hamburg 1889), médico, naturalista, catedrático de la Universidad de Heidelberg, director del Museo Zoológico y del Museo de Historia Natural de Hamburg. Su acompañante, Robert Wilheim Bunsen (Gottingen 1811 - Heidelberg 1899), químico destacado, profesor de las universidades de Marburg, Breslau y Heidelberg, descubridor del Cesio y del Rubidio mediante análisis espectroscópicos que desarrolló y autor de diversas obras. Los dos, amigos y compañeros, viajaron por varios lugares de Europa.

En 1865 realizan un itinerario que parte de Heidelberg y pasa por Basilea, Mulhouse, Dijon, Lyon, Tarascon Nîmes, Montpeller, Cêtte y Perpiñán - en tren -; Gerona - en coche de caballos; y hasta Barcelona en tren. Desde esta ciudad, en el vapor Menorca que hacía la línea Barcelona - Alcudia - Mahón, hasta Alcudia donde desembarcan. Luego se trasladan a Inca y Palma. Dos años después, en 1867, H. A. Pagenstecher publica el libro "Die Insel Mallorka" que el mismo año es publicado en Palma con el título "La isla de Mallorca. Reseña de un viaje", traducido al Castellano por dos personajes que vale la pena conocer Paul Bouvij y Paul Vernière. El libro, aunque trata preferentemente la estancia en Mallorca, también trata todo el itinerario y el regreso vía Ibiza.

Pero hoy, siguiendo la serie de "Viajeros y barcos", conviene que recoja sólo el fragmento o partes del viaje en el Menorca.

grabado
"Port d'Eivissa", grabado

El vapor Menorca sólo tiene veinticuatro pies de ancho; pero proporcionalmente es muy largo y de sólida construcción. Demostró ser una embarcación muy valiente a pesar de su poco porte. En primera cámara había además de nosotros, un capitán inglés cuyo buque se encontraba en Palma y al que iba a reunirse para ir a Odesa en busca de trigo; y un matrimonio de Menorca, cuyos individuos, lo mismo que mi amigo Bunsen pronto se guarecieron bajo cubierta. Salimos con viento de proa del Est-Sudeste, y negras nubes cubrían las montañas más allá de la ciudad hasta el Monserrate. Hacia el levante, el cielo limpio de nubes dejaba ver un azul pálido y una espesa niebla se levantaba en el horizonte. Las cuatro y media de la tarde eran cuando dejamos el puerto y, a la vista misma de la ciudad, al pie de Monjuich, ya éramos un juguete de las olas. Las gaviotas seguían nuestro rumbo, ya delante, ya detrás del buque, ya separándose a lo lejos. Buscando el alimento en nuestra estela, fueron nuestros fieles conductores hasta que la tierra se perdió de vista.

La trepidación del buque afectaba la cabeza; las aves que con raudo vuelo, a pesar del tiempo y de las olas, parecían burlarse de nuestra velocidad, fijando su vista sobre nosotros, producían una impresión desagradable. Las crestas de las olas parecían también aves gigantescas de blancas plumas. La creciente noche y la mirada vertiginosa de las aves, cambiaban por momentos el cuadro. Ya no era posible distinguirlas de la blanca espuma producida por los rompientes de las olas sobre el negro fondo del agua. La noche se presentaba oscurísima, y la violencia del viento fue creciendo, sin su regularidad hubiera inspirado mucho cuidado. Aprecié los movimientos del buque con el reloj; sobre una longitud de unos 140 pies, se levantaba y bajaba unas ocho veces por minuto. También el balance de costado era muy frecuente. Los marineros apenas podían caminar por la cubierta. Encontré abajo mi compañero en un estado lastimoso, y el aire que allí se respiraba era nauseabundo, de modo que preferí quedar algún tiempo sobre cubierta, antes que verme lanzado de un lado a otro de la cámara como una persona embriagada. El capitán inglés recorría del mejor modo posible el buque de popa a proa como si estuviese de guardia, examinando de cuando en cuando los dos timoneles para asegurarse del viento y del rumbo, así como los botes colgados a los costados para ver si estaban provistos de remos, por si llegaba el caso de tenerlos que emplear y que sin duda hubieran sido de mucha utilidad.

La cubierta de la escalera de la cámara me procuró algún abrigo contra el furor del viento. La soledad de la cubierta, el mar, negro como el cielo de aquella noche, no ofrecían ninguna distracción y las horas pasaban con lentitud. Después de las ocho, el frío me obligó a bajar a la cámara; allí se presentó de nuevo el terrible balance, el aire repugnante, y su solitario recinto alumbrado por una lámpara colgada del techo. En los camarotes sólo se oían quejas y lamentos. No pude resistir mucho tiempo. Como los movimientos eran tan fuertes, me senté al lado de la puerta de mi camarote, para poderla abrir, pero el Dios del mar se apoderó de mí con espantosa rapidez. Mudo y pálido apareció el vacilante camarero con su aljofaina de hoja lata y su lampazo para recoger los despojos y efectos del mareo. Avergonzado me acosté en mi litera debajo de la de mi compañero. Ni tan siquiera recordé que llevaba puestas las botas, el paletó, la bufanda, los anteojos y el sombrero atado a un ojal por medio de un cordón. Traje de noche por cierto bastante original, y que no tuve ánimo para cambiar a pesar de habérseme calmado después mi indisposición por temor de agravarla con el menor movimiento. Además la noche era tan fría que nada bastaba para abrigarse.

El viento arreció, los balances del buque aumentaron, las olas barrían la cubierta, las vigas y maderos crujían. Comparaba nuestra posición a la de los soldados de plomo en una caja abierta. Mi amigo padeció mucho, pero yo no tuve más ataques.

[Nota: siguen dos páginas en las que el autor habla sobre las causas y efectos del mareo así como de los movimientos que los marineros realizan para combatirlo]

Vapor Menorca
El vapor 'Menorca' en un dibujo de Ramon Sampol Isern del libro "Vapores de las islas Baleares"

Cuando me encontré un tanto aliviado, volví a la cubierta para ver la situación. Su aspecto era poco consolador. Un viento frío soplaba con fuerza y las olas nos rociaban de lo lindo. El mar parecía negro como el abismo, pero el barco seguía impávido su marcha. Al amanecer el tiempo se mejoró, el viento rodó al Noroeste y nos permitió izar un par de velas. A nuestra derecha se descubría una extensa cordillera; era la costa N. de Mallorca; muchas de sus cumbres estaban cubiertas de nieve. Poco después doblamos el cabo Formentor: el viento se calmó en el canal que media entre Mallorca y Menorca, sin que esta última se pudiese descubrir. Cuando estuvimos al abrigo del cabo, el mar se sosegó y mi compañero pudo gozar del aspecto pintoresco de la costa. Pasamos por delante de la bahía de Pollensa, vimos una bandada de gaviotas, y entre ellas el Puffinus anglorum o Pufino común, que buscaban su alimento y que echaron a volar al acercarse el vapor. Después de pasar el cabo Pinar y el de Menorca, entramos en la espaciosa bahía de Alcudia, donde fondeamos a una regular distancia de la tierra.

Habíamos llegado al término de nuestros anhelos; y aunque sabíamos que la importancia de Alcudia había disminuído mucho por la gran miseria ocasionada por la proximidad del gran pantano, sin embargo como punto de escala de los vapores y correos, nos habíamos figurado que la ciudad y el puerto estaban más en armonía con la civilización; pero nada encontramos. Sólo se presentó a nuestra vista un extenso arenal, a lo lejos las montañas que constituyen la bahía, cuya capacidad es tal que pudiera abrigar las mayores escuadras conocidas; a su orilla una casilla sin ventanas, dos lanchas, un par de barquichuelos uno de ellos sumergido, y por último nuestro buque, era cuanto podíamos divisar. Parecía al pronto que nos encontrábamos en una lejana costa de la India, en vez de hallarnos en Europa. (*)

H. A. Pagenstecher: "La isla de Mallorca. Reseña de un viaje" El Drac editorial Mallorca 1989

El texto transcrito acaba con una señal a modo de nota entre paréntesis. A pie de página, la señal dice "Hasta aquí llegaba el manuscrito de la traducción del Sr. Bouvy. Su inesperada y sentida muerte hubiera impedido la continuación de esta interesante publicación si su inteligente cuñado, el Sr. D. Paulino Verniere no se hubiese ofrecido a continuar la traducción [...]". Otro día convendrá hablar de estos dos interesantes traductores.

Quizás también otro día convendrá poner un texto más corto del viaje, ya de regreso, del 16 de abril de 1965, desde Palma a Valencia, con escala en Ibiza, en el vapor "General Barceló".

El vapor 'Menorca'

Del vapor Menorca habla el magnífico libro - por sus textos y por sus dibujos - "Vapores de las islas Baleares" de Ramon Sampol Isern. El primer vapor de Menorca fue el Mahonés, primero de matrícula menorquina y primero en las Baleares que utilizó la hélice en lugar de las ruedas. Este vapor fue construído en 1854 y realizó la ruta Mahón - Alcudia - Barcelona.

El segundo vapor menorquín se llamó Menorca, construído en 1859 en Glasgow, Escocia, y comprado ese mismo año por la "Sociedad del Vapor Mahonés" para sustituir al Mahonés puesto que éste no era muy fiable en su maquinaria. El Menorca, de 370 toneladas, y casco de hierro movido por hélice, tenía 47,70 metros de eslora; 6,80 de manga y 3,10 de puntal, con una máquina de 160 caballos con una velocidad de 10 nudos. Pero cuando el Menorca llegó desde Glasgow a Barcelona fue fletado por el Gobierno de España para la guerra de Africa como buque auxiliar de la Armada. En julio de 1860 finalizó el contrato con el Gobierno y el 7 de julio de 1860 hizo entrada en Mahón empezando en seguida a cubrir la línea de Mahón a Barcelona con escala en Alcudia, pasando el 'Mahonés' a la línea Mahón - Palma. A partir de 1880, debido a la compra de nuevos vapores, el 'Menorca' cubrió la línea Mahón - Palma hasta 1895 en que fue dado de baja y vendido a la "Maquinista Naval" para su desguace. En sus 35 años de servicio, el 'Menorca' sólo tuvo un percance en noviembre de 1873 al chocar contra la costa menorquina debido a una espesa niebla, con daños en la proa. Prestó auxilios a varias embarcaciones, como a la polacra francesa "Hirondelle" que se encontró sin provisiones o, en 1871, en que remolcó al bergantín - goleta "Sagita", alemán, con una vía de agua, hasta el puerto de Mahón. Pero todo esto son historias que quizás algún historiador o amante de la navegación y sus barcos nos contará quizá en alguna bitácora de ese futuro Maseo Marítimo que parece se creará en Palma.

Nota final: En la magnífica Biblioteca Pública de Palma, Can Salas, podemos encontrar y leer el libro de Pagenstecher "La isla de Mallorca: Reseña de un viaje" en una edición de Felipe Guasp de 1867 o en un facsímil realizado en el año 1989 por Drac Editorial.

Paul Bouvij y Paulino Vernière, dos 'extranjeros' en la Mallorca de 1870

¿Te suena el nombre 'Ciudad de Burgos'?

fabian | 15 Setembre, 2008 16:24

Hoy contaré una historia tonta.

Va de barcos hundidos. ¿Te suena el nombre "Ciudad de Burgos"? Bueno, comenzaré con un prolegómeno. Son varios los barcos hundidos. Uno es el Thopaga, anteriormente llamado Cala Tuent que se hundió en julio. Ya escribí unas líneas sobre ello. Fue para mí un aldabonazo de que algo me fallaba pues me enteré del suceso y de que era el antiguo "Cala Tuent" a través de una bitácora que se escribe desde un mar lejano. Pensé entonces que algo no iba bien en cuanto al desconocimiento de los barcos, su realidad y su historia. Bueno, la noticia de hoy es que ha sido localizado pero que su recuperación es muy costosa y se duda en hacerlo. También hay otro velero, llamado "Asgard II" que se hundió hace tres días, el 11 de este mes. Ambas noticias las he leído primero en El mar és el camí y poco después en La goleta mallorquina Miquel Caldentey.

Pero hay otro hundimiento del que me he enterado primero a través de la prensa: Se hunde un barco con 150 pasajeros y 75 vehículos a bordo en el oeste de Turquía. Turquía está muy lejos. La noticia no indica el nombre del barco, un ferry que poco después de zarpar del puerto de Bandirma con destino a Estambul se escoró y, bueno, una muerte, unas 30 personas desparecidas y heridos. La noticia no es que haya despertado mi interés hasta que en la bitácora (atención a este dato: una bitácora) El mar, qué gran tema para hablar, en el artículo de hoy Naufraga un ferry en Turquía con 150 personas a bordo, leo lo siguiente:

Se da la circunstancia de que el ro-ro Hayat N fue el ro-ro español “Ciudad de Burgos” con indicativo de llamada EHET hasta el 2007. Botado en diciembre 1980 en los astilleros Enrique Lorenzo y Cia. S.A. de Vigo como Roll Vigo, en 1985 pasó a llamarse Burgos y posteriormente Lux Freeway, Bos Freeway y Mos Freeway hasta que en 1990 pasa a Trasmediterránea con el nombre de “Ciudad de Burgos”.

¿Te suena el nombre "Ciudad de Burgos"?

Ciudad de Burgos

Ciudad de Burgos: Construído por encargo de Elcano en Unión Naval de Levante en 1955 con el nombre de Playa de Palmanova. Comprado por la Transmediterránea en 1956 con su gemelo el Playa de Formentor que fue renombrado Ciudad de Barcelona.

¿Qué fue de ellos?

Fuente: buques.org

El tema de los nombres de los barcos es complejo: cambian de nombre, muchos nombres se repiten ... Yo viajé varias veces en un "Ciudad de Burgos" que, en los años 60 era el correo Palma Barcelona. Pero no se refiere a ese barco sino a otro, con el mismo nombre, también de la Transmediterránea. Así que me he preguntado si este barco, comprado por la Transmediterránea en 1990 estuvo en Mallorca.

Ahora viene otra pregunta: ¿Dónde acudir en Palma para encontrar esa información?

He cogido el autobús y me he ido hasta el final de la línea 1, detrás del Fuerte de San Carlos, junto al mar y muchas verjas que impiden el paso al dique del Oeste y he entrado en la Escuela de Formación Profesional Náutico Pesquera, llamada "Escuela de Náutica". Había un par de profesores creo que esperando el inicio de una reunión y les he preguntado si conocían el ro-ró "Ciudad de Burgos".

Yo me invento ahora que hubieran cogido un ordenador y ellos, especialistas en náutica, hubieran buscado información y encontrado una ficha con el nombre "Ciudad de Burgos" con todo su historial. Pero no. Uno de los profesores había estado embarcado en ese ferry y me ha dicho que sí que era frecuente verlo en Palma y que en los años 90 transportaba mercancías entre Palma y Barcelona o Valencia. Que seguro que hasta 1999, que él supiera, el barco "Ciudad de Burgos" tenía contactos con Palma y que qué pasó después no lo sabía.

En Palma lo que se dice "sociedad de la información" en el sentido de poder hallar información a través de Internet o de centros o lugares bien informados no parece que haya alguno. Pero sí puedes tener la suerte de encontrar a personas amables que, precisamente, hayan trabajado en el lugar o en el barco por el que preguntas. La mar estaba preciosa y en la lejanía se veían las islas de Cabrera.

Ciudad de Burgos

Construído por E. Lorenzo y Cía en Vigo en 1981. Su primer armador fue Interoll y recibió el nombre de "Roll Vigo". En 1985 pasó a la Sociedad de Gestión de Buques. En 1989 fue malvendido a Lexmar y en el plazo de un año cambió tres veces de armador y nombre. En 1990 fue comprado por Transmediterránea y nombrado "Ciudad de Burgos"

Fuente: buques.org - Foto: www.shipphotos.es

Ahora hace un par de horas que estoy buscando información sobre el "Ciudad de Burgos". ¿Dónde es que he encontrado una referencia más o menos reciente?

[...] Sin embargo, las novedades llegan con los otros barcos. Para hoy mismo estaba prevista la llegada del Ciudad de Burgos, uno de los barcos de carga ro-ro de Trasmediterránea, pero más lento y antiguo que los actuales superfast. Este es uno de los que antiguamente eran llamados en el ámbito portuario como Los negros. La previsión es que pudiera cargar esta misma noche 89 camiones. Sin embargo, en su camino desde las Islas Baleares ha sufrido una avería a la altura del cabo de Gata y puede que su llegada sufra algún retraso. Si se puede arreglar el desperfecto saldría de manera inmediata hacia Canarias.

aferry.es: Noticias: Trasmediterránea trae más barcos a Cádiz después de anunciar la reducción (22 enero 2007)

O sea, que el "Ciudad de Burgos" ha estado durante más de quince años en aguas de Baleares. Todo un desconocido. Hoy se ha hundido en aguas de Turquía.

Bueno, nada, no es una información importante, una curiosidad, una tontería. Pero a mí me queda una pregunta sin respuesta: ¿Dónde acudir en Palma para encontrar información válida sobre los barcos, el puerto y la náutica de las islas?

 
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